Monopolios de Medios Masivos de Comunicación.

· Panorama general.
Hoy en día vivimos en una sociedad sustentada por la tecnología de la información, que ha aportado a la sociedad un cambio muy similar al que trajo la Revolución Industrial, pero sus efectos pueden ser mucho más profundos. La información moldea conciencias, crea o destruye estilos de vida y define los alcances y los límites de una persona o una nación. El acceso a ella es la clave que divide el éxito del fracaso y a los ricos de los pobres. Es actualmente la base de cualquier sector de la producción, cultura, economía, desarrollo y sociedad. Es por eso que, cuando hablamos de monopolios de medios de comunicación masivos, hablamos del monopolio de las herramientas que crean, manipulan y difunden la información a la mayor parte del mundo, afectando los conocimientos, la reflexión y las decisiones de los individuos sometidos a estos. Es sin duda un caso muy diferente a cualquier otro tipo de monopolio que trate de productos tangibles, es mucho más grave y mucho menos controlado.
Los medios de comunicación masivos han representado un papel importantísimo a lo largo de la historia mundial, llegando a consolidarse como el renombrado “cuarto poder” (siendo muchas veces la base de los otros tres). Estamos hablando en concreto de la prensa, la televisión, la radio, el cine y la internet, que representan mucho más que una fuente de diversión o evasión, y que tienen la importantísima función de presentar y difundir nuevas visiones, nuevos estilos de vida, nuevas aspiraciones para el éxito personal, más participación política y una mayor conciencia de los derechos humanos. Son los vigilantes de la democracia, la voz del pueblo, los denunciantes de toda injusticia en perjuicio de la dignidad humana y los promotores del bien común. Sin embargo, la era de la globalización y el materialismo desenfrenado que cunde por todos lados ha convencido a sus dueños y a la sociedad de que sólo son... un negocio.
Al aparecer la imprenta en los albores del siglo XV, deshizo el monopolio aristocrático que existía sobre el conocimiento y proporcionó grandes cantidades de información a grandes cantidades de personas, sin discriminación, reduciendo la brecha entre los ricos y los pobres. Al menos así comenzó, hasta que los Estados en cada región comenzaron a crear medidas severas para controlarla, monopolizando así ese medio masivo de comunicación. No fue sino hasta el siglo XVII que aparece la noción de el derecho a la información y la libertad de expresión, la idea de que cada ciudadano tiene el derecho de conocer las noticias de cada día y manifestar sus ideas. Y hasta el siglo XIX estos ideales alcanzaron su nivel más alto con la prensa privada barata.
En el siglo XX los medios de comunicación masivos fueron privatizándose en un índice muy alto y los Estados comenzaron a desregular su uso. En los últimos 10 años esta tendencia se ha acentuado, y además los medios se han digitalizado, consolidado y globalizado. La creación, el uso y la distribución de la información se han convertido en actividades reguladas por un incontenible afán de lucro. Las empresas de los medios realizan acuerdos, compras, ventas y alianzas que aseguran sus ganancias. Ha sido tal la fiebre de la globalización y la apertura de mercados, que los medios de comunicación masivos privados están ahora en las manos de un puñado de empresas trasnacionales.
El oligopolio de los medios masivos de comunicación es invisible al ojo del consumidor. Los puestos de periódicos y revistas exhiben hileras e hileras de ejemplares con una deslumbrante variedad de colores y temas que abarcan todas las edades, intereses y vicios. Las librerías ofrecen miles de estantes llenos de volúmenes distintos. En todo el mundo aparecen continuamente diversas compañías productoras y canales de televisión por cable, así como películas y grabaciones musicales en decenas de lenguajes. Pero si este brillante universo multicolor desapareciera repentinamente y fuera reemplazado por las firmas corporativas de sus dueños, el collage se tornaría gris con los nombres de unas pocas empresas multinacionales que ahora dominan este campo. De ocurrir este fenómeno en México, el campo multicolor sería naranja de tantas revistas “Televisa”.
Además, todas estas corporaciones mundiales ambicionan controlar cada paso del proceso informativo, desde la creación del "producto" hasta los distintos medios a través de los cuales la tecnología moderna hace llegar los mensajes al auditorio. "El producto", son las noticias, la información, las ideas, el entretenimiento y la cultura popular; el auditorio es, gracias a la globalización, el mundo entero.
Cada una de estas empresas transnacionales tiene un sueño: Llegar a conformar una súper compañía mediática con sucursales en todos los países y abarcando todo género de medios. En esta súper empresa una de sus revistas publica un artículo que es tan bueno que se amplía y se convierte en un libro, cuyo autor es entrevistado por todas las revistas, canales de radio, televisión e internet de la súper compañía. El libro se vuelve un best seller, se vende y se promociona a través de todos los medios electrónicos disponibles, y da origen a una súper producción cinematográfica que se exhibe en la cadena de salas de la súper compañía. Los temas, junto con el video musical de la película, son un súper éxito, el cantante y los actores se convierten instantáneamente en súper estrellas. La edición especial de la película en dvd y videocassette se vende como pan caliente. Los artículos relativos a la producción salen hasta en las Cajitas Felices de McDonald’s y abarrotan todas las tiendas en Navidad. Los derechos de la película se venden a otras estaciones de televisión en el mundo para que la transmitan en la pantalla chica. Se formas cientos de clubes de fans gracias a la internet y se negocia con éstos. Y pensar que todo empezó en una de las tantas revistas de la súper compañía mediática.
Esta compañía fantástica no es tan irreal como parece. El típico ejemplo de esto es la película Titanic, que además de distribuirse en video y dvd, emitió productos diversificados: la música original de la película, juguetes, objetos de colección, libros, ropa, programas de "detrás de las cámaras", críticas y reseñas favorables en la prensa, entrevistas y especiales para televisión, radio, y sitios web. Y como ésta, hay muchas grandes producciones cuyo impacto se multiplica gracias a las distintas extensiones que acapara una sola compañía mediática (Harry Potter, El señor de los anillos, Jurassic Park y los largometrajes de Disney).
• Los señores de los medios.
Actualmente son ocho las corporaciones transnacionales que rigen los medios en el mundo, de alrededor de únicamente 50 que llegan a participar en el mercado global. Todas han potencializado su capital y su capacidad a través de alguna fusión, las principales son las siguientes (por el monto de la compra en miles de millones de dólares):
Año |
Precio |
Empresa compradora |
Empresa adquirida |
2000 |
166 |
AOL |
Time Warner |
1998 |
129 |
MCI World Com |
Sprint |
1998 |
62.6 |
SBC Communications |
Ameritech Corp. |
1999 |
60.5 |
ATT |
Media One Group |
1999 |
53.6 |
ATT |
TCI Tele-Communications Inc. |
1999 |
35.6 |
Viacom Inc. |
CBS Corp. |
2000 |
34 |
Vivendi S.A. |
Seagram S.A. |
1995 |
18.28 |
Walt Disney Co. |
Capital Cities/ ABC |
1989 |
15.11 |
Time Inc. |
Warner Communications |
1993 |
9.47 |
Viacom Inc. |
Paramount Communications |
1996 |
9.1 |
Time Warner |
Turner Broadcasting |
8.49 |
Viacom Inc. |
Blockbuster Entertainment |
(Si alguien conoce el año de la última fusión en la tabla, escríbme por favor a gabyfarrera@hotmail.com. Gracias.)
Hasta la fecha, sólo una fusión en toda la historia ha superado
el monto de la fusión de Time Warner y AOL y es la de las empresas
telefónicas Vodafone Airtouch y Mannesmann por 181 miles de millones
de dólares en el 2001.
A continuación describiremos brevemente los ocho principales monopolios multimediáticos y mencionaremos los restantes, entre los cuales se reparten el mundo.
Estados Unidos Y Canadá
· General Electric – EUA
· AT&T - EUA
· Thomson - Canadá
· Hollinger - Canadá
· Rogers - Canadá
· DreamWorks - EUA
· Westinghouse - EUA
· Dow Jones - EUA
· Gannett - EUA
· New York Times - EUA
· Times Mirror - EUA
· Washington Post Co - EUA.
· Readers Digest - EUA
· Hearst - EUA
· McGraw-Hill - EUA
· Cablevision Systems - EUA
· Cox Enterprises - EUA
Europa
· Kirch Group - Alemania
· Axel Springer - Alemania
· Mediaset - Italia
· RCS Editori Spa - Italia
· Canal Plus -Francia
· Havas - Francia
· Television Francaise 1 (TF1) - Francia
· Lagardere/Hachette - Francia
· Prisa Group - España
· Antena 3 - España
· Carlton Comm. – Inglaterra
· Granada Group - Inglaterra
· Pearson - Inglaterra
· BBC - Inglaterra
· Reuters - Inglaterra
· United News and Media - Inglaterra
· EMI - Inglaterra
Latinoamérica
· Clarín - Argentina
· Cisneros - Venezuela
· Globo - Brasil
· Televisa - México
Asia y el Pacífico
· NHK - Japón
· Fuji Television -Japón
· Nippon Television Network – Japón
· Modi - India
· Toho Company - Japón
· PBL - Australia
· Asia Broadcasting and Communications Network - Tailandia
· ABS-CBN - Filipinas
· Doordarshan - India
· La Diferencia Entre el Norte y el Sur.
Resulta chocante que seis de los monopolios más grandes de medios masivos de comunicación son estadunidenses y que aquellos que se originan por debajo de la línea del Ecuador se cuentan con los dedos de una mano.
Enseguida vienen a la mente las sonadas diferencias entre el norte y el sur, el norte rico y el sur pobre, las enormes desigualdades en educación, cultura y desarrollo. Australia es el único país que escapa a la norma. Muchos se han cuestionado antes el origen de estas desigualdades, algunos han argumentado que puede deberse a cuestiones como la antigüedad de los países, las riquezas naturales o los valores sociales. La última respuesta parece ser la más acertada. Los valores difundidos, en gran parte por los medios de comunicación masivos, como la disciplina, la puntualidad, el materialismo y la superación pueden marcar una gran diferencia entre el desarrollo y el subdesarrollo de un país. Es evidente que cada uno de estos monopolios pertenecen a uno de los países del primer mundo o en vías de desarrollo y que cada uno ha contribuido a esta posición. Sin embargo, en los últimos diez años su influencia, más que regional, nacional, o exclusiva a un hemisferio, se ha tornado global y el mundo parece no estar beneficiándose tanto de su influencia como ellos mismos y los contados países de donde provienen. Esto lo explicaremos más adelante. De lo anterior se concluye que la principal diferencia, como ya lo habíamos mencionado antes, entre los países pobres y ricos, entre el norte y el sur, es la información y las herramientas para difundirla y manipularla.
También se debe resaltar, que en cuanto a las principales compañías
de medios de comunicación masivos, no se trata de monopolios aislados,
sino de todo un cártel. Cada una de las ocho principales empresas tiene
acciones o acuerdos con por lo menos seis de las otras. No son realmente competencia,
gane quien gane, todos ganan. ¿Y cómo se supone que estas empresas
han de velar por los intereses sociales de los países que comunican
si todas tienen los mismos intereses? La calidad del producto y la transparencia
del proceso, características inherentes de una sana competencia, se
pierden al no existir ésta.