CALIDAD DEL AGUA EN MÉXICO
Además: Desde la Neurosis
(Abajo del Artículo)
Por Ricardo Millán Licona
La Palabra.com (2003-08-23).
El deterioro de la calidad del agua en el país, limita su aprovechamiento. Situación que es más fácil de observar en el agua superficial. Ríos con agua contaminada que no puede ser aprovechada en abastecimiento de agua potable, en la industria, en riego de productos agrícolas que se consumen sin hervir; inclusive en proporcionar a los habitantes un medio para la recreación y el turismo sin el riesgo de sufrir enfermedades gastrointestinales y dermatológicas, además de mostrar, cuando menos, un paisaje agradable al esparcimiento. Esto invita a recapacitar sobre la calidad del agua en México. El Ing. David Gómez Salas, especialista en la materia, nos brinda un esbozo histórico del manejo que se le ha dado al agua, a partir de 1950:
La calidad de los cuerpos de agua en México era aceptable en los años cercanos a 1950. En 1970 ya era evidente que las principales cuencas del país estaban contaminadas. Se realizaron estudios para cuantificarla de manera específica.
El Plan Nacional Hidráulico de 1975, estableció que requerían atención prioritaria las cuencas de los ríos San Juan, Nazas, Pánuco - Guayalejo, Blanco, Lerma – Santiago, Conchos, Coahuayana, Balsas, Culiacán, Fuerte, Coatzacoalcos, Mayo, Papaloapan y Bajo Bravo.
En el año 2000 las cuencas mencionadas son las que requieren atención prioritaria, por generación de contaminantes y por deterioro de la calidad del agua.
El crecimiento en la generación de contaminantes en el periodo de 1950 al 2000, superó por mucho la reducción lograda con los sistemas de tratamiento desarrollados en el mismo periodo.
En 1974 la tasa anual de mortalidad por enteritis y otras enfermedades diarreicas fue de 64 casos por cada 100,000 habitantes. En 1992 la tasa anual de mortalidad por infecciones enfermedades diarreicas fue de 17 casos por cada 100,000 habitantes. Se debe tomar en cuenta el incremento en la cobertura de los servicios médicos, los avances en la medicina y la mejor determinación de las causas de defunción. La tasa anual de morbilidad en 1974 fue de 400 casos por cada 100,000 habitantes.
La primera estrategia gubernamental contemplaba lograr, en 42 meses contados a partir del 28 de mayo de 1973, el tratamiento primario en todas las descargas de aguas residuales para cumplir con la norma en 5 parámetros básicos: pH, grasas y aceites, materia flotante, temperatura y sólidos sedimentables. (El tratamiento primario consiste básicamente en la remoción de los sólidos susceptibles de sedimentarse, flotarse o ser filtrados, separándose del agua que después de aplicar estas operaciones se muestra clara aunque aún contiene la totalidad de los contaminantes solubles, cuya remoción sólo se lograría con un tratamiento secundario)
Paralelamente, el gobierno emitiría normas para todas y cada una de las descargas de aguas residuales, que se denominaron “Características particulares de descarga”, las cuales deberían cumplirse en un plazo de 36 meses.
La estrategia se desvió hacia una administración pública que no logró, en 28 años, fijar características particulares de descarga para todas y cada una de las cuencas del país.
Desde 1996, existe una norma oficial mexicana (NOM-001-ECOL-1996) que establece los límites máximos permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales en aguas y bienes nacionales; misma que deberán cumplir todas las descargas de aguas residuales que viertan a cuerpos receptores propiedad de la Nación o bien, cumplir con las características particulares que fije la Comisión Nacional del Agua (CNA); es prácticamente la misma estrategia de hace 28 años.
El trámite para que la CNA fije las características particulares de descarga es lento y en la mayoría de los casos, no recibe respuesta el solicitante. Las características de descarga dependen de la capacidad de asimilación en los cuerpos de agua (criterio que genera la aplicación de la ley de manera discrecional y subjetiva). Además, en 28 años no se han establecido características particulares de descarga para todas y cada una de las cuencas.
El panorama real se muestra claramente en un informe reciente, sobre la situación de los residuos hídricos en México elaborado por la CNA (2003), se indica que, según datos del año 2001, los centros urbanos y la industria generaban, 2.10 y 6.18 millones de toneladas de materia orgánica, respectivamente, de los cuales, sólo 1.52 millones de toneladas son removidas en los sistemas de tratamiento existentes, es decir, el 18 %.
Para cumplir con el criterio de equidad en todo el país y eliminar distorsiones en la aplicación de las normas, se debería establecer una sola norma de calidad de las aguas tratadas para todo el País. Esta deberá considerar el desarrollo tecnológico, para que sea viable.
Se debería evaluar con los mismos criterios la calidad del agua superficial, subterránea y residual. Por sus características físicas, químicas y biológicas; el índice de calidad del agua (ICA) desarrollado y aplicado por CNA, permite clasificar el agua por sus características de calidad. El ICA consiste en un índice que agrupa una gran cantidad de parámetros indicadores del grado de contaminación del agua que van desde los más simples (ej. turbiedad) hasta los más complejos y tóxicos (ej. Plomo).
De acuerdo al modelo desarrollado por la CNA, el ICA de cada muestra de agua, puede indicar su calidad general, según se muestra en la siguiente clasificación.
ICA mayor a 90: Excelente
ICA mayor a 70 y menor o igual a 90: Aceptable
ICA mayor a 50 y menor o igual a 70: Contaminada
ICA mayor a 20 y menor o igual a 50: Fuertemente contaminada
ICA menor o igual a 20: Inaceptable
Por lo tanto solo se debería permitir descargar a los cuerpos receptores agua con calidad aceptable, con ICA igual o mayor a 70.
De esta forma se simplificaría el control de la contaminación al contar con una norma para todos, que no depende del juicio o criterio de funcionarios públicos.
Para los responsables de descargas que no cumplan con esta norma, los montos de las sanciones por metro cúbico descargado, será igual al costo del tratamiento para alcanzar el índice de calidad igual a 70.
Es viable determinar los costos de tratamiento mencionados, de manera especifica en función del valor del ICA, para que se apliquen de manera imparcial.
Esta es una propuesta que facilitaría el entendimiento de las normas oficiales en materia de contaminación del agua, por parte de los responsables de la emisión de descargas residuales, además de abrir una gama de alternativas de tratamiento de aguas residuales, de acuerdo al contaminante específico emitido al medio hidráulico nacional, objetivo final de la aplicación de la legislación ambiental conducida hacia la preservación del ambiente y a la protección de la salud de la ciudadanía.
DESDE LA NEUROSIS.
En la época actual, los habitantes en general, vivimos una situación agresiva cuando salimos a las calles a pie o en automóvil, usamos el transporte público, realizamos una compra, solicitamos un servicio privado o gubernamental. Regresamos a nuestros hogares con un estado de estrés que provoca que, en ocasiones, lejos de aprovechar la estadía hogareña para tranquilizar nuestros sentidos, importamos la agresividad externa hacia el interior de nuestro “hogar, dulce hogar”. No es para menos, las crisis económicas, el desempleo, las carencias para la satisfacción de nuestras necesidades básicas y ¿por qué no? algunos lujos, además de la lectura diaria de las noticias sobre la situación nacional e internacional, crean la sensación de encontrarnos en una sociedad a la cual no pertenecemos, o al menos, no fuimos educados para vivir en ella. No obstante, la permanencia en esta situación desde hace muchos años, nos ha provocado que nos hayamos acostumbrado a muchas situaciones agresivas, posiblemente debido a la facultad humana para adaptarse y sobrevivir; en la mayoría de los casos, no sólo nos adaptamos sino que nos convertimos en parte activa de la agresividad social sin que podamos apreciar que tan mala o que tan buena es nuestra actitud, simplemente sobrevivimos. Nuestra vida cotidiana se ha acostumbrado a la agresividad, transformándonos en seres agresivos también. Para este escrito he preferido dejar a un lado la agresividad social directa, visible, imposible de ignorar, como pueden ser los golpes que nos puede proporcionar un malandrín callejero o al asalto que podemos sufrir por un grupo de truhanes en un microbús. He preferido referirme a aquella agresividad social que nos brinda una vendedora de boletos del metro arrojando groseramente el cambio; un automóvil estacionado en la banqueta impidiéndonos el paso; un centro comercial al vendernos un producto en mal estado; o un gobierno que deja las alcantarillas sin tapa y en la cual podemos fracturarnos una pierna. Claro, las personas “sanas” sobrevivientes sociales acostumbradas a este tipo de actos no nos damos cuenta, estamos acostumbrados.
No pasa lo mismo con un amigo neurótico obsesivo, que observa cada detalle de lo que él cree que le hará daño y que tal vez se lo haga. Este amigo neurótico, tal vez ficticio, me ha pedido que inserte sus observaciones en cada artículo de esta columna “Ciencia y Cultura del Agua”. Sus observaciones, tal vez no tengan que ver con el tema central de la columna, sin embargo, pudiera servir para despabilarse, después de leer los artículos técnicos relativos al Agua. Esta sección la he titulado “Desde la Neurosis” y en la que se encontrarán las observaciones obsesivas de nuestro amigo.
Para empezar, narraré el primer comentario desde la neurosis de mi amigo:
“El día domingo, procuramos levantarnos tarde y lo primero que pensamos es salir a pasear a un parque cercano. Espero a que los hijos se aseen, se les prepara un desayuno rápido: cereal con leche, huevos con nopales y agua de sandía; desayunamos y salimos a la calle, recibiendo la frescura de la mañana y contentos al saber que no hay que salir corriendo al trabajo o a las escuelas, además de imaginarnos como les daremos cacahuates a las ardillas en los Viveros de Coyoacán, todo tranquilidad. La alegría no dura mucho tiempo, ya que apenas a uno cuantos pasos nos encontramos con cinco vehículos que se encuentran estacionados sobre a la banqueta frente al restaurante “Potzolcalli” que se encuentra sobre Av. Universidad, casi esquina con Acasulco, colocados uno tras otro, con apenas un centímetro de separación entre ellos. Buscamos el paso por la pared lateral, pero también, los vehículos se encuentran pegados a ella, por lo que si queremos continuar en nuestro camino, debemos de evadir los automóviles a alta velocidad que circulan sobre la avenida Universidad. El Valet Parking de dicho restaurante casi choca con nosotros porque un nuevo vehículo se acerca, reduciendo su velocidad, con muestras claras de desear un estacionamiento para posteriormente, sus ocupantes, entren a desayunar al restaurante. Esto ocurre diariamente a la hora de la comida, entre las dos y tres de la tarde, pero sobre todo los sábados y domingos, en que la banqueta se encuentra intransitable durante todo el día.
¿Quien es el responsable de esta agresividad al transeúnte?: ¿Los administradores del restaurante Porzolcalli?; ¿el “Valet Parking” de manera personal a pesar de ser un trabajador del restaurante?; ¿los propietarios del vehículo mal estacionado al no impedir que su auto quede mal estacionado?; ¿las autoridades de tránsito que al pasar en sus patrullas no observan los vehículos sobre la banqueta?; las autoridades del gobierno del Distrito Federal que permiten que un negocio se instale o funcione sin presentar su evaluación de impacto vial?; ¿o nosotros los transeúntes, por querer transitar sobre las banquetas con toda tranquilidad?.
No se encuentra la manera de explicarle esto a los hijos. Hago caso omiso del evento y seguimos caminando hasta alcanzar nuestro objetivo, los Viveros de Coyoacán a darle de comer cacahuates a las ardillas. Se que los hijos, se acostumbrarán a encontrarse con vehículos estacionados en la banqueta y a evadir los autos que circulan a alta velocidad por la avenida, para que cuando ellos crezcan hagan lo mismo.