Considero que escribir y leer es un privilegio.
El enfrentar tus propios demonios al momento de transmitir una emoción en tus líneas captadas por la sensibilidad de los lectores llena nuestra alma en la más paradójica de las contradicciones, nuestro ego de artista y la humildad del espíritu que tan solo busca la gloria de fortalecer una virtud.

Mayo 09 de 2007
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