ADVERTENCIA
Este fic contiene gran cantidad de spoilers,
es decir que si lo lees y no has leído los libros te echará a perder la
emoción. Te recomiendo primero leer los libros escritos por Rowling y después
leer los fics, pero si no te importa saber lo que sucedió en anteriores libros
sigue, pero yo te lo advertí primero.
por Daga
Remus Lupin
bostezó. Estaba sentado en
el comedor, con los brazos apoyados sobre la mesa y la cara escondida entre los
brazos. Era el día siguiente a la luna llena y estaba completamente agotado.
James lo contempló unos segundos y
luego colocó frente a él la bandeja con el desayuno. Peter, que estaba junto a
Remus, le dio unas palmaditas en el hombro para llamar su atención.
-Eh... ¿qué? –murmuró Remus.
-Despierta, amigo, aquí está el
desayuno... hotcakes con jarabe de chocolate, justo como a ti te gustan...
-Tengo el estómago revuelto –dijo
Remus, acomodándose un poco-. Déjenme dormir un ratito más...
-Tenemos clase –advirtió James, muy
serio-. Tienes que desayunar y prepararte para continuar el día.
-Pero tengo el estómago revuelto. ¡Me
siento muy mal!
James y Peter intercambiaron una
mirada de preocupación.
-¿Deberíamos llevarlo a la enfermería?
–dijo Peter.
-Ya lo hicimos el mes pasado, y el mes
anterior, ¿qué tal que alguien empiece a notar un patrón en eso?
-Caray, si Remus fuera chica, no sería
tan complicado el asunto...
-Vete al diablo, Pettigrew –gruñó
Remus.
-Hombre, sí que estás mal –dijo
James-, tú nunca le hablas así a nadie.
-Lo siento...
-¿Cómo está? –preguntó Sirius, que
acababa de llegar en compañía de un chico rubio un poco mayor que los cuatro
amigos.
James sacudió la cabeza como diciendo
“bastante mal”.
La noche anterior, el lobo en el cual
se transformaba Remus cada luna llena había encontrado la manera de escaparse
de sus guardianes y había cazado algo en el bosque. Los demás no habían
encontrado suficiente de lo que fuera que hubiese sido originalmente el
banquete del lobo, aunque Peter afirmaba que podía tratarse de un conejo muy
pequeño o una rata muy grande. El caso es que le había sentado realmente mal al
humano que era Remus el resto del tiempo, y no estaban muy seguros de si se
debía a la carne en sí o a un fuerte ataque de asco. Por eso Sirius había
decidido correr un riesgo y pedirle ayuda a Merlín Brightstar, al que buena
parte de Hogwarts reconocía como un estudiante muy avanzado en herbología.
Merlín apartó la bandeja y colocó en
su lugar un pequeño tazón en el cual humeaba un líquido de perfume agradable,
luego, con suavidad, pero también con firmeza, hizo que Remus se sentara
derecho en la silla y acercó un poco más el tazón el borde de la mesa. Remus,
que tenía los ojos cerrados, aspiró el vapor que se elevaba del tazón.
-Huele bien –murmuró después de unos
instantes.
-Y sabe todavía mejor –indicó Merlín.
-No quiero comer nada...
-Lo sé, no te preocupes, de todos
modos está muy caliente todavía, tú limítate a respirar. ¿Vomitaste anoche?
-Desde que amaneció hasta hace unos
veinte minutos –contestó Peter.
-Bueno, por lo menos tendrá el
estómago vacío ahora. ¿Agua?
-¿Qué?
-Que si ha tomado agua.
-No, no ha querido nada.
-Ya veo. ¿Qué fue lo que comió,
exactamente?
Los tres amigos que estaban en
condición de responder pusieron cara de duda.
-No estamos muy seguros –dijo James
finalmente.
-Pero contenía carne –apuntó Peter-.
Muy poco cocinada... casi cruda, diría yo.
Remus hizo una mueca bastante
expresiva.
-Por lo visto, no eres muy afecto a la
carne –murmuró Merlín, interpretando el gesto como si viniera de parte de un
vegetariano al que alguien le hubiera dado carne sin advertírselo primero-, tu
organismo no debe estar acostumbrado a digerirla, especialmente si no está bien
cocinada... Bien, Remus quiero que trates de tomar algo de agua...
-No quiero...
-Sólo mójate los labios –insistió
Merlín, acercándole un vaso la boca,
Remus suspiró y obedeció-. Bien, muy bien. ¿Qué tienes que hacer hoy? Me parece
que sería mejor que reposaras un poco.
-Eso quisiera yo, pero tenemos clase
de Aritmancia. Hay tarea que entregar.
-Mmm, pero qué mal.
Merlín le acercó de nuevo el vaso a
los labios.
-¿Eh? ¿Qué? –Remus trató de apartar la
cabeza, pero Sirius se lo impidió.
-Sólo un trago –indicó Merlín-, uno
pequeño, tampoco queremos ahogarte.
-Está bien, pero déjenme en paz...
-¿Y no podrían disculparlo con el
profesor White? Me parece que es una persona bastante comprensiva.
-Tal vez, pero a nosotros cuatro nos
odia muy cordialmente –dijo James.
-¿Con amabilidad? –preguntó Merlín
confundido.
-No, de todo corazón –señaló Sirius.
-Ah, ya veo. Toma un poco más –Remus
gruñó un poco, pero aceptó el agua-. Si les parece, puedo hablar con él para
que le dé permiso de faltar por hoy... De hecho, me parece que deberíamos
llevar a Lupin a la enfermería.
-No –protestó Remus-. No otra vez.
-Bueno, como tú digas –sonrió Merlín,
que dejó el vaso en la mesa y tomó el tazón-, prueba un poco de esto.
-Nnn...
-Sólo un trago.
-Está bien...
De alguna manera, durante una
conversación casual salpicada con súplicas para que bebiera “sólo un trago”,
Merlín se las arregló para que Remus vaciara el contenido del tazón. El
muchacho de cabello castaño seguía con los ojos cerrados, pero empezó a
respirar más libremente y algo de color volvió a sus mejillas.
-¿Cómo te sientes? –preguntó Merlín.
-... Mejor –dijo Remus, sorprendido.
-Bien, con esto podrás pasar la
mañana. Pero a mediodía tendrás que comer algo, yo recomendaría un caldo de
verduras, y si no lo quieres tomar por las buenas, creo que tus amigos tendrán que
dártelo a la fuerza.
-Pero...
-No pienses en eso ahora, de aquí a
las doce empezarás a sentir hambre como nunca antes en tu vida, te lo puedo
asegurar.
-¿Qué es... esa cosa?
-Una receta familiar. Bien, creo que ya
pueden ir a clase, procuren que no se agite –indicó Merlín.
-Gracias, Brightstar.
-No hay de qué.
-Eres un buen enfermero, ¿lo sabías?
–dijo Sirius con una sonrisa llena de alivio.
-He tenido práctica. Mi hermana
Morgana solía enfermar con frecuencia y me correspondía a mí cuidarla.
-No sabía que Brighstar tuviera una
hermana –comentó Peter, rato después.
-Yo sí –dijo James-, me lo comentó mi
padre. Eran gemelos.
-¿“Eran”?
-Sí, los gemelos son muy frecuentes en
su familia, pero Morgana era una niña muy débil, murió hace dos años. Mi padre
dice que es justo por eso que Merlín está aquí.
-¿Y eso?
-No lo sé. Tal vez su familia pensó
que le haría bien un cambio de aires, deben haber sido muy unidos.
-Me lo imagino –murmuró Remus.
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El recurrir a Merlín cuando Remus
enfermaba terminó haciéndose una costumbre para los Merodeadores, a pesar de
las dudas que solía sentir Peter al respecto. Ciertamente, era algo arriesgado,
Merlín no sólo era alguien a quien no conocían muy bien (después de todo, iba
dos años adelante de ellos y además estaba en Slytherin), sino que además
formaba parte del pequeño grupo de los hermanos Malfoy y compañía.
No podía decirse que buscara la
amistad de Lucius (que estaba en el mismo año que los Merodeadores) o la de
Alphonse (que ya estaba por graduarse), pero tampoco rechazaba su compañía, de
hecho, no rechazaba la compañía de nadie, aunque tampoco la buscaba. Un detalle
que intrigaba bastante a Sirius y James, pero que ponía nervioso a Peter, quien
estaba empezando a sospechar que Dumbledore le había revelado el secreto;
Remus, por su parte, estaba muy agradecido por la amabilidad de Merlín y sentía
curiosidad por las razones que podrían estar detrás de su aspecto siempre
triste y cansado, y el que nunca hiciera preguntas de por qué enfermaba
puntualmente con cada luna llena.
++++++++++++++++++++++++++++++++++
-Brightstar, espera un momento.
Merlín tuvo que mirar hacia abajo para
poder encontrarse con los ojos de Peter y sorprenderse un poco por esa mirada
llena de preocupación y determinación al mismo tiempo.
-Es un poco pronto como para que Remus
esté enfermo... -dijo Merlín, mientras repasaba mentalmente la lista de hierbas
que tenía a esas alturas del mes, no tenía suficiente menta...
-¿Cómo lo sabes? –preguntó Peter.
-¿Qué cosa?
-Que todavía no es tiempo.
Merlín lo miró sorprendido.
-Bueno... no sé... me parece que lo
afecta el cambio de luna, ¿no es así? A mi hermana solía debilitarla el cambio
de la marea porque uno de nuestros antepasados era descendiente de un espíritu
marino...
-¿Quieres decir que no lo sabes?
-¿Qué cosa?
-Por qué afecta la luna llena a Remus
–Peter empezó a darse cuenta, horrorizado, que estaba revelando justo lo que
quería ocultar, algo que le pasaba con demasiada frecuencia.
-Lo hace debilitarse, ¿no? En Avalon
conocí a unas cuantas personas, descendientes de divinidades lunares, que
tenían problemas parecidos. No tan graves como los de Lupin, pero no sería
extraño que fuera justo lo mismo. Tal vez sea descendiente de Hécate, con lo
que su problema sería tan solo que la luna opuesta a su momento de mejor salud
lo hace sentirse enfermo. Algo muy normal de donde yo vengo.
-¿A ti te afecta algún cambio de luna?
-No, soy una persona afortunada.
La forma en que Merlín dijo eso le
hizo pensar a Peter que estaba diciendo justo lo contrario de lo que pensaba
con respecto a su suerte, pero por lo demás parecía sincero. ¿Realmente no
sospecharía cuál era el problema de Remus?
-¿Por qué eres tan amable con
nosotros?
-¿Eh?
-¿Por qué ayudas a Remus? Eres un
Slytherin, no tienes ninguna obligación con los Gryffindor.
Los ojos de Merlín se oscurecieron.
-¿Y qué con eso? Tal vez sería extraño
si hubiera ofrecido mi ayuda, pero me la pidieron, ¿no es así? ¿Por qué iba a
negarme? Para mí no es nada raro, he cuidado enfermos toda mi vida. De hecho,
es algo muy familiar para mí.
-¿Lo dices por tu hermana?
-¿Es eso lo que quieres oír? Está
bien, te daré gusto: no me molesta atender a Remus porque me hace recordar a mi
hermana. Tiene un carácter muy similar y es como volver a tener a Morgana junto
a mí. Yo adoraba a mi hermanita y nunca superaré el haberla perdido, así que me
consuelo curando a un perfecto extraño e imaginándome que ella estaría feliz de
que yo aproveche mi talento para la medicina. Oh, sí, seré médico y trabajaré
en un hospital de caridad sólo por el recuerdo de mi hermana, aunque se espera
de mí que haga carrera como diplomático.
Esta vez a Peter no le cupo duda de
que Merlín estaba siendo irónico.
-No pretendía ofenderte, Brightstar.
-¿No? Pues qué curioso. Está bien,
Pettigrew. Entiende esto: si los he ayudado es porque me enseñaron a no negar
nunca mi ayuda a quien me la pida. Y también me enseñaron a no preguntar lo que
no me conviene saber. Tu amigo tiene un serio problema con la luna y yo no
puedo curarlo, sólo puedo disminuir las molestias. Lo que hago es demasiado
poco como para que nadie se altere por ello. Tampoco vale la pena agradecerlo.
Merlín dio media vuelta y siguió su
camino, dejando a Peter con la palabra en la boca.
-Me parece que lograste ofender al
señor autocontrol –comentó una chica delgada y de piel cobriza, que Peter no
había notado en ningún momento que estuviera ahí-; esa es toda una hazaña.
-¿Uh? Yo no pretendía...
-Lo sé, lo sé. Él hace lo que puede
por ser amable con todos, pero no siempre consigue un buen resultado y entonces
se enfada, aunque es la primera vez que lo veo mostrarlo con tanta claridad.
¿Tú eres Peter Pettigrew, no es así? Nakuri Valverde, mucho gusto.
-E... encantado.
Peter no lo podía creer... una Slytherin
lo estaba saludando... y además sabía su nombre. Automáticamente imaginó que
estaría interesada en alguno de sus tres amigos y que le parecía conveniente
hacer amistad con la mascota del grupo para acercarse a su objetivo.
-¿Tu amigo se ha sentido mejor con la
poción que le prepara Merlín?
¡Ajá! Debía ser una de las admiradoras
de Remus...
-Sí, lo ayuda mucho.
-Menos mal, temía que Merlín se
equivocara con la receta. Siempre le agrega demasiada miel o demasiada
yerbabuena a todo lo que prepara.
-¿“Yerbauena”?
-Menta. No te preocupes por Merlín,
para mañana no recordará que estuvo molesto contigo. Muy en el fondo, es un
buen muchacho.
Ese fue el primer encuentro de uno de
los Merodeadores con la mejor amiga de Merlín.
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Nakuri tenía, al igual que Merlín,
fama de ser una persona bastante extraña. En las semanas siguientes Peter llegó
a la conclusión de que eso se debía a que nadie se había molestado en darse
cuenta de que la chica no hablaba bien el inglés, por lo que tenía que
esforzarse mucho más que los otros estudiantes y conformarse con notas
regulares. La mayor parte del tiempo estaba callada, mirando a la gente con una
fijeza que incomodaba a casi todos, pero que se debía a que estaba
concentrándose en entender lo que hablaban los demás. Debía ser muy duro para
ella estar en Hogwarts.
Aunque siempre estaba en compañía de
Pollyana Becker y Narcissa Grayland, no podía decirse que fuera muy amiga de
ninguna de las dos, a Peter más bien le daba la impresión de que la chica
morena era algo así como la mascota del dúo que formaban las dos rubias.
Por alguna extraña razón, a él no le
resultó difícil hacer buenas migas con Nakuri... oh, bueno, tal vez fuera sólo
idea suya, pero le parecía que la comprendía bastante bien.
Y Nakuri además era amiga de Merlín,
lo que significaba que tal vez podría ayudar a vigilarlo en caso de que el
secreto de Moony llegara a estar en peligro por el exceso de confianza de
Prongs y Padfoot.
Ese año, y el siguiente, pasaron sin
que los temores de Peter se justificaran, pero no por eso dejó de vigilar con
atención. Alguien tenía que ser el inteligente del grupo, aunque los otros tres
no lo notaran nunca.
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-¿Qué harás cuando te gradúes?
–preguntó Peter.
Los Merodeadores, Lily, Merlín y
Nakuri se habían reunido para un pequeño día de campo a la orilla del lago
cuando Peter lanzó esa pregunta.
Nakuri sonrió ligeramente.
-Una fogata con todos mis libros de
aritmancia.
-No, en serio –dijo Peter.
-Regresaré a Costa Rica, iré a una
universidad muggle para estudiar medicina o educación y al mismo tiempo
completaré mis estudios mágicos, seré una zukia, como todos los miembros de mi
familia desde que Sibú creó a mis ancestros a partir de semillas.
-Wow –dijo James-. ¿Continuar la
tradición de la familia?
-No tiene nada de malo.
-¿Y si quisieras hacer otra cosa?
–preguntó Peter.
-Estaría en serios problemas con mis
padres, abuelos y bisabuelos, ya que soy hija única y me corresponde continuar
la tradición quiera o no quiera. Pero es lo que quiero hacer.
Sirius aplaudió.
-¡Bravo por la valerosa guerrera!
-Se agradece –contestó Nakuri,
concentrándose su emparedado.
-¿Y tú qué harás cuando te gradúes,
Merlín? –preguntó Remus.
Merlín, siempre
un poco aparte de los demás y sentado tan derecho que parecía estar tenso (como
de costumbre), tardó un poco en responder.
-No depende de mí.
-¿Y eso? –Sirius puso una cara de
curiosidad que casi hizo estallar en carcajadas a James.
-Mi... tutora es quien decidirá si
regreso a Avalon o me quedo en Inglaterra.
-¿Tu tutora? ¿Y qué hay de tus padres?
Merlín parecía bastante incómodo.
-Mi madre murió cuando yo era pequeño.
Mi padre murió el año pasado, en diciembre.
-¡¿QUÉ?! –todos lo miraron
sobresaltados, a excepción de Nakuri.
-¡¿Por qué no dijiste nada?! –exclamó
James.
-¿Por qué iba a decirlo? No es algo
sobre lo que se pueda hacer nada.
-Pero, hombre...
-Ustedes estaban en sus casas para las
fiestas –intervino Nakuri-, para cuando regresaron ya había pasado bastante
tiempo desde que Merlín recibió la noticia.
-Aún así –dijo James, escogiendo
lentamente las palabras-, eso es algo por lo que nadie debería pasar solo.
-No estuve solo –replicó Merlín, con
algo de frialdad, antes de ponerse en pie y alejarse unos cuantos pasos, para
dar por terminada la conversación.
Nakuri sacudió un poco la cabeza y
habló en voz baja.
-Sufrió mucho con eso pero nunca lo
confesará, muchachos, para un avalonés no resulta de buena educación hablar de
una pérdida semejante con alguien que no sea de su familia.
-Entiendo –dijo James, aunque en
realidad no estaba seguro de entender eso-. ¿Y tú por qué no nos avisaste?
-No me dejó, y me pareció que era
mejor no llevarle la contraria, al menos por un tiempo. Su situación en Avalon
es bastante complicada ahora que es el último miembro de su rama familiar.
-¿Uh? –dijo Peter.
Nakuri miró de reojo a Merlín, que
parecía estar bastante distraído haciendo rebotar piedras en la superficie del
lago.
-Merlín es parte de la nobleza de
Avalon, eso ya lo sabían ustedes, ¿verdad?
-Sí.
-Lo que no saben es que Avalon es un
matriarcado. La corona se hereda por la línea femenina.
-Me gusta eso –apoyó Lily.
Nakuri sonrió.
-La madre de Merlín era sobrina de la
actual reina, y, como la reina no tiene hijas, ella habría heredado el trono,
pero murió cuando nació Merlín.
-Oh.
-Merlín tenía una hermana gemela que
se convirtió en la heredera del trono –continuó Nakuri.
-Pero su hermana murió –apuntó Peter.
-Así es. Y así fue como su rama
familiar quedó fuera de la sucesión... Ahora la heredera es Eleonor, una prima
segunda de Merlín.
-Pero si llegara a haber una hija de
Merlín... –acotó Lily.
-Sí, una hija de él estaría antes de
que Eleonor en la sucesión, siempre y cuando naciera antes de que Eleonor sea
coronada –sonrió Nakuri-, pero por el momento Eleonor es la persona más
importante de Avalon después de la reina y Merlín es... hum, descartable. Por
eso es que la reina lo envió a Hogwarts.
-¿Eh? –dijo James.
-Un asunto de política, la reina envió
al hijo de su sobrina a estudiar a Hogwarts como una muestra de apoyo hacia los
magos de Inglaterra. Ustedes saben que nadie está a salvo por causa de
ya-saben-quién y que muchos magos están abandonando el país. Así que la
presencia de Merlín en Hogwarts sirve para indicar que la nobleza mágica más
antigua de Europa tiene la seguridad de que ya-saben-quién será derrotado tarde
o temprano. Lo que nadie toma en cuenta es que Merlín no estaría aquí si no
hubiera muerto su hermana Morgana. Si ella viviera, su familia sería demasiado
importante en Avalon como para arriesgar la vida de él enviándolo a un país que
está prácticamente aterrorizado por ya-saben-quien. Y en cuanto a lo que dice
Merlín con respecto a su tutora, se refería a la reina, que probablemente no
estará muy a gusto teniendo a su pariente pobre demasiado cerca. Ahora que su
padre ya no está, Merlín no tiene a nadie en Avalon que se preocupe por él,
pero tampoco lo pueden dejar... eh... como náufrago en Inglaterra. No será el
hermano de la futura reina, pero sigue siendo el Guardián del Corazón del
Dragón y el último descendiente directo del Mago Merlín. Como verán, no será
fácil llamarlo de vuelta a Avalon ni dejarlo quedarse en Inglaterra. La
política supera a todos los cuentos de terror juntos.
-¿Cómo es que sabes todo eso? ¿Él te
lo contó? –preguntó Remus.
-Ni siquiera estoy segura de que lo
entienda del todo. Me lo dijo Narcissa, ella lo sabe porque su prometido,
¿recuerdan a Alphonse Malfoy?, es pariente muy lejano de Merlín y está bastante
enterado.
-Imposible olvidar a Alphonse –Peter
se estremeció recordando la paliza que le había dado el mayor de los Malfoy a
Merlín en una ocasión-. Sigo sin poder convencerme de que haya un parentesco.
-Oh, es tan lejano que ni los
avaloneses lo toman en cuenta, y eso es mucho decir –rió Nakuri-. Les digo esto
para que traten de comprenderlo. Merlín tiene una vida muy difícil y no le
gusta hablar de ello, en Avalon la compasión es una forma de desprecio y él
recibirá como un insulto cualquier muestra de simpatía.
-Válgame el cielo. ¿Y entonces qué
podemos hacer? –preguntó James.
-Hagan que se sienta útil, el que le
permitan ser su médico de medio tiempo ha hecho más por él de lo que harían
todas las palabras de consuelo del mundo.
-¿Y qué hay de Pollyanna? –preguntó
Peter, con aire casual.
Nakuri se atragantó con el emparedado.
-¡Cof! ¡Cof! ¡Cof! ¿Qué... ¡cof! qué
sabes tú de Pollyanna?
-Sé que él le dio un ramo de flores
–dijo Peter, con una sonrisa maliciosa- y que ella lo rechazó.
Los ojos de Nakuri se ensombrecieron.
-Sí, la muy altanera... Cualquier
chica estaría feliz de ser su novia, pero...
-Pero a Merlín
no se le ocurrió nada mejor que cortejar a la única que lo mira por encima del
hombro –interrumpió Peter.
-Dicen que el amor es ciego –intervino
Sirius.
-Y a ratos es bastante estúpido –añadió
Remus.
-Por favor, no generalicen –protestó
James abrazando a Lily.
-Bueeeenoooo... –dijo Peter, con el
tono que solía usar cuando estaba maquinando algún plan-. Tenemos que ayudarlo,
¿no?
-¿Ayudarlo? –dijo Nakuri, con aire
preocupado.
-Merlín es un sujeto tímido –dijo
Peter, con aire de conocedor-. Necesitará ayuda si es que quiere conquistar el
corazón de Pollyanna.
-¿Y de dónde sacas tú que quiere
conquistarla? –preguntó Nakuri, con un leve tono de alarma en la voz.
-Elemental, por las flores. Nadie hace
el ridículo de estar en su propia Sala Común con un ramo de flores a menos que
sea para dárselas a una chica que realmente le interese.
-Pero no fue así, lo han entendido
todo mal –dijo Nakuri con vehemencia-. Merlín no le llevaba las flores a
Pollyanna, ella lo encontró en la Sala Común con el ramo de flores y esa
narcisista empedernida asumió inmediatamente que eran para ella...
-¿Merlín dijo que no lo fueran?
-Pues... no...
-¿Tú sabes si iba a dárselas a alguien
más?
-No...
-¿Y qué hacía ahí parado con un ramo
de flores en la mano?
-¡Y qué se yo por qué estaba ahí con
las flores!
-¿Trato de impedir que Pollyana las
tomara?
-... no... y tampoco reaccionó cuando
ella se las tiró a la cara, pero...
-Entonces, ahí tienes –dijo Peter,
satisfecho y triunfal-. ¡Eran para ella! Ahora tenemos que hacer que la invite
al baile de graduación...
-Oye, espera un momento –intervino Remus-, Pollyanna es la
chica de Lucius Malfoy, lo ha sido desde hace tres años...
Peter le dedicó una sonrisa peligrosa.
-Tanto mejor, ¿no crees? ¡Estaremos
salvando a esa pobre chica de un destino espantoso! ¡Es absolutamente
indispensable que Merlín la invite al baile!
La oportunidad para poner en práctica
el plan de Peter llegó un par de semanas después, cuando estaban siendo tomadas
las fotografías oficiales para el anuario de ese año. Fue bastante fácil para
los Merodeadores acercarse al grupo de los Slytherin del último año.
Los estudiantes estaban siendo
llamados por orden alfabético para la foto, con lo que Merlín y Pollyanna
estarían cerca un rato, momento que los Merodeadores no iban a desperdiciar.
-¿Qué hacen ustedes aquí? –preguntó
Pollyanna, arrugando ligeramente la nariz al darse cuenta de que cuatro
Gryffindors de un año inferior acababan de colarse en el aula donde estaban
tomando las fotos y habían hecho una hábil maniobra para aislarlos a Merlín y
ella del resto del grupo.
-Sólo queríamos saber cómo van las
cosas –sonrió James.
-Sí, ¿qué tal tu día, Linus? –preguntó
Sirius, rodeando con un brazo los hombros de Merlín.
-Ya te he dicho que no me llames así.
Pollyanna ahogó una risita. ¿Entonces
eran ciertos los rumores? ¿Merlín Brightstar tenía amigos en Gryffindor, y
además chicos de grados inferiores? Oh, eso era divertido, una historia
magnífica para contarle a Narcissa. De reojo, la muchacha rubia descubrió a
Nakuri en un rincón lejano del aula, haciéndole señas casi con desesperación a
los cuatro Gryffindors para que se alejaran... Mmm... ¿qué podía significar
eso?
-¿Y tú, cómo has estado, Pollyanna?
¡Cada día luces más bella! –dijo James, con aires de conquistador. Aquello
estuvo a punto de hacerla estallar en carcajadas.
-Estoy muy bien, gracias. Sinceramente
no esperaba que un miembro del equipo de quidditch de Gryffindor supiera mi
nombre.
-Bueno, es que hemos tenido ocasión de
escucharlo un par de veces.
-¿Sí? Espero que sea por algo bueno.
Merlín le dedicó a James una mirada de
advertencia. No sabía de qué se trataba todo eso, pero podía jurar que tenía
que ser peligroso... a menos que el universo se hubiera vuelto del revés y los
Gryffindors hubiesen dejado de ser impulsivos por naturaleza.
-Sí, es por algo bueno –sonrió James.
-Dime, Merlín, ¿ya se lo dijiste?
–preguntó Peter, con su aire más inocente.
-¿Decir qué? –preguntaron Merlín y
Pollyanna al mismo tiempo.
-¡¿Pero no lo has hecho?! –exclamó
Peter-. ¿Lo ven, muchachos? ¡Se los dije! Bueno, pues hemos llegado justo a
tiempo para remediar la situación. ¿Qué harías sin nosotros, Linus?
-No me llames así –Merlín estaba ya
realmente alarmado y trató de apartarse de ellos, sólo para darse cuenta de que
Sirius no reposaba el brazo sobre sus hombros simplemente, sino que estaba
sujetándolo con firmeza para impedirle escapar. ¡Lo que fuera que estuviera
pasando era algo que habían planeado con tiempo!
-¿De qué se trata todo esto? –preguntó
Pollyanna, entre molesta y divertida.
-No es nada, Polly, no es nada –Nakuri
había abandonado su rincón y tomaba a Pollyanna por un brazo, intentando
alejarla del grupo-. No los escuches.
Aquello produjo exactamente el efecto
contrario de lo que Nakuri quería lograr, Pollyanna se soltó de ella con
brusquedad. Si la americana no quería que escuchara, con más razón iba a
enterarse del asunto que traían entre manos los Gryffindors.
-Díganme,
chicos, soy toda oídos –dijo, con su mejor sonrisa.
-Se trata del baile de graduación
–dijo Remus.
-Merlín quiere invitarte –dijo Peter.
-Pero parece que no se atreve a
hacerlo –añadió James.
-Así que vinimos a ayudarlo –dijo
Sirius.
-Porque para eso están los amigos
–concluyó Peter.
-¿Invitarme... a MÍ... al baile? –dijo
Pollyana, su mente ya estaba barajando todas las posibilidades.
Merlín se había puesto blanco como la
nieve y no acertaba a dar con nada qué decir al respecto. ¡No era posible que
esos cuatro estuvieran así de locos! ¡Jamás había tenido la menor intención de
invitar a Pollyanna al baile!
-¿D-de dónde sacaron esa idea? –logró
decir finalmente.
-Hombre, por las flores que le diste a
Pollyanna –sonrió Sirius.
-¿Las flores?
-Habíamos oído rumores, pero luego
Nakuri nos lo confirmó todo y ya no nos quedó duda, así que vinimos a darte
nuestro apoyo –explicó Peter-. Bueno, Pollyanna, ya sabes la historia, y
nosotros estamos aquí para garantizarte que Merlín es un buen sujeto y que
jamás pensaría en jugar con tu corazón, así que... ¿qué opinas?
-Peter, lo han entendido todo mal...
–empezó Nakuri- lo de las flores... las
flores en realidad...
-Será un placer –dijo Pollyanna.
-... ¿qué? –murmuró Nakuri.
-¡Becker! –llamó el fotógrafo en aquel
momento.
Pollyanna sonrió y se despidió del
grupito, no sin antes darle un beso en la mejilla a Merlín.
Un flash lo hizo parpadear y
reaccionar finalmente. Peter había llevado consigo una cámara. Ahora había una
fotografía de la novia de Lucius Malfoy besando a Merlín...
Mientras Merlín se sonrojaba como una
amapola, Pollyanna le hizo prometer a Peter que le daría una copia de esa foto
y corrió hacia donde la esperaba el otro fotógrafo.
-¿Y bien, Linus? –preguntó Sirius.
-...
-¿Estás bien? –preguntó Remus,
repentinamente preocupado, Merlín estaba apretando los puños y tenía la mirada
baja, parecía estar a punto de golpear a alguien y Sirius consideró que era más
prudente apartarse de él...
-¡Los odio! ¡¡Los ODIO a los cuatro!!!
–gritó Merlín, enfureciéndose todavía más al darse cuenta de que tenía los ojos
llenos de lágrimas y empezaban a empañársele los anteojos-. ¡¡¿Cómo han podido
hacerme esto?!!! ¡Creí que eran mis amigos y lo primero que hacen cuando me
descuido es tratar de disponer mi vida, justo como lo hacen todos los demás!!
Nakuri le puso una mano en el hombro,
con intención de tranquilizarlo y que diera oportunidad a las explicaciones,
pero Merlín se soltó con brusquedad.
-¡Y tú... tú...! ¿Qué les dijiste con
respecto a las flores para que hayan terminado haciendo esto? ¿Todo fue para
burlarse de mí desde un principio? ¡Pero no sé ni por qué me sorprendo, es
natural que seas aliada de estos cuatro! ¡Eres de la misma clase! ¡Pero eres
peor aún! ¡Yo confiaba en ti, y ahora veo que eres todavía menos que... que...
que una sangre sucia!!!
Una dama no se da por aludida al
recibir un insulto. Si se trata de un insulto grave, la dama debe marcharse
lentamente y con toda la dignidad posible, dejando que el ofensor se conforme
con tratar de interpretar su silencio como mejor pueda. En caso de insulto
gravísimo, puede darle una bofetada al ofensor antes de retirarse. O al menos
esa era la forma correcta, lo que se esperaba de cualquier mujer de Avalon,
desde la reina hasta la última de las sirvientas.
Así que hay que comprender a Merlín...
cuando, una fracción de segundo después de haber dicho aquello y sin haber
tenido tiempo para arrepentirse, se encontró en el suelo, viendo las estrellas
en pleno día, creyó por un instante que había llegado el fin del mundo.
Si los Merodeadores no hubieran estado
tan sorprendidos por la velocidad de la reacción de Nakuri tal vez habrían
alabado su habilidad, ya que se trataba del mejor derechazo que habían visto en
sus vidas y además había que añadirle el que la chica usaba un anillo que dejó
una marca clarísima en el punto que había golpeado, pero para cuando pensaron
en eso, ya Nakuri se había marchado, llorando a lágrima viva. Aún así,
alcanzaron a escuchar que les gritaba algo.
-¡Estúpidos! ¡Merlín no estaba
esperando a Pollyanna para darle las flores! ¡Las flores se las había dado YO a
él!!!!
Fue Remus el que salió primero de la
sorpresa y le ofreció una mano a Merlín para ayudarlo a ponerse en pie, pero el
muchacho lo rechazó de un manotazo y se alejó en dirección contraria a la que
había tomado Nakuri.
-Creo... que hemos metido la pata...
–dijo Peter, resumiendo el pensamiento de los cuatro.
-Hasta la rodilla –añadió Sirius.
-Hasta el cuello –corrigió James.
No fue sino hasta el día siguiente que
Lily consiguió darle a los Merodeadores alguna noticia fiable sobre Nakuri.
Había sido toda una hazaña conseguir hablar con ella.
-En realidad estaba muy tranquila
–dijo Lily, con aire de desconcierto-. Me dijo que Lucius Malfoy la invitó al
baile... y ella aceptó.
-¡¿Que aceptó?! –gritaron los cuatro
al mismo tiempo, Lily se encogió un poco.
-Lucius está furioso porque Pollyanna
irá con Merlín, así que invitó justo a la chica a la que Pollyanna desprecia
más, ya que Pollyanna le dijo que sí a Merlín con la única intención de darle
celos a Lucius. Narcissa dice que nunca ha visto a su futuro cuñado tan fuera
de sí, incluso lo oyó decir que mataría a Merlín si no fuera porque Alphonse lo
mataría a él si lo intentara, y eso es lo más cerca de una amenaza real que
puede llegar un cobarde como Lucius. Y ahora Merlín y Nakuri no se hablan.
-Bueno, saben lo que eso significa
–dijo Peter, con aire contrito.
-¿Qué significa, Peter? –preguntó
Remus.
-Nakuri es la mejor amiga de Merlín,
¿no? Tenemos que hacer que se reconcilien.
-¿Y cómo, en nombre de Dios, vamos a resolver un enredo semejante?
–preguntó James con aire dramático.
-¡No se preocupen! –sonrió Peter-.
¡Tengo un plan estupendo! ¡Vamos a remediar todo esta confusión y Merlín
terminará agradeciendo lo que hemos hecho por él!
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-¿Y qué pasó entonces? –preguntó
Harry.
-No lo sé, sólo aparece una niebla
–dijo Hermione, limpiando la bola de cristal con un trapo y dándole unos
golpecitos con muy pocas esperanzas de poder sintonizar con alguna otra escena
del pasado. Supongo que lo que pasó después fue aquello del baile de graduación
que Sirius dijo que te contará cuando seas mayor, que Remus dice que es mejor
olvidar y del que el profesor Brightstar no quiere hablar para nada.
-Y que le costó un gato a mi padrino –apuntó Harry.
-Ratas –murmuró Ron-. Tan interesante
que estaba...
-Lo que no entiendo es por qué se
refieren a eso como el incidente de la foto –dijo Hermione.
-Lo que pasa –intervino Galahaad con
un suspiro-, es que Pettigrew sí le dio la copia de la foto a Pollyanna después
de todo, y todavía muchos años después ella seguía mostrándosela a medio mundo
para burlarse de mi padre. Eso fue lo que él nunca pudo perdonar.
-Tu padre es una persona bastante
complicada, ¿no crees? –dijo Harry.
-Oh, no, no lo es –respondió Galahaad,
acomodándose los anteojos-. Para vivir en paz con él basta con una sola cosa: JAMÁS
intentes ayudarlo.
fin