El Por Qué De Los Monopolios.

· Formación de monopolios.

Durante los últimos 10 años, las políticas internacionales en materia de comunicación se han flexibilizado, los mercados impulsan una mayor apertura de manera tal que no existan obstáculos para su expansión y el crecimiento económico de los medios. Los países del Tercer Mundo abogan por formular y mantener políticas nacionales, en parte por la presión de un capitalismo internacional que los obliga a sumarse o morir en el retraso tecnológico y económico. En un intento desesperado por no ser dejados fuera de la sociedad informática, el Tercer Mundo ha abierto sus puertas a las grandes compañías transnacionales de medios, y hoy, aunque aparentemente hay una gran variedad de medios y contenidos, éstos están en manos de unas pocas compañías. Irónicamente, el mercado de las comunicaciones en Estados Unidos es sorprendentemente proteccionista, a pesar de su popular política liberal, menos del 2% de la televisión de este país es extranjera y sólo permite una asociación foránea del 25%.

Los decenios de los años 80 y 90, la era Reagan/Thatcher, trajo consigo un clima de privatización que privilegió la formación y el crecimiento de grandes monopolios de la comunicación. La unión de Time Warner y America On Line, por ejemplo, consolidó una de las compañías más poderosas del mundo en términos de control de flujos de comunicación e información, una compañía mucho más poderosa que muchos gobiernos.

En esta acelerada carrera por el control de la comunicación pueden distinguirse varios factores:

- A raíz del cambio tecnológico, el número de puntos de venta y de productos generados por los medios, tales como programas de televisión, radio, periódicos, revistas, internet, libros, música, películas, juegos electrónicos, sotfware, etc., está creciendo a una velocidad desorbitada.

- La gente gasta cada vez más tiempo y dinero en el consumo de productos de los medios, particularmente en entretenimiento.

- El capital de los medios está creciendo, a menudo debido a la fusión con sus competidores.

- La mayoría de las compañías son conglomerados o negocios involucrados en otro tipo de industrias.

- A raíz de las innovaciones tecnológicas, las compañías mediáticas diversifican el tipo de productos que generan, dando como resultado una industria de multimedia más integrada.

- El número de compañías que controlan los medios masivos de comunicación ha disminuido.

Esta situación de los medios se encuentra basada en lo que se ha llamado el modelo de mercados, donde el fin último son las ganancias económicas y la ley de la oferta y la demanda mueve las tendencias en cuanto a contenido, la forma de escoger, procesar y difundir información, la variedad de la programación y la producción, la contratación de personal, así como la importación y exportación de productos mediáticos, todas son prácticas que están determinadas por el lucro.

Esta realidad meramente comercial de los medios no ha sido diferente de cualquier otra industria, y en esto radica el problema capital. Dentro de muchos círculos de la sociedad los medios de comunicación han sido tradicionalmente catalogados como un tipo de industria particular en cuanto su poderosa influencia y manipulación sobre la audiencia. Los medios innegablemente son utilizados para fines educativos, culturales, informativos y persuasivos y ese simple hecho diferencia el tratamiento de sus productos. Y sin embargo, como a continuación veremos, los distintos gobiernos siguen dándole la vuelta al asunto.

· Ventajas y desventajas.

Las ventajas de un medio por pertenecer a un monopolio multimediático podrían enumerarse así:

1. Los compañías multimediáticas permiten potenciar el impacto de la inversión publicitaria con la cual adquieren un plus adicional ante la competencia que con tanta fuerza se desata en los medios. Pueden ofrecer “paquetes” mucho más atractivos a los anunciantes.
2. Con relación al alcance de la información, pertenecer a un monopolio multimediático asegura la llegada a un mayor número de personas.
3. Un concepto o una idea puede tomar diferentes formas a través de diferentes medios y así obtener el máximo beneficio.
4. Se combinan áreas que son potencialmente complementarias y por tanto, el mensaje tiene más fuerza.
5. Los gustos del consumidor, las preferencias de la audiencia, son algo muy difícil de medir, aún con las mejores investigaciones de mercados. Un monopolio multimediático puede ayudar a reducir los riesgos intentando crear y dar forma a los gustos e intereses a través de sus diferentes recursos.
6. Reducción de costos.
7. Reducción de riesgos.
8. Mayor capacidad de adaptación al entorno globalizante.

Un ejemplo de las ventajas que los monopolios buscan es el clásico caso de la introducción de la televisión a color. RCA era el promotor líder de este novedoso aparato en su época. Logró llegar a ese lugar gracias a su canal subsidiario NBC, el cual aseguró que los programas a color fueran producidos y distribuidos. La transición a la televisión a color pudo haber tomado mucho más tiempo si los productores y la cadena de televisión de ésta no hubieran pertenecido a una misma compañía. Los monopolios multimediáticos alegan que el desarrollo y el éxito de los nuevos servicios multimedia interactivos están claramente sujetos a este tipo de dificultad. Una coordinación efectiva puede ayudar a reducir los riesgos, asegurando que todos los componentes que integran el producto o servicio, desde su fabricación hasta la distribución, marchen al mismo ritmo y sigan la misma línea. Y aquí se inventan y aplican una nueva regla, el entero ya no es sólo mayor que sus partes, sino que además debe ser mejor que cada una de ellas.

Pueden existir ciertas desventajas para el propio monopolio, producto sobre todo de una mala integración como a continuación se describen:

1. Hay multimedios donde el diario y los otros medios del multimedio se matan entre sí. En la Comarca Lagunera, la información del canal de Multimedios Estrellas de Oro resume prácticamente la del periódico La Opinión de la misma compañía, de tal forma que no es necesario comprar el periódico aparte.
2. El hecho de pertenecer a un multimedio, implica que se etiquete al medio. No se les considera medios independientes, y por lo tanto, la noticia es tomada en el contexto que la condiciona.

Y para la sociedad, las desventajas o peligros pueden resumirse de la siguiente forma:

1. Existen mayores y diversos intereses en el ámbito de la información y, posiblemente, estos intereses pueden, o no, significar algún tipo de compromiso. Un compromiso totalmente contrario a la función social de los medios, ya que éste esta compuesto de diversos intereses particulares que antes obraban por separado, pero que ahora cobran fuerza en la unidad.
2. Los medios que son parte de un multimedio, comparados con los que actúan fuera de la pertenencia a un grupo, no poseen una capacidad informativa destacada, mientras que sí adquieren mayor capacidad de atracción publicitaria y mayor participación económica, en detrimento de las necesidades sociales de información.
3. Los multimedios condicionan la pluralidad informativa y el espacio público, ya que son sus intereses los que cobran mayor fuerza y obstaculizan cada vez más el nacimiento y desarrollo de otros ajenos a los suyos.

·Aspectos Legales y la Relación Medios-Estado.

La última tendencia comprobable al iniciarse el nuevo milenio es la desregulación, en especial en lo que respecta a la proporción del capital accionario de las empresas de radiodifusión y televisión donde la tendencia es hacia una apertura cada vez mayor.

Chile y últimamente el Ecuador son los países más abiertos: no hay límite alguno para la inversión extranjera. En Ecuador, según el artículo 249 de la Constitución de 1998 es responsabilidad del Estado la provisión de servicios públicos de telecomunicaciones, pero “podrá prestarlos en forma directa o por delegación a empresas mixtas o privadas mediante concesión, asociación, capitalización, traspaso de la capacidad accionaria o cualquier otra forma contractual de acuerdo con la ley”. La Ley de Telecomunicaciones, a su vez, señalaba que los accionistas extranjeros no podían poseer más del 25% de las estaciones de radio y televisión. Sin embargo, la recientemente expedida Ley Trole 2, como es conocida popularmente, elimina dicha restricción por lo que a partir del mes pasado los extranjeros pueden tener la propiedad total de esas estaciones.

En Argentina la inversión extranjera en emisión abierta está limitada al 25%, pero en el cable y DTH (Direct To Home o Directa al Hogar) hay total libertad de mercado. Brasil limita la inversión extranjera en medios de comunicación al 49%.

En México, la relación entre los medios y el Estado ha cambiado drásticamente en los últimos 20 años. Anteriormente, el gobierno era el único proveedor de papel periódico y otorgaba o no exenciones fiscales y otros estímulos económicos a las empresas mediáticas según su gusto. La prensa dependía en su mayor parte de anuncios gubernamentales y los reporteros y editorialistas estaban a acostumbrados a vivir con los regalos en efectivo de parte de funcionarios públicos, más que de su propio salario. La sumisión al gobierno era total y la libertad de prensa, más que un derecho, era un regalo concedido por su graciosa y majestuosa figura presidencial en turno. En aquellos tiempos, directores de periódicos como Julio Scherer, fueron destituidos hábilmente por alzar la voz contra el gobierno.


Hoy en día, la situación del mercado, sobre todo a través de los tratados económicos internacionales, ha presionado al sistema a abrirse. Los antiguos subsidios gubernamentales han dejado paso a la publicidad privada. Si los medios son obsecuentes hacia alguien, ya no es hacia el gobierno, sino hacia las grandes empresas privadas que son su sustento.

Ahora es cuando la información es todo un atractivo negocio para capitales extranjeros. Nuestra Constitución sólo establece una protección de manera muy general a través del Artículo 28, que dice así:

“En los Estados Unidos Mexicanos quedan prohibidos los monopolios, las prácticas monopólicas, los estancos y las exenciones de impuestos en los términos y condiciones que fijan las leyes...
En consecuencia, la ley castigará severamente, y las autoridades perseguirán con eficacia, toda concentración o acaparamiento en una o pocas manos de artículos de consumo necesario y que tenga por objeto obtener el alza de los precios; todo acuerdo, procedimiento o combinación de los productores, industriales, comerciantes o empresarios de servicios, que de cualquier manera hagan, para evitar la libre concurrencia o la competencia entre sí y obligar a los consumidores a pagar precios exagerados y, en general, todo lo que constituya una ventaja exclusiva indebida ...
No constituirán monopolios las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva en las siguientes áreas estratégicas: correos, telégrafos y radiotelegrafía; petróleo y los demás hidrocarburos; petroquímica básica; minerales radioactivos y generación de energía nuclear; electricidad y las actividades que expresamente señalen las leyes que expida el Congreso de la Unión. La comunicación vía satélite y los ferrocarriles son áreas prioritarias para el desarrollo nacional en los términos del Artículo 25 de esta Constitución; el Estado al ejercer en ellas su rectoría, protegerá la seguridad y la soberanía de la nación, y al otorgar concesiones o permisos mantendrá o establecerá el dominio de las respectivas vías de comunicación de acuerdo con las leyes de la materia. El Estado contará con los organismos y empresas que requiera para el eficaz manejo de las áreas estratégicas a su cargo y en las actividades de carácter prioritario donde, de acuerdo con las leyes, participe por sí o con los sectores social y privado. ..
...No constituyen monopolios las asociaciones de trabajadores formadas para proteger sus propios intereses y las asociaciones o sociedades cooperativas de productores para que, en defensa de sus intereses o del interés general, vendan directamente en los mercados extranjeros los productos nacionales o industriales que sean la principal fuente de riqueza de la región en que se produzcan o que no sean artículos de primera necesidad, siempre que dichas asociaciones estén bajo vigilancia o amparo del gobierno federal o de los estados, y previa autorización que al efecto se obtenga de las legislaturas respectivas en cada caso. ..
...Tampoco constituyen monopolios los privilegios que por determinado tiempo se concedan a los autores y artistas para la producción de sus obras y los que para el uso exclusivo de sus inventos, se otorguen a los inventores y perfeccionadores de alguna mejora.”

La ley que se deriva de este artículo, es la la Ley Federal de Competencia y el organismo que se encarga de vigilar su cumplimiento es la Comisión Federal de Competencia. Hasta la fecha sólo han impedido una concentración en materia de comunicaciones en el país por considerarla ilícita, lo cual se mencionará más adelante. Dentro de las leyes de prensa, radio y televisión, no se menciona y mucho menos se sanciona el monopolio de los medios de comunicación.

En papel todo se ve muy bien, sin embargo, la existencia y permanencia de un grupo monopólico de comunicación respaldado durante mucho tiempo por el propio gobierno, como Televisa, echa por tierra todos los preceptos anteriores, un caso en el que ahondaremos más adelante.

Por otra parte, el artículo no especifica el tipo de productos primarios que intenta proteger contra el monopolio, porque si se limita a los de la canasta básica, la información queda de lado a pesar de su importancia preeminente.

Se menciona también que la comunicación vía satélite es un área prioritaria para el desarrollo de la nación, sin embargo ésta se encuentra en manos de aparentemente dos compañías, el gigante transnacional Sky y Direct Tv.

Ahora, si la producción creativa de contenidos de los medios se considera un tipo de obra artística y por ende goza de privilegios, es un acertijo. Lo cierto es que los mexicanos no vemos la forma o el tiempo en que el Estado cumpla la última línea del artículo de manera pública. A pesar del obvio estado de los medios, jamás se ha conocido de una evaluación o investigación a algún conglomerado en México por monopolio.

Pero no todas las voces callan en todos los países. En Costa Rica un proyecto de ley pretende crear un impuesto antimonopolio en los medios de comunicación con el fin de eliminar la concentración del mercado publicitario. La legislación implica que todo medio escrito que concentre más de un 40% por publicidad pague al Estado un impuesto cuyo monto va desde un 15% hasta un 30% sobre la facturación publicitaria. La iniciativa planteada surge de un estudio realizado por el proyecto Estado de la Nación. Según los legisladores, el estudio revela que los periódicos La Nación y Al Día en conjunto concentraron el 90% del total de la facturación publicitaria de los medios de comunicación escrita durante 1999.

En Inglaterra, mencionando de nuevo al zar imperialista de los medios, Rupert Murdoch, la legislación cuenta con la llamada cláusula Murdoch, para evitar los peligros del monopolio. Según esta ley, Murdoch, propietario de periódicos como The Times y The Sun, no puede adquirir más del 20% de una televisora del Reino Unido, lo cual no incluye, sin embargo, la televisión por satélite.

En sexenios pasados, han surgido tímidas iniciativas para regular los medios en México, pero la relación del entonces Estado priísta con Televisa fue para muchos la razón del congelamiento de tales iniciativas iniciativa, en lo cual pareciera que el Estado jugó el papel de un empresario más dentro del campo de la competencia económica, donde lo que interesa no necesariamente es el poder político o el bienestar social, sino las ganancias económicas que represente la propiedad y el control de los flujos de información.

Hoy en día, con el cambio de poder político en México, las cosas han sido un poco más difíciles para Televisa. Este consorcio anunció el 18 de septiembre de 2000, la fusión de su cadena de radio, Radiópolis, con el Grupo Acir. Esta fusión hubiera representado el nacimiento de la cadena nacional más grande de radio con alrededor de 120 emisoras propias y 70 afiliadas, pero afortunadamente la Comisión Federal de Competencia la prohibió, en una decisión sin precedentes que se comentaba antes en este capítulo, tomando en cuenta la gran participación que Televisa ya posee en televisión. Es una decisión histórica que el conglomerado multimediático pretende impugnar, pero que de por sí representa ya un avance y un precedente a favor de la democracia .

Otro ejemplo de lo anterior es el impuesto que a finales de diciembre de 2001, el Congreso de la Unión aprobó a los servicios de telecomunicaciones incluyendo la televisión de paga. Este impuesto es del 10% sobre los ingresos provenientes de los servicios que las compañías proveen a sus subscriptores. La fecha efectiva para la aplicación de este nuevo impuesto es a partir de enero de 2002, adicional al 15% de I.V.A. y al 3.5% pagado a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes por la concesión. Televisa, ni tarda ni perezosa, con el fin de minimizar el impacto negativo del impuesto sobre los ingresos, incrementó los precios de Sky y su televisión por cable durante enero de 2002 y tomó otras medidas, incluyendo reducción del personal, gastos e inversiones de capital. Televisa sigue analizando otras acciones que podría tomar debido a este nuevo impuesto.

Otro caso reciente en México es el del Senador Javier Corral, quien ha dicho que “el gobierno actual debe hacer cambios en la legislación informativa y darle espacio a la sociedad para que no sean únicamente los porfiristas dueños de los medios quienes decidan en los instrumentos de persuasión”. Sin embargo, el legislador ahora tiene una campaña en su contra por parte del gobierno de Chihuahua. La acusación es que Corral tiene nexos con un narcotraficante, algo absurdo y calumnioso para quienes los apoyan y una mordaza para quienes analizan la situación detenidamente .

En concreto, el campo de acción en que se mueven los intereses económicos y comerciales es mucho más amplio que el legislativo, sus propias reglas trascienden los sistemas legales nacionales y se anticipan al establecimiento de los internacionales. El mundo de los negocios es el mundo que determina actualmente las formas de producción de los medios, por tanto, este ámbito mutable es el que debe considerarse en las normas jurídicas y políticas públicas.

En la mayoría de los países, las normas jurídicas de los medios fueron inspiradas por teorías políticas (modelo norteamericano) o por la teoría de la realización del ser humano (modelo europeo). Mientras las leyes inspiradas en la primera teoría se ocupan de encontrar el equilibrio entre los intereses económicos, sociales y políticos, las otras normas equilibran los principios entre la libertad de expresión e información y el derecho a la vida privada de los individuos para contribuir a su realización personal. Los sistemas normativos, en cualquiera de sus modelos, establecen y determinan las instituciones facultadas para planear, desarrollar e implementar políticas públicas que persigan los propósitos legales.

En este punto, es importante remarcar que en el momento en que los órdenes jurídicos de la mayoría de los países fueron adoptados, el contexto era distinto al actual. La tecnología no tenía un nivel de desarrollo tan alto; las industrias mediáticas no tenían el poder económico ni las relaciones políticas que hoy fomentan; la competencia entre los medios era escasa y en su mayoría controlada por el Estado; la explotación de los recursos de telecomunicaciones era mínima en comparación con la actual lucha por espacios y territorios. Es reciente que el Estado reconozca que no posee los recursos suficientes parra invertir en tecnología de infraestructura, por tal, lo hicieron las industrias privadas y como consecuencia se privatizaron líneas terrestres y satélites. Hoy en día, la mayor parte de los medios eléctricos se transmiten por estas dos últimas vías, cuyos espacios privados son administrados por lo grandes conglomerados. Es entonces donde surge la cuestión ¿las normas jurídicas han establecido las bases necesarias para implementar controles a los medios en virtud de que su servicio y productos sean en beneficio del interés público?

Resumiendo, los medios de comunicación en una sociedad democrática y próspera se asume que cumplen con las siguientes funciones:
a) Producir información, cultura, educación y entretenimiento que contribuya a la formación de una cultura de respeto, igualdad y tolerancia.
b) Supervisar y vigilar la gestión y organización del poder público.
c) Servir al interés público de los ciudadanos.
d) Difundir dicha información y convertirla en atractiva para la audiencia.

En este aspecto, las normas jurídicas se deben establecer claramente, de manera que el Estado única y eficientemente se ocupe de velar por el cumplimiento de estas funciones, impedir los abusos y anular los actos contrarios a los del interés público.

Para ahondar más:

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