Monopolios.
· ¿Qué es un monopolio?
En términos de economía el monopolio puede definirse como la
situación de un sector del mercado económico en la que un único
vendedor o productor oferta el bien o servicio que la demanda requiere para
cubrir sus necesidades en dicho sector
.
Es la forma más extrema de competencia imperfecta.
Las distintas teorías socialistas y comunistas definen los monopolios como enormes empresas capitalistas (pues lo consideran inherente a este sistema de producción) o agrupaciones de empresas capitalistas, en las que se concentra una parte tan considerable de la producción o de la venta de un determinado tipo de productos, que ello permite restringir la competencia y establecer un monopolio de precios altos sobre las mercancías. En este caso no es necesario que exista un único vendedor o productor, basta con que se concentre una parte considerable de la venta o de la producción para formar un monopolio.
La palabra proviene del griego monopolion; de monos, único y poleo, vender. En el sentido literal un monopolista es un vendedor exclusivo. Y en este mismo sentido podríamos ver monopolios a todo nuestro alrededor. Buzz Café es el propietario exclusivo del café Buzz y las tiendas Fersal son las únicas que venden pantalones de esta marca. Todo fabricante de un artículo que lleva una marca y todo propietario de un establecimiento, como tienda, cine o restaurante es, en rigor, un monopolista, pero no se le considera comúnmente como tal, pues es muy limitado su grado de poder monopólico.
Es posible que se trate de una sola empresa grande, o de un grupo de empresas que juntas han constituido un cártel, o bien puede tratarse de un gobierno o alguna autoridad pública. Su monopolio puede ser de alcance mundial, como el de la International Nickel Corporation de Canadá; nacional como el de Telégrafos Mexicanos, o local, como el del transporte torreonense.
En el monopolio se establece un precio mayor y se ofrece una cantidad menor que en la competencia perfecta. En el caso de las comunicaciones podemos hablar también de una menor calidad.
La empresa monopolista tiene mayor libertad para ajustar tanto el precio como la cantidad producida en su intento de maximizar beneficios.
Para ejercer un poder monopolista se tienen que dar una serie de condiciones:
1) Tener el dominio de un recurso indispensable para obtener el producto o
servicio.
2) Hacer uso de una tecnología específica o una fórmula
secreta (como la de la Coca Cola), que permita a la empresa o compañía
producir, a bajo precio, toda la cantidad necesaria del bien para abastecer
el mercado; esta situación a veces se denomina monopolio ‘natural’,
ya que es consecuencia del ingenio de los fabricantes.
3) Poseer una patente sobre un producto o un proceso productivo, como sucedió
con las cámaras instantáneas Polaroid.
4) Contar con alguna prerrogativa gubernamental que otorgue a la empresa el
derecho exclusivo de producir un bien o servicio en determinada área.
Los economistas han desarrollado teorías complejas para explicar el comportamiento de la empresa monopolista y las diferencias de ésta con una empresa que opera en un marco competitivo.
· Tipos de monopolio.
Existen distintas clases de monopolios, tales como: naturales, artificiales,
trusts, cárteles y fusiones entre empresas, entre otros.
Monopolio natural.
Éste se erige con base al deseo del consumidor. El monopolio natural
no puede controlar totalmente los precios porque se enfrenta a tres límites:
- La competencia real y potencial.
- La elasticidad de la demanda.
- Los sustitutos.
En terminología de mercado se le suele denominar monopolio "bueno" porque nace como consecuencia de la voluntad de la mayoría de los consumidores que, en un verdadero proceso democrático (de mercado), deciden con sus compras y abstenciones de comprar quién es el proveedor que deberá prevalecer por sobre sus competidores. Esta decisión es irreprochable desde el punto de vista democrático porque nace de la voluntad de la mayoría de los consumidores que, sin injerencia gubernamental, así han decidido asignar sus escasos recursos a quienes ellos consideran que mejor los satisfacen. La decisión en última instancia corresponde al consumidor, verdadero soberano del proceso de mercado.
Monopolio artificial.
El monopolio artificial nace como consecuencia del mandato gubernamental,
contrariando los deseos del consumidor. A su vez estos pueden ser públicos
(estatales) o privados.
Muchos monopolios artificiales se traducen en las tristemente célebres empresas estatales. Se crean por razones estratégicas, de bien público, subsidiariedad, fiscales, interés nacional y con otras excusas.
El mecanismo de creación es el que utiliza el Estado para crear cualquier empresa estatal: la extracción de recursos de los bolsillos del consumidor vía impuestos, inflación, préstamos internos o externos, operaciones del mercado abierto, etc., pero siempre contra la voluntad del consumidor. El monopolio artificial sí controla precios.
La decisión de compra no corresponde al consumidor en este tipo de monopolios, que nacen como consecuencia de la decisión arbitraria del gobierno de cada país, que se atribuye facultades por sobre las de los consumidores y establece qué empresas deben proveer determinados servicios o bienes.
Trusts.
La historia económica de todos los países está llena
de ejemplos en que los productores intentan crear acuerdos para obtener un
poder monopolista sobre el mercado, mientras se ofrece la imagen de que impera
la competencia. Este tipo de acuerdos permiten transferir el control de una
empresa a un individuo o a otra empresa intercambiando las acciones por certificados
emitidos por los individuos que pretenden controlar la empresa. Se trata de
una coalición de empresas bajo una misma dirección con la finalidad
de controlar el mercado de un producto.
Cárteles.
Actualmente, el cártel es quizás la forma de asociación
monopolista más conocida. Un cártel es una organización
de productores, generalmente empresas del mismo ramo. El acuerdo entre éstas
puede referirse a una determinada repartición del mercado, al establecimiento
de un máximo de producción, la creación de laboratorios
de investigación comunes, a la organización conjunta de campañas
publicitarias o, como usualmente sucede, la fijación de precios.
Fusiones.
Una fusión consiste en una combinación de empresas tendiente
a reducir la competencia, puede ser de manera vertical, horizontal o de conglomerado.
La combinación vertical implica la fusión de empresas que controlan
distintas etapas del proceso productivo de un mismo producto. Algunas empresas
mediáticas, por ejemplo, controlan la fabricación de videos
VHS, la producción de programas y la venta y distribución de
esos videos con tales programas. Una combinación horizontal es aquella
formada por empresas de una misma industria que desarrollan los mismos productos,
tal es el caso de la fusión de dos estaciones de radio o dos cadenas
de televisión. Y una fusión de conglomerado combina compañías
de diversas industrias independientes dentro de una misma organización.
Todas las fusiones y combinaciones de empresas tienen un potencial para eliminar
la competencia entre ellas, pero no siempre se convierten en un monopolio.
Oligopolio.
Oligopolio significa “pocos vendedores” en griego. Es aquel en
el que la mayor parte de la producción, distribución y oferta
de un bien o servicio está en manos de un reducido número de
grandes empresas. Es un mercado que se encuentra en una posición intermedia
entre lo que se conoce como competencia perfecta y el monopolio. Un mercado
oligopolístico puede presentar, en ocasiones, un alto grado de competitividad.
Sin embargo, a veces esos pocos productores llegan a colaborar fijando los
precios o repartiéndose los segmentos del mercado, lo que provoca una
situación parecida a la del monopolio. Este tipo de políticas
están prohibidas por las leyes antitrust y por las leyes de defensa
de la competencia, pero es difícil demostrar que existen tales acuerdos,
sobre todo cuando no están por escrito.
· Alcances y límites de los monopolios.
La dominación de los monopolios hace que la lucha de la competencia cobre proporciones especialmente grandes y se agudiza hasta el extremo. Para eliminar la competencia, muchas veces los monopolistas ponen en acción todos los medios imaginables de violencia directa, de soborno y de chantaje, y recurren a complicadas maquinaciones financieras, valiéndose ampliamente del Estado.
Los monopolios ocupan las posiciones dominantes en la economía de los países capitalistas. Tienen en sus manos la industria pesada y muchas ramas de la industria ligera, el transporte ferroviario, marítimo y fluvial, los bancos, las comunicaciones, el comercio interior y exterior, etc.
Sin embargo, el monopolio total es una utopía. En último término
todas las mercancías y servicios son antagónicos en sus pretensiones
sobre las preferencias del peculio limitado del consumidor. Éste puede
decidir entre comprar un litro de leche y uno de jugo, o entre prender la
radio o el televisor, u otras opciones.
Todo monopolista se encuentra siempre limitado, a pesar de todos sus esfuerzos
(por ejemplo, por medio de la publicidad), no puede obligar a la gente a que
le compre.
Por otro lado, la mayor parte de estas grandes empresas procura mantener buenas relaciones con la comunidad en general. Saben que de ella depende su estabilidad y no les convienen en forma alguna despertar la hostilidad pública y atraer la atención del gobierno para que los incaute o regule sus acciones más estrechamente. Son especialmente cuidadosos con sus empleados y tratan de ganarse la buena voluntad del público proporcionando ciertos servicios a sus trabajadores, como comedores, atención médica, campos deportivos y, en algunos casos, alojamientos. Ya sea que tengan o no el poder para explotar a sus trabajadores, a menudo les pagan algo más de lo que fija el tipo de salario normal en el mercado; es probable que al adoptar esta política no pierdan dichas empresas, ya que siempre tienden a conseguir a los trabajadores más eficientes y disponibles.
La conclusión más segura que se saca del monopolio es que no existe una explicación sencilla para su política. No puede precisarse ninguna solución satisfactoria en una situación en que un productor individual, por la pérdida de la competencia, tiene la libertad de acción y tantas posibilidades de elección de una política.
· Monopolios internacionales.
En el sentido económico, un monopolista no necesita controlar un mercado nacional o de dimensión mundial. Tales monopolios existen en la realidad, aunque hay muchos más pequeños monopolios en los que una firma única tiene el control del mercado local.
Sin embargo, a medida que aumenta la exportación de capitales y se amplían los nexos con el extranjero y las esferas de influencia de los más poderosos monopolios, se crean las condiciones propicias para el reparto entre ellos del mercado mundial. Se forman los monopolios internacionales.
Éstos son convenios concertados entre los más grandes monopolios de los diversos países acerca del reparto de los mercados, la política de precios y el volumen de la producción. La creación de los monopolios internacionales representa una nueva fase, incomparablemente más alta que la precedente, en el proceso de concentración y centralización de la producción y del capital. Muchos monopolios internacionales se crean con la participación activa de los Estados, siendo éste uno de los medios más importantes de su expansión económica
Los monopolios internacionales comenzaron a aparecer en la segunda mitad del siglo XIX, en las décadas del 60 al 80. A fines del siglo pasado no excedían en total de 40. En vísperas de la Primera Guerra Mundial había en todo el mundo unos 100 cárteles internacionales; al empezar la Segunda Guerra Mundial pasaban de 300.
Abarcaban principalmente las industrias del petróleo (el trust norteamericano Standard Oil controlado por Rockefeller y el consorcio Royal Duch Shell, en el que predominaba el capital inglés) y los productos electrotécnicos (la General Electric Co., norteamericana, bajo el control del grupo Morgan).
Los acuerdos monopolistas internacionales se extendieron, incluso, a sectores como el de la fabricación de armamentos. Hoy en día pueden señalarse este tipo de organizaciones, aunque de diversa índole, en casi todos los sectores.
· Competencia perfecta.
Las principales diferencias entre un monopolio y una empresa competitiva es que, en el caso del monopolio, éste limita la producción y eleva el precio del producto. El monopolio tratará siempre de ajustar el precio y la cantidad producida de un bien o servicio en su intento de maximizar beneficios.
En condiciones normales de competencia, los productos se conseguirían a un menor precio, al ser fabricados en mayor número por más de un productor.
Las características de una competencia perfecta son:
a) Hay un gran número de productores en la industria y un gran número
de consumidores .
b) El producto o servicio que ofrecen todas las empresas es homogéneo
.
c) No existen barreras a la entrada, o salida, de nuevas empresas .
d) Las empresas maximizan los beneficios período a período .
e) No hay intervención estatal .
f) Dada la naturaleza del mercado, ésta impide la acumulación
de beneficios excesivos por parte de los productores.
g) Los productos y servicios son distribuidos sin dificultades a todos los
consumidores.
h) Se dispone de información clara sobre las condiciones de
mercado .