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          Dr.Iván E. Pérez Vílchez

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Sangrado uterino disfuncional.
El sangrado uterino disfuncional se define como un sangrado anormal causado por un mecanismo hormonal, sin ninguna causa orgánica demostrable.

El sangrado uterino disfuncional es más común al inicio y el final de la vida reproductiva de la mujer. En los primeros 18 meses depués de la menarquia la inmadurez del eje hipotálamo- pituitaria puede fallar en la respuesta a los estrógenos y la progesterona, resultando en anovulación.
En mujeres obesas, la producción no ovárica de estrógenos puede producir trastornos del ciclo menstrual. En las mujeres menopausicas, la disminución en los niveles hormonales o la respuesta a las hormonas también puede conllevar a un sangrado uterino disfuncional anovulatorio.

La mayoría de los sangrados disfuncionales son causados por ciclos anovulatorios (90%)  que producen una estimulación estrogénica sostenida sin la oposición de la progesterona. Esta estimulación sostenida produce un desarrollo de la capa funcional del endometrio, eventualmente este  crecimiento sobrepasa el aporte sanguíneo a tal punto que algunas partes del endometrio están cicatrizando y otras desprendiéndose, teniendo como resultado un sangrado excesivo y prolongado.

Una fase lútea inadecuada puede producir un sangrado disfuncional. Se caracteriza por una fase lútea corta debido a una producción insuficiente de progesterona.

Otro mecanismo para en sangrado disfuncional especialmente en mujeres de 40 años o más, es la disminución del número y la calidad de los folículos ováricos. Estos folículos continuan desarrollándose pero no producen estrógenos suficientes en respuesta a la hormona folículo estimulante (FSH) para desencadenar la ovulación.

Desórdenes endócrinos pueden causar sangrado anormal. La hiperprolactinemia inhibe la liberación y producción de las hormonas liberadoras de gonadotropinas.
La enfermedad poliquística del ovario se presenta con ciclos anovulatorios produciendo un sangrado disfuncional. El hipertiroidismo, hipotiroidismo y el síndrome de Cushing pueden estar asociado con un sangrado disfuncional.

El sangrado poscoital indica una lesión estructural del cervix o la vagina, como los pólipos cervicales,  endometriales, lesiones malignas del epitelio cervical y vaginal, pueden producir sangrados irregulares y poscoital. Lesiones de origen infeccioso como la Clamidia y Gonorrea deben ser descartadas y tratadas.

Un útero aumentado de tamaño puede ser causado por una adenomiosis, miomas uterinos, endometriosis o un embarazo. Los miomas submucosos  y los pólipos endometriales pueden producir sangrado en las mujeres premenopausia y posmenopausicas. Las complicaciones relacionadas con el embarazo también deben ser descartadas ( abortos y embarazo ectópico).

Cancer endometrial.
 Uno de los principales objetivos en el seguimiento del sangrado uterino disfuncional  en descartar el cancer endometrial, especialmente en mujeres mayores. En cancer endometrial esta relacionado a la estmulación estrogénica sin oposición  y a la hiperplasia endometrial.
Los factores de riesgo son:
1. La edad, 75% de los casos ocurren después de la menopausia con un pico de incidencia a finales de los 60 años.
2. Obesidad, esto puede ser secundario a un aumento en la producción de estrógenos y biodisponibilidad en la mujeres obesas.
3. Enfermedad poliquística de ovario.
4. Uso de estrógenos exógenos, sin progestágenos.
5. Diabetes
6. Historia familiar de cancer del ovario y del seno. Mujeres con sobrepeso que han tenido carcer del seno, tienen aún un riesgo mayor.
7. Nuliparidad
8. Menopausia tardía
9. Terapia con Tamoxifeno

Diagnóstico.
Es inapropiado asumir, que un sangrado uterino anormal es solamente de origen endócrino, por lo tanto, las enfermedades orgánicas como pólipos, hiperplasias endometriales, complicaciones del embarazo y discrasia sanguíneas, deben ser descartadas.

Las pruebas de laboratorios deben ser individualizadas basadas en la historia de cada paciente y los hallazgos al examen  físico.

Biopsia endometrial.
Es la prueba diagnóstica más común usada en el diagóstico. Proporciona una mustra  adecuada  para el diagóstico de problemas endometriales en el 90% al 100% de los casos, pero falla en detectar pólipos y miomas.
Está indicada en mujeres con sangrado uterino disfuncional que tienen 35 años o más, ya que el riesgo de malignidad es mayor, y en mujer com amenorrea por un año o más que presenten sangrado.

La ultrasonografía, especialmente transvaginal da información acerca de problemas estructurales incluyendo los miomas uterinos. Está indicada cuando el examen físico indica anomalías anatómicas, especialmente los ovarios en donde otros métodos proporcionan poca información.
La evaluación de la línea endometrial puede proporcionar información con relación al estado ovulatorio del endometrio, y tiene una correlación de 93% con el diagnóstico histológico. El espesor del endometrio de menos de 4 a 7mm está raramente asociada al cancer.

Dilatación y curetaje.
Proporciona una muestra mayor de la cavidad uterina y tiene la ventaja de ser diagnóstico y terapéutico, puede ser el tratamiento de elección cuando el sangrado es excesivo. Tiene una sensibilidad mayor que la biopsia del endometrio especialmente en las lesiones pequeñas in situ. Cuando se combina con la  biopsia del endometrio, la tasa de detección se aproxima al 100%.

Histeroscopía.
Permite la visualización directa de la cavidad endometrial con biopsia directa. La histeroscopía es más sensitiva que la dilatación y curetaje, especialmente en el diagnóstico de pólipos y miomas submucosos, pero puede pasar por alto una endometritis.
Cuando se combina con la biopsia endometrial, tiene una exactitud de 100% en el diagóstico de displasia endometriales y cancer.

Tratamiento.
Estrógenos conjugados. El uso de estrógenos se basa en el hecho que a dosis farmacológicas  produce un crecimiento rápido del endometrio en áreas descamadas.

Progestágenos. Este es el tratamiento definitivo, porque las mayoría de las mujeres con sangrado uterino disfuncional tienen ciclos anovulatorios con una estimulación estrogénica sin oposición de la progesterona.
Los progestágenos no detienen el sangrado agudo tan efectivamente como los estrógenos, sin embargo, garantizan un control a largo plazo después que el episodio agudo es controlado.
Los progetágenos actuan como un antiestrógeno, disminuyen el efecto de los estrógenos en las células al inhibir la reposición de los receptores estrogénicos en la célula, y sus efectos antimitótico  justifican su uso en el tratamiento de la hiperplasia endometrial.

En los casos moderados, se pueden usar anticonceptivos orales, aunque no son tan efectivos como los estrógenos conjugados.

Los antiinflamatorios no esteroide. Son primariamente efectivos en reducir el flujo menstrual  en las mujeres que ovulan al inhibir la síntesis de prostaglandinas.

 

 

 

 


 

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