Conclusiones.
Aparentemente, la globalización y el neoliberalismo tienen como fin que la mayor apertura y libertad de mercados proporcionen a las personas más y mejores opciones sobre cualquier producto o servicio, pero los hechos demuestran lo contrario. En el campo de las empresas privadas de comunicación, las opciones se van reduciendo, el espectro es cada vez más gris, más parecido a la situación que imperaba con los monopolios estatales de los medios masivos de comunicación, donde la pluralidad y la democracia prácticamente no existían.
Ciertamente ha sido un gran avance desregular los medios de manera que la propiedad privada pueda manejarlos, pero su costo es tan alto que sólo unos cuantos tienen los recursos para utilizarlos. La sociedad no tiene oportunidad de ser representada en los medios si éstos están en manos de un puñado de personas opulentas con intereses similares entre sí y contrarios a los de la mayoría de la población. Para asegurar los derechos y libertades intrínsecos del ser humano es necesario asegurar el acceso de la población a la propiedad de los medios y que no sea ésta un privilegio más de ricos.
Los que más padecen ante esta falta de participación en los medios son las minorías: indígenas, ancianos, homosexuales, etc. Por ser minorías, sus problemáticas no son tan populares, no elevan ratings y por lo tanto, muchas veces quedan fuera de la discusión en los medios o se tratan por el lado que mejor conviene a los propietarios de los medios.
A través de las gráficas sobre la situación social y económica de cada región, es evidente que la propiedad privada de los medios de comunicación es mucho más benéfica que el control gubernamental sobre éstos, sin embargo, no se puede cantar victoria. No se trata de ir de Guatemala a Guatepeor. No se busca que los medios pasen de ser manejados por intereses políticos a ser manejados por intereses económicos que tarde o temprano volverán a ser intereses políticos. En el caso de México, los medios se encuentran tambaleantes ante la nueva situación de libertad y, ya que el Estado ha aflojado su control, voltean hacia las grandes empresas económicas que los sostienen con su publicidad para decidir hacia dónde irán.
El mayor de los peligros del monopolio privado de los medios masivos de comunicación es que controlan algo invaluable, que no tiene precio y que influye en todos los sectores del inmenso mercado que es la sociedad humana. Este tipo de monopolio tiene en sus manos la base de todas las tomas de decisiones, la información. Ese elemento intangible que moldea conciencias, perfila opiniones y define tendencias en todo ámbito del ser humano. Es por tal motivo que es un riesgo muy grande que unos cuantos decidan qué debe conocer la sociedad, cómo lo debe saber, a qué precio y en qué momento. Se debe considerar realistamente el poder de la información, ya que ésta puede desatar guerras, crisis económicas o pánico entre la población, dependiendo de las circunstancias. El compromiso de quiénes la manejan es esencial e inconmensurable.
Más que medios que “entretengan”, como decía Emilio Azcárraga, anterior dueño de Televisa, la sociedad necesita medios que “propongan”. Los problemas sociales no esperan y evadirlos sólo los agrava. Un país informado es un país preparado para enfrentar y mejorar su situación.
En el caso de La Laguna, se cuenta con una intensa labor periodística a través de distintos medios, aunque las cuestiones económicas siguen dictaminando las políticas en general.
Cuando se les preguntó a las personas entrevistadas acerca de la orientación social del medio en el que laboraban, todos relacionaron a ésta con la popularidad del medio y comenzaron a hablar de festivales, obras de caridad o repartición de boletos y cupones para productos o eventos gratuitos.
Se percibe el compromiso de los medios en la región a través de las palabras de sus propietarios o las personas que laboran en ellos al ser cuestionados acerca de la relación entre ciertos factores sociales, como el desempleo y la pobreza, y los medios:
“Ser críticos ante los malos gobernantes, ante los errores gubernamentales, apoyar a la sociedad civil en sus demandas y ...ser voceros de la comunidad...” Lic. Alfonso González-Karg, Director Adjunto de El Siglo de Torreón.
“...el medio sirve para informarte qué es lo que pasa... cada quién tiene su estilo..., pero el medio te sirve nada más para informarte, cada quién tiene su forma de ver, su perspectiva...” Lic. José Luis Sánchez. Departamento de Mercadotecnia de Tv Azteca Laguna.
“El papel de los medios... es dar a conocer a la gente las cuestiones de pobreza, de la distribución de la riqueza, del desempleo, qué índices hay, la inseguridad y eso...” Lic. Gabriel Estrada. Departamento de Ventas de Multimedios Estrellas de Oro.
“Un compromiso, el de servir a la sociedad a través de un quehacer que es noble, que es esencial, que es sustancial, libre y democrático...” Lic. Álvaro González, Director de la Revista de Coahuila.
Mientras que el Director de El Siglo y el Director de la Revista de Coahuila adoptaron una postura firme ante las problemáticas sociales, las otras dos personas concordaron en que la función de los medios es “dar a conocer” o “informar”, nada más.
Si acaso existe un monopolio en la Región Lagunera, estaríamos hablando del periódico El Siglo de Torreón, pero sólo en cuanto a prensa y el cual podría ser denominado un monopolio “bueno” o natural, ya que no disfruta de ninguna prerrogativa gubernamental, se ha consolidado a través de un periodo largo de tiempo y goza de la preferencia libre y natural del consumidor.
Sin embargo, la situación no es óptima, se debe exigir una mayor cultura de información, como se sugerirá más adelante en las alternativas de acción.
El contador público Luis De la Rosa dice refiriéndose a las grandes cadenas nacionales de radio: “Si ACIR no me cumple mis expectativas de venta, yo me puedo ir a MVS y no me pasa nada. No me repercute porque ACIR y MVS no tienen plazas aquí. Me voy a preocupar el día que Televisa, MVS y ACIR tengan estaciones aquí”.
Y ese día tal vez no esté muy lejano. Televisa está impugnando la decisión sin precedentes de la Comisión Federal de la Competencia que le impide fusionar a Radiópolis con ACIR, si llega a tener éxito, la única opción que le quedaría a GREM de afiliación con una gran cadena nacional sería MVS. ¿Y si ésta cadena establece una emisora en Torreón?
Por otro lado, el Lic. Álvaro González, Director de la Revista de Coahuila, dice lo siguiente respecto a la Alianza de los Tres Medios Laguneros:
“Por otro lado esta la otra alianza, también yo creo que también muy relativa en varios aspectos. En lo que respecta al Siglo de Torreón, Grem y Tv Azteca... son empresas completamente independientes, operan de manera independiente y pues de ninguna manera están integradas como un grupo empresarial, son empresas distintas que tienen una relación amistosa, cierto acuerdo, que ni siquiera llega a aspectos comerciales concretos.”
Lo que él no sabe es lo que dijo el Lic. Alfonso González-Karg, Director Adjunto de El Siglo de Torreón:
“Estamos a mediano plazo de hacer alianzas comerciales con nuestros medios, para poder vender en paquete prensa, radio y televisión a nuestros anunciantes. Precisamente decirles que tienen el periódico líder, el grupo radiofónico líder y tienes Tv Azteca que se está posicionando muy importante...”
Entonces la Alianza será muy pronto un poco menos relativa, un poco más efectiva publicitariamente y un poco más monopólica.
En cuanto al Grupo Multimedios Estrellas de Oro, se nota una marcada tendencia a la repetición de agendas. Los mismos temas en la televisión y la prensa, a veces los conductores de televisión leen descaradamente la nota del periódico. También se transmite cierto desinterés por la problemática social en su división de radio, que prácticamente no tiene programas de noticias.
Al respecto, el Lic. Juan Antonio Martínez, periodista con veinte años de trayectoria en el periódico La Opinión, comentó:
“Sí hay relación en las órdenes de trabajo, las órdenes que les dan a los reporteros todos los días también las conocen los reporteros de Canal 9. No necesariamente se maneja la misma información, ...pero sí hay una coordinación. Hay un Director General que es Víctor Hugo Hernández, que lo es de La Opinión y del Canal 9.”
Y al respecto, el licenciado Álvaro González, Director de la Revista de Coahuila, dijo lo siguiente:
“...ese medio incursiona en la Laguna precisamente con dos radiodifusoras que son exitosas comercialmente, pero no significan mucho desde el punto de vista periodístico o informativo, es más no significan casi nada desde el punto de términos informativos. Compara el canal 9, muy deteriorado, sigue hasta la fecha muy deteriorado, tiene una penetración importante en sectores populares, pero una credibilidad, desde mi punto de vista, baja y una eficiencia y una calidad también muy baja en términos de información, de presencia, de producción, de creatividad, hasta de equipos.”
Llama la atención el siguiente comentario referente a la distancia laboral y social que implica trabajar para una empresa grande, cuyos directivos no están cerca de sus trabajadores y el proceso:
“...antes había un dueño que era de aquí, que estaba allí en el periódico y lo veía uno todos los días y había un trato más directo. De esta otra forma el dueño no lo ve uno, tiene varios medios de información: periódicos, radio, televisión y aparte otros giros, salas de cine, agencias de automóviles. Aquí generalmente hay gente representante de él en el periódico..., pero mucha gente no conoce al dueño pues.” Lic. Juan Antonio Martínez, periodista con veinte años de trayectoria en el periódico La Opinión.
Seguramente la misma situación impera en otros conglomerados, no es necesariamente desfavorable, como también lo dijo el Lic. Juan Antonio Martínez, pero la misma distancia se percibe entre el medio y la sociedad lagunera.
Hay medios fuertes y comprometidos socialmente en La Laguna, pero no son muchos y en parte es gracias a una cultura de conformismo y desinterés promovida entre la sociedad a través de medios más grandes.
Dice un viejo adagio popular: “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.” Tener conocimiento sobre la situación que impera globalmente y la que se vive en La Laguna es sólo el primer paso.
· Alternativas y cursos de acción.

Para contrarrestar el efecto de un grupo de empresas mediáticas grandes y muy bien organizadas, es necesario que la sociedad también esté organizada. A la demanda por una sociedad de medios de información libres se pueden unir incontables grupos de derechos civiles, porque esto les atañe directamente. Los medios son la clave para dar a conocer y proponer acerca de las terribles desigualdades que se viven hoy en el mundo con personas marginadas como los indígenas, los enfermos de sida, los pobres, las mujeres, etcétera.
Sin embargo, para que exista una sociedad organizada en campañas y grupos civiles, se necesita una sociedad dispuesta a tener una mayor participación política. Con esto no se pretende detener el tráfico con marchas o hacer algún tipo de daño a las instalaciones públicas. Lo que se busca es una organización positiva, dando a conocer las diferentes formas en que se puede tener una participación política sin causar desorden.
La sociedad mexicana es una sociedad que no está acostumbrada actuar política y cívicamente, es una sociedad que vivió 70 años bajo un régimen opresivo y todavía muy corrupto. En la ciudad de México existe una mayor cultura al respecto, pero en gran parte de la provincia, la gente prefiere “no meterse en problemas”. De esta forma, en México, el chofer de un autobús puede manejar salvajemente sin que uno sólo de los pasajeros le diga nada o alguna empresa puede ir a tirar basura a un lote cercano al hogar sin que nadie levante una demanda.
Se puede empezar por explicar a la población que participar activamente en la sociedad puede implicar actos tan sencillos como levantar el teléfono, escribir una carta, firmar una petición, usar un gafete o simplemente alzar la voz y de manera educada y amable hacer una sugerencia.
Sin embargo, la clave para la participación, está en la educación. Aquí podríamos extendernos sobre la manera en que los medios desinforman y proporcionan contenidos de baja calidad, pero los problemas se resuelven desde adentro y no por afuera. La educación es la base para fomentar en los ciudadanos desde niños el interés por su entorno. Desarrollar, tanto en el hogar, como en la escuela y otros centros de información, una percepción crítica en el niño o adulto, hacia todo lo que le ofrece el ambiente en que se desenvuelve, no nada más ante los medios. Proporcionar al educando el acceso a diversos materiales en los que pueda fortalecer y perfeccionar su propio criterio. En este apartado es básico elevar el nivel de lectura en el país, pero también es posible extender la cultura de la participación a través de juegos y usando los contenidos de baja calidad que se critican en los medios.
También es necesario que la gente conozca sus derechos, los que le otorga su condición de ser humano y los que le otorga la reglamentación de su país. Una sociedad que conoce sus derechos demandará una mejor calidad en el contenido de los medios y la inclusión de la discusión de sus intereses en éstos.
Entonces, los primeros pasos para contrarrestar los peligros del monopolio de los medios de comunicación masiva, son los siguientes:
· Fomentar un mayor interés por el entorno social.
· Proporcionar los elementos para que la gente conozca sus derechos.
· Desarrollar una cultura de percepción crítica.
· Promover una mayor participación cívica y política.
· Organización de la sociedad en campañas y grupos civiles.
Cuando una sociedad cuenta al fin con un nivel de organización aceptable, entonces es posible hacer las siguientes demandas:
· Una regulación más estricta en cuanto
a la concentración de grandes medios de comunicación, sobre todo
si éstos son foráneos, con un capital mucho más grande
que cualquier medio nacional y pretenden adquirir uno del país. Es muy
satisfactorio que la Comisión Federal de Competencia haya impedido la
fusión del grupo radiofónico de Televisa, Radiópolis, con
el Grupo Acir, teniendo en cuenta la penetración y cobertura que ya tiene
la primera a través de distintos medios. Sin embargo, se debe prever
que en un futuro, ningún tratado internacional o alguna política
del Banco Mundial presione al país a abrir su mercado de comunicaciones,
como está pasando con los bancos. No se pretende proteger a Televisa,
como en un tiempo lo hizo el PRI, sino proteger la soberanía mexicana
sobre sus medios de comunicación.
· El apoyo a los medios no comerciales. No se trata de un subsidio económico,
pero tal vez la agilización de los trámites para obtener el permiso
para usar un medio y algún tipo de exención de impuestos para
los que participan en ellos como en una labor social. Esto podría favorecer
el crecimiento de medios que no tienen intereses económicos y que en
cambio pueden aportar mucho a la sociedad sin sostener otro tipo de compromisos
que no sean con la población donde operan.
· Exigir el cumplimiento de la nueva ley de información. Esta
nueva ley permite que los ciudadanos mexicanos ejerzan su derecho a la información
y conozcan todo lo que deseen saber acerca del proceder del gobierno y las personas
que laboran en él.
· Impulsar el mantenimiento y desarrollo de sitios de información
pública, como puede ser la red de internet, la cual es totalmente libre
y proporciona gran cantidad de información de diversa índole.
Es sólo a través de este medio que los diversos datos del Banco
Mundial, INEGI, ILO y otras organizaciones son gratuitos. De otra forma tienen
un costo y éste es muy alto. Los discos compactos con la información
de los estados de Durango y Coahuila del INEGI cuestan $1,500 cada uno, por
citar un ejemplo.
Consideramos que hacer hincapié en la función social de los medios, aminorará de alguna forma la continuación de un esquema frívolo y superficial que se repite constantemente en el contenido de los medios y que sólo favorece a un grupo reducido de personas, dejando a la gran mayoría sobreviviendo en las mismas o mayores desigualdades sociales y económicas.
Así mismo, nuestra opinión es que mientras las grandes empresas de medios se desenvuelvan en un entorno no competitivo, continuarán imponiendo sus reglas y políticas impunemente. En un ambiente de competencia siempre habría otro jugador que señalará las faltas del contrario, propiciando que todos hicieran un esfuerzo mucho mayor por ofrecer productos de mejor calidad. Sin embargo, un cártel de grandes compañías como el que actualmente impera en las economías privadas vuelve a coartar la libertad de expresión e información como aún lo hacen algunos gobiernos antidemocrátas.
No se puede hablar del éxito del sistema actual si sólo se contabiliza el número de empleos que estas firmas otorgan e ignoramos la cantidad de aquellos que salen del juego por no tener una infraestructura o un capital competitivo.
Creemos también que las cifras que presentamos son apenas la punta del iceberg, ya que es muy difícil medir hasta que punto la información que los grandes monopolios de comunicación difunden ha moldeado nuestra vida personal, nuestra forma de pensar y actuar, pero sí es bastante evidente una influencia cada vez mayor en las generaciones más jóvenes.
Nuestras alternativas son sólo propuestas y puede haber muchas más. Sin embargo, como gran cantidad de problemas en el mundo, las raíces de toda desigualdad social están en la educación y la cultura, como se comentó al principio. Los datos que introduce la presente tesis tienen precisamente como finalidad abrir la discusión sobre el tema, invitar al lector a la reflexión y a la exteriorización de sus propios puntos de vista.
Aquí concluye esta investigación, pero no la
situación, esperamos que en el futuro se desarrollen trabajos adicionales,
con datos actualizados, para promover la conciencia y la importancia de vivir
bajo la influencia de medios plurales, libres y democráticos.