Stonehenge está formado por cuatro círculos concéntricos de piedras. El círculo exterior, de 30 m de diámetro, está formado por grandes piedras rectangulares de arenisca, que originalmente estaban rematadas por dinteles también de piedra (hoy día sólo permanecen unos pocos en su sitio) que también configuraban un círculo. Dentro de esta hilera exterior se encuentra otro círculo de bloques más pequeños de arenisca azulada. Éste encierra una herradura, construida por piedras de arenisca del mismo color y trabadas con dinteles, en cuyo interior permanece una losa de arenisca micácea conocida como el Altar.
Todo el conjunto está
rodeado por un foso circular que mide 104 m de diámetro. Dentro de este
espacio se alza un bancal en el que aparecen, a modo de anillo, 56 fosas
conocidas como los ‘agujeros de Aubrey’ (dado que fue el anticuario John Aubrey
quien los descubrió), que fueron usadas en una fase más tardía como fosas de
cremaciones funerarias. Al nordeste, el bancal y el foso están cortados por la
Avenida, un pasillo procesional de 23 metros de ancho y de 3 km
aproximadamente de longitud, bordeado por una zanja. Próximo al acceso de esta
Avenida, se halla la Piedra del Sacrificio, una piedra de arenisca silicificada
que quizás en su origen había estado erguida. Casi enfrente, y situada dentro de
la Avenida, se encuentra la Piedra Talón, que probablemente desempeñó un
importante papel durante la observación del amanecer en el solsticio de
verano.
Historia
Stonehenge fue erigido en diversas etapas, iniciándose, probablemente, como un monumento circular de carácter ritual rodeado por un talud y un foso, de modo similar a muchos otros situados en el sur de Inglaterra. Alrededor del 2200 a. C. fue cuando tomó su peculiar aspecto, para lo cual se transportaron 32 bloques de arenisca desde las montañas de Preseli, al suroeste de Gales. Se piensa que la piedra del Altar fue traída desde una región cercana a Milford Haven, en Pembrokeshire.
Stonehenge fue construido por un
pueblo que mantenía amplias relaciones comerciales y que estableció sus
principales asentamientos en la zona entre el 1600 y el 1300 a. C. Su
importancia se ve reflejada por el hecho de que el territorio en torno al
monumento está salpicado por 400 túmulos con enterramientos, que se datan entre
el 2000 y el 1500 a. C., cuya excavación ha revelado ricos ajuares y lascas
de arenisca azulada, similar a las halladas en los círculos concéntricos. Parece
que Stonehenge perdió su importancia como lugar ceremonial a finales de la edad
del bronce. Los romanos desacralizaron el lugar en alguna fecha comprendida
entre el 55 a. C. y el 410 d. C., y derribaron unos cuantos bloques
que estaban erguidos. Además, dos piedras verticales y el dintel occidental del
Altar se cayeron en enero de 1797 y otro de los bloques verticales y su
correspondiente dintel también se vino abajo en 1900. En 1958 esos cinco bloques
fueron levantados y colocados, dando al monumento el aspecto aproximado que
tendría durante la ocupación romana. Algunos grabados descubiertos en 1953 en
algunas de las piedras caídas, representan las hojas de hachas de un modelo
usado en Inglaterra entre el 1600 y el 1400 a. C. y un tipo de dagas con
empuñaduras empleadas en Micenas (Grecia) entre el 1600 y el 1500 a.
C.
El poder de los megalitos
Una antigua leyenda bretona, recogida en el siglo XIII por
Geoffrey de Monmouth, dice que las inmensas piedras que salpican la tierra
inglesa fueron colocadas allí por el mago Merlín.Y que tienen poderes mágicos y
curativos. Esta fue una de las razones para la constante destrucción de los
monumentos por centenares de personas que se acercaron en busca de trozos que
podían llevar consigo como amuletos. Inclusive, en la cercana ciudad de Amesbury
se llegó a alquilar picos para que los visitantes pudiesen extraer con más
facilidad porciones de piedra.
La magia del lugar atrajo a los adoradores del Sol. Desde 1833 sirvió como centro de reunión para una secta masónica, conocida como Antigua Orden de los Druidas. Todos los años, al amanecer del solsticio de verano (21 de junio en el hemisferio norte), se congregaban en Stonehenge para entonar cánticos, quemar incienso y esparcir hojas de roble.
Los Druidas eran los sacerdotes y
magos, maestros y jueces. Desde los comienzos de la historia celta fueron una
clase educada, respetuosa de su sabiduría y conocedores de sus propios poderes
como intermediarios entre las tribus y los dioses.
Estos hombres eran conocidos como los druidas (palabra que originalmente deriva de un termino para "el conocimiento del cedro" o "profundos conocimientos").
Los druidas formaban un clase privilegiada exentos de impuestos y servicio militar, esto atraía a gran numero de jóvenes que buscaban la iniciación en la orden.. Hubo tres categorías en estos sabios: Los bardos, en donde la historia y las tradiciones de la tribu eran inmortalizadas; los auguristas, quienes hacían los sacrificios y adivinaban el futuro; y los druidas propiamente dichos, quienes sabían de leyes y filosofía, conservaban la antigua sabiduría celta
Los bardos adquirían su conocimiento por tradición oral y reconstruyendo las genealógicas de su gente, ellos componían versos para sus patrones u otros aristócratas. Las escuelas bardicas, donde se enseñaban estas destrezas, florecieron en Irlanda, a finales del siglo VII.
Las actividades judiciales de los druidas eran de vital importancia en la sociedad Celta. Todos con jurisdicción propia, arreglaban disputas individuales, homicidios, y pleitos sobre limites territoriales y herencias. Sus decisiones eran indiscutibles.
Los druidas eran filósofos de la sociedad. Ellos estudiaban los movimientos de los grandes cuerpos, la astronomía, el tamaño de universo y de la tierra, los poderes y las habilidades de los dioses. Otro aspecto importante era su estudio sobre la vida después de la muerte. Ellos pensaban que el alma no perecía, pero después de la muerte, pasaba de un cuerpo a otro. Esto influyó en su gran valentía a la hora del combate
Al sur de Gran Bretaña, en la llanura de Salisbury, se levanta desde
hace 5.000 años el más bello monumento megalítico de Europa.
Stonehenge fascina y apasiona a arqueólogos, astrónomos y esotéricos.
Unico por su concepción, el lugar aún no ha revelado todos sus
secretos. ¿Acaso era un templo, un monumento funerario o un observatorio
destinado a revelaciones astronómicas? Aunque hoy día se sepa
que los celtas no son los constructores, éstos tuvieron en todos los
tiempos un gran respeto por Stonehenge. El primer texto que menciona el sitio
con exactitud se encuentra en la Historia regnum Britanniae de Geofiroy de Monmouth
(1136), uno de los autores del ciclo arturiano. Stonehenge es, según
él, una creación del druida Merlin, que por obra de magia habría
traído las piedras desde Irlanda. Luego habila utilizado las «fuerzas
vitales» del lugar para hacer aparecer al dragón, y es ahí
también donde todos los nobles de Inglaterra habrían prestado
juramento al rey Arturo. Los autores británicos John Aubrey y William
Stukeley, a fines del siglo XVII y a principios del XVIII, contribuyeron fuertemente
a mantener la imagen de Stonehenge como un templo druídico y sitio importante
de la cultura celta. Pero, aunque fue sin duda el sitio utilizado por los druidas
para sus ceremonias, los pesados megalitos estaban ahí mucho antes de
la llegada de los celtas a tierras británicas, y los rnisterios de Stonehenge
no tienen ninguna necesidad de este aporte para seguir siendo apasionantes.
Constructores fantásticos
El monumento fue construido en cuatro fases, a partir del 2800 antes de Cristo, con piedras de diferentes origenes. Algunas provienen de Avenbury, a una veintena de kilómetros al noroeste, otras de los montes Prescelly en el país de Gales, a más de 200 kilómetros de Stonchenge, y de Milford Haven, ¡a 250 kilómetros! Las «piedras azules,> (riolitos), incorporadas a la construcción a principios de la Edad del Bronce (segundo milenio antes de Cristo), vendrían de Irlanda. Cada monolito pesa más de 50 toneladas y el conjunto, varios miles de toneladas: ¿cómo pueblos de fines del Neolítico, de apenas algunos centenares de individuos, pudieron traer tales cargamentos con medios primitivos? ¿Y por qué haber ido tan lejos en busca de bloques de diferentes rocas? El emplazamiento de Stonehenge fue elaborado según un plan extremadamente preciso. Una zanja circular de 4 m de ancho por 1,50 m de profundidad forma un primer anillo de un centenar de metros. Al interior, sobre el talud, un segundo anillo está dibujado por 56 agujeros, conocidos por el nombre de ,<agujeros de Aubrey», derivado del nombre de uno de los primeros exploradores del emplazamiento (1650). Siempre concéntricos, otros dos anillos revelan cada uno 30 y 29 agujeros: éstos contienen osamentas humanas quemadas. Luego viene la parte monumental de la obra: dos círculos de piedras erguidas cubiertas de dinteles encerrando otras dos filas dispuestas en forma de herradura. Otras cinco piedras se levantan aisladas: dos, en la zona del anfilo de los agujeros de Aubrey («piedras de estación» destinadas a ser cambiadas de posición), una, al exterior, en la galería que conduce al monumento Gpiedra de talón», llamada así por su forma), una piedra de sacrificio a la entrada y un altar al centro.
La teoría del observatorio
Los numerosos restos humanos encontrados en el lugar indican que el sitio sirvió
a menudo, a lo largo de los siglos, como lugar de sepultura, Sin embargo, todo
muestra que esa no fue su primera finalidad. En efecto, después de 1961,
el plano del monumento fue estudiado por el científico Gerald Hawkins,
profesor de astronomía de Cambridge, y Fred Hoyle, especialista en astrorisica
del Californian Institute of Technology. Su tesis es que, para un observatorio
ubicado en el centro de la construcción, los megalitos se ordenan en
líneas de mira para realzar fenómenos astronómicos. Los
círculos de agujeros corresponderían al sistema simple de una
máquina calculadora gigantesca y primitiva pero de una precisión
sorprendente. El anfilo de los agujeros de Aubrey se relaciona con el ciclo
de los eclipses lunares: Hawkins; muestra incluso que comendo cada año
seis piedras de un agujero se pueden prever todos,los eventos lunares para períodos
muy largos. Finalmente, distintos ángulos entre las piedras solitarias
definirian los solsticios y los equinoccios, las salidas y las puestas del Sol
y de la Luna. Los razonamientos de Hawkíns y Hoyle, incontestables en
el plano astronórrúco, son sin embargo criticados por los arqueólogos.
La multiplicidad de épocas de construcción parece contradecir
la teoría de un observatorio construido con conocimiento de causa. ¿Pero
por qué el "sino objetivo no habria podido ser perseguido durante
varios siglos, con un perfeccionamiento progresivo del sistema? Además,
la simbología del círculo (el Sol) y la de la herradura (el menguante
de Luna) abogan en favor de los astrónomos. Parece que hoy dia no existirían
contradicciones entre las constataciones de los arqueólogos y los astrónomos
y, en todo caso, muchos concuerdan en reconocer que la precisión de los
emplazarrúentos de los megalitos es demasiado grande para ser sólo
el fruto del azar.
Una configuración única
Los emplazamientos rnegalíticos son numerosos a través de Europa (la península Ibérica, estfalia, Hesse, la cuenca parisina, Provenza, Bretaña ... ), pero la mayoría son, sin duda, identificados como sepulturas. En Antequerra (Andalucía) como en New Grande (Irlanda) o en Castelet (Provenza), túmulos y dólmenes encierran siempre una o varias cámaras funerarias. Sin embargo, al Igual que Carnac, Stonelhenge escapa a la regia. Ni pasillos ni cámaras funerarias: el monumento tiene ciertamente otro fin. Fuera de la hipótesis M observatorio astronómico, las explicaciones más diversas han sido propuestas. Stonehenge sería un gigantesco generador de energía, un «nemetón» (lugar sagrado), no dudan en afirmar los seguidores de la tradición druídica. Estos forman una cadena humana alrededor de¡ monumento cada soisticio para captar esta energía y cargarse de ella, siguiendo un ritual recreado artificialmente en el siglo XIX. .
¿Obra de los hiperbóreos?
Las piedras de Stonehenge son tan grandes que se diría que fueron levantadas por una raza de gigantes desaparecidos después de los primeros tiempos. Una tradición relaciona estos gigantes míticos a otro pueblo Igualmente legendario: los hiporbóreos. En la mitología griega, los híperbóreos, que adoraban al dios Apolo, habitaban en el extremo norte de Europa. El historiador Díodoro de Sicilla (siglo 1 antes de Cristo) evoca incluso un sitio que podría ser Stonehenge: «Hay en la isla un recinto de Apolo y un templo ilustre, ( ... ) los encargados son llamados boreades ( ... ). E¡ dios visita la isla cada 19 años, período durante el cual las estrellas vuelven a estar en el mismo lugar de( cielo. » De hecho, los hiperbóreos son probablemente los Iberos, ya que es en Portugal donde se encuentran las primeras alineaciones megalíticas. Una migración diseminó a este pueblo a lo largo de las costas (golfo de Gascuña, Bretaña) hasta Irlanda e Inglaterra, donde erigieron por primera vez un fantástico círculo de piedras.
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Stonehenge
1. INTRODUCCIÓN Stonehenge, monumento ritual prehistórico situado en la llanura de Salisbury, al suroeste de Inglaterra, fechado entre los últimos periodos del neolítico (finales de la edad de piedra) y los primeros de la edad del bronce. Es el más famoso de los monumentos megalíticos de Inglaterra y la estructura prehistórica más importante de Europa. Aunque se desconoce con exactitud su funcionalidad, es muy probable que hubiera sido un lugar de reunión tribal o un centro religioso relacionado con la observación astronómica.
2. CONFIGURACIÓN
Stonehenge está formado por cuatro círculos concéntricos
de piedras. El círculo exterior, de 30m de diámetro, está
formado por grandes piedras rectangulares de arenisca, que originalmente estaban
rematadas por dinteles también de piedra (hoy día sólo
permanecen unos pocos en su sitio) que también configuraban un círculo.
Dentro de esta hilera exterior se encuentra otro círculo de bloques más
pequeños de arenisca azulada. Éste encierra una herradura, construida
por piedras de arenisca del mismo color y trabadas con dinteles, en cuyo interior
permanece una losa de arenisca micácea conocida como el Altar. Todo el
conjunto está rodeado por un foso circular que mide 104m de diámetro.
Dentro de este espacio se alza un bancal en el que aparecen, a modo de anillo,
56 fosas conocidas como los ‘agujeros de Aubrey’ (dado que fue el anticuario
John Aubrey quien los descubrió), que fueron usadas en una fase más
tardía como fosas de cremaciones funerarias. Al noreste, el bancal y
el foso están cortados por la Avenida, un pasillo procesional de 23 metros
de ancho y de 3km aproximadamente de longitud, bordeado por una zanja. Próximo
al acceso de esta Avenida, se halla la Piedra del Sacrificio, una piedra de
arenisca silicificada que quizás en su origen había estado erguida.
Casi enfrente, y situada dentro de la Avenida, se encuentra la Piedra Talón,
que probablemente desempeñó un importante papel durante la observación
del amanecer en el solsticio de verano.
3. HISTORIA
Stonehenge fue erigido en diversas etapas, iniciándose, probablemente,
como un monumento circular de carácter ritual rodeado por un talud y
un foso, de modo similar a muchos otros situados en el sur de Inglaterra. Alrededor
del 2200a.C. fue cuando tomó su peculiar aspecto, para lo cual se transportaron
32 bloques de arenisca desde las montañas de Preseli, al suroeste de
Gales. Se piensa que la piedra del Altar fue traída desde una región
cercana a Milford Haven, en Pembrokeshire. Stonehenge fue construido por un
pueblo que mantenía amplias relaciones comerciales y que estableció
sus principales asentamientos en la zona entre el 1600 y el 1300a.C. Su importancia
se ve reflejada por el hecho de que el territorio en torno al monumento está
salpicado por 400 túmulos con enterramientos, que se datan entre el 2000
y el 1500a.C., cuya excavación ha revelado ricos ajuares y lascas de
arenisca azulada, similar a las halladas en los círculos concéntricos.
Parece que Stonehenge perdió su importancia como lugar ceremonial a finales
de la edad del bronce. Los romanos desacralizaron el lugar en alguna fecha comprendida
entre el 55a.C. y el 410d.C., y derribaron unos cuantos bloques que estaban
erguidos. Además, dos piedras verticales y el dintel occidental del Altar
se cayeron en enero de 1797 y otro de los bloques verticales y su correspondiente
dintel también se vino abajo en 1900. En 1958 esos cinco bloques fueron
levantados y colocados, dando al monumento el aspecto aproximado que tendría
durante la ocupación romana. Algunos grabados descubiertos en 1953 en
algunas de las piedras caídas, representan las hojas de hachas de un
modelo usado en Inglaterra entre el 1600 y el 1400a.C. y un tipo de dagas con
empuñaduras empleadas en Micenas (Grecia) entre el 1600 y el 1500a.C.
4. TEORÍAS
La función de Stonehenge ha sido durante mucho tiempo objeto de conjeturas.
Pudo haber sido utilizado para predecir los solsticios de verano e invierno,
los equinoccios primaverales y otoñales y eclipses solares y lunares.
También funcionó, quizás, como un instrumento para determinar
la situación del Sol y de la Luna con respecto a la Tierra y de este
modo predecir las estaciones, o también como calendario. Como tal, habría
constituido un lugar de reunión para ceremonias religiosas relacionadas
con el Sol y la Luna. En Stonehenge, como en otros yacimientos de la edad del
bronce, el énfasis dado al círculo tal vez también refleje
la idea de la naturaleza circular del nacimiento y muerte y del transcurrir
de las estaciones.
Stonehenge (Inglaterra)
Stonehenge fue construido en tres fases que abarcan desde el 2400 hasta el 1700 a.C. Su tamaño, complejidad e importancia hacen de este monumento circular de la edad del bronce una obra de características únicas. El círculo exterior de piedras hitas soportó en un principio un dintel arqueado que, a su vez, rodeaba a cinco trilitos (dolmen de dos piedras que sostienen a una tercera en posición horizontal) dispuestos en forma de U.
Lawrence Migdale/Photo Researchers, Inc.
ORIGEN DE DATOS : ENCICLOPEDIA ENCARTA 2001
Al sur de Gran Bretaña, en la llanura de Salisbury, se levanta desde
hace 5000 años el más bello monumento megalítico de Europa.
Stonehenge fascina y apasiona a arqueólogos, astrónomos
y esotéricos. Único por su concepción, el lugar aun no
revela todos sus secretos.
¿Acaso era un templo, un monumento funerario o un observatorio destinado
a revelaciones astronómicas?
EL ENIGMA DE STONEHENGE
Aunque hoy día se sepa que los celtas no son los constructores, éstos tuvieron en todos los tiempos un gran respeto por Stonehenge. El primer texto que menciona el sitio con exactitud se encuentra en la Historia Regnun Britanniae de Geoffroy de Monmouth (1136), uno de los autores del ciclo arturiano. Stonehenge es, según él, una creación del druida Merlín, que por obra de magia habría traído las piedras desde Irlanda. Luego habría utilizado las "fuerzas vitales" del lugar para hacer aparecer el dragón, y es ahí también donde todos los nobles de Inglaterra habrían prestado juramento al rey Arturo. Los autores británicos John Aubrey y William Stukeley, a fines del siglo XVII y a principios del XVIII, contribuyeron fuertemente a mantener la imagen de Stonehenge como un templo druídico y sitio importante de la cultura celta. Pero, aunque fue sin duda el sitio utilizado por los druidas para sus ceremonias, los pesados megalitos estaban ahí mucho antes de la llegada de los celtas a tierras británicas, y los misterios de Stonehenge no tienen ninguna necesidad de este aporte para seguir siendo apasionantes.
CONSTRUCTORES FANTÁSTICOS
El monumento fue construido en cuatro fases, a partir del 2800 antes de Cristo, con piedras de diferentes orígenes. Algunas provienen de Avenbury, a una veintena de kilómetros al noroeste, otras de los montes Prescelly en el País de Gales, a más de 200 kilómetros de Stonehenge, y de Mildford Haven, ¡a 250 kilómetros! Las "piedras azules" (riolitos) incorporadas a la construcción a principios de la Edad del Bronce (segundo milenio a.C.), vendrían de Irlanda. Cada monolito pesa más de 50 toneladas y el conjunto, varios miles de toneladas: ¿Cómo pueblos de fines del Neolítico, de apenas algunos centenares de individuos, pudieron traer tales cargamentos con medios primitivos? ¿Y por qué haber ido tan lejos en busca de bloques de diferentes rocas? El emplazamiento de Stonehenge fue elaborado según un plan extremadamente preciso. Una zanja circular de 4 m. de ancho por 1,50 m. de profundidad forma un primer anillo de un centenar de metros. Al interior, sobre el talud, un segundo anillo está dibujado por 56 agujeros, conocidos por el nombre de "agujeros de Aubrey", derivado del nombre de uno de los primeros exploradores del emplazamiento (1650). Siempre concéntricos, otros dos anillos revelan cada uno 30 y 29 agujeros: éstos contienen osamentas humanas quemadas. Luego viene la parte monumental de la obra: dos círculos de piedras erguidas cubiertas de dinteles encerrando otras dos filas dispuestas en forma de herradura. Otras cinco piedras se levantan aisladas: dos, en la zona del anillo de los agujeros de Aubrey ("piedras de estación" destinadas a ser cambiadas de posición), una exterior, en la galería que conduce al monumento ("piedra de talón", llamada así por su forma), una piedra de sacrificio a la entrada y un altar al centro.
LA TEORÍA DEL OBSERVATORIO
el lugar indican que el sitio sirvió a menudo, a lo largo de los siglos, como lugar de sepultura. Sin embargo, todo muestra que esa no fue su primera finalidad. En efecto, después de 1961, el plano del monumento fue estudiado por el científico Gerald Hawkins, profesor de astronomía de Cambridge, y Fred Hoyle, especialista en astrofísica del Californian Institute of Technology. Su tesis es que, para un observatorio ubicado en el centro de la construcción, los megalitos se observan en líneas de mira para realzar fenómenos astronómicos. Los círculos de agujeros corresponderían al sistema simple de una máquina calculadora gigantesca y primitiva pero de una precisión sorprendente. El anillo de los agujeros de Aubrey se relaciona con el ciclo de los eclipses lunares: Hawkins muestra incluso que corriendo cada año seis piedras de un agujero se pueden prever todos los eventos lunares para períodos muy largos. Finalmente, distintos ángulos entre las piedras solitarias definirían los solsticios y los equinoccios, las salidas y las puestas del Sol y de la Luna. Los razonamientos de Hawkins y Hoyle, incontestables en el plano astronómico, son sin embargo criticados por los arqueólogos. La multiplicidad de épocas de construcción parece contradecir la teoría de un observatorio construido con conocimiento de causa. ¿Pero por qué el mismo objetivo no habría podido ser perseguido durante varios siglos, con un perfeccionamiento progresivo del sistema? Además, la simbología del círculo (el Sol) y la de la herradura (el menguante de la Luna) abogan en favor de los astrónomos. Parece que hoy día no existirían contradicciones entre las constataciones de los arqueólogos y los astrónomos y, en todo caso, muchos concuerdan en reconocer que la precisión en los emplazamientos de los megalitos es demasiado grande para ser solo fruto del azar.
¿OBRA DE LOS HIPERBÓREOS?
Las piedras de Stonehenge son tan grandes que se diría que fueron levantadas por una raza de gigantes desaparecidos después de los primeros tiempos. Una tradición relaciona estos gigantes míticos a otro pueblo igualmente legendario: los hiperbóreos. En la mitología griega, los hiperbóreos, que adoraban al dios Apolo, habitaban en el extremo norte de Europa. El historiador Diodoro de Sicilia (siglo I a.C.) evoca incluso un sitio que podría ser Stonehenge: "Hay en la isla un recinto de Apolo y un templo ilustre, (...) los encargados son llamados boreades (...). El dios visita la isla cada 19 años, período durante el cual las estrellas vuelven a estar en el mismo lugar en el cielo". De hecho, los hiperbóreos son probablemente los iberos, ya que es en Portugal donde se encuentran las primeras alineaciones megalíticas. Una migración diseminó a este pueblo a lo largo de las costas (golfo de Gascuña, Bretaña) hasta Irlanda e Inglaterra, donde erigieron por primera vez un fantástico círculo de piedras.
Una Configuración Única
Los emplazamientos megalíticos son numerosos a través de Europa (la península Ibérica, Westfalia, Hesse, la cuenca parisina, Provenza, Bretaña...), pero la mayoría son identificados como sepulturas. En Antequerra (Andalucia) como en New Grande (Irlanda) o en Castelet (Provenza), túmulos y dólmenes encierran siempre una o varias cámaras funerarias.
Sin embargo, al igual que Carnac, Stonehenge escapa a la regla. Ni pasillos ni cámaras funerarias: el monumento tiene ciertamente otro fin. Fuera de la hipótesis del observatorio astronómico, las explicaciones más diversas han sido propuestas. Stonehenge sería un gigantesco generador de energía, un "nemetón" (lugar sagrado), no dudan en afirmar los seguidores de la tradición druídica. Astos forman una cadena humana alrededor del monumento cada solsticio para captar esta energía y cargarse de ella, siguiendo un ritual creado artificialmente en el siglo XIX. ¿Un puerto espacial para OVNIs? Esta es la tesis desarrollada por los espíritus más osados. La posición de las piedras correspondería entonces a un balizaje a ser ubicado desde el espacio. ¿Por qué no?, responden los ingenieros de la NASA..., ¡si es que se pueden imaginar platillos voladores tallados en piedra y forrados con pieles de animales!