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ADVERTENCIA

Este fic contiene gran cantidad de spoilers, es decir que si lo lees y no has leído los libros te echará a perder la emoción. Te recomiendo primero leer los libros escritos por Rowling y después leer los fics, pero si no te importa saber lo que sucedió en anteriores libros sigue, pero yo te lo advertí primero.

Sidestory 4- Aimée

por  Daga

Lily Potter se sorprendió bastante cuando escuchó que alguien llamaba a la puerta. ¿Peter?

Sí, era Peter, pero no llegaba solo. Aimée estaba con él. Más que la sorpresa de la visita, lo que hizo retroceder un poco a Lily fue el aspecto que ofrecía la auror.

Aimée Gautier era por lo general esa clase de persona que nunca aparece en público sin estar perfectamente maquillada, bien vestida y con los zapatos relucientes, aunque haya un volcán haciendo erupción, así que no podía ser menos que inquietante el verla sucia, con la ropa desgarrada y una expresión sombría. Tenía el brazo izquierdo vendado de cualquier manera, con lo que daba la impresión de que lo había hecho ella misma, mientras que el brazo derecho exhibía una quemadura reciente que aún no había recibido atención.

-Aimée... ¿pero qué te ha pasado? –exclamó Lily, buscando su varita para empezar con los hechizos curativos.

-Nada, son chispas del oficio –repuso Aimée.

-¡¿Nada?! ¡Pero estás lastimada! ¿Qué fue lo que pasó, Peter?

Peter pareció encogerse un poco, como siempre que alguien elevaba demasiado la voz estando cerca de él.

-Así fue como la encontré. Tampoco ha querido decirme nada.

-Pero...

-¿Dónde está Artemisa? –interrumpió Aimée.

Harry estaba en su cuna, de donde hacía bastante rato que estaba tratando de escaparse, sin mucho éxito gracias a los hechizos preventivos de Lily. Afuera de la cuna, una niña de dos años lo entretenía mostrándole algunos juguetes.

-¡Mira, “Hari”, un “perito”!

-¡Guau-guau!

-No, no es un “guau-guau” es un “perito”. Dilo: “pe-ri-to”.

-¡Guau-guau!

-Artemisa.

-¡Mamáaaa!

Aimée sonrió por primera vez cuando su hija la saludó.

-¿Se ha portado bien mi pequeño terremoto, Lily?

-Ha sido un ángel, sólo ha roto cinco o seis adornos y un par de vasos, sigue estando muy por debajo del récord de Sirius y Remus.

-Bien.

Aimée se las arregló para alzar a la niña con el brazo derecho, como si el izquierdo le doliera más que la quemadura que tenía en el otro brazo.

-¿Qué estás haciendo?

-Nos vamos. Muchas gracias por todo, Lily. Saluda a James de mi parte.

-Pero... pero... ¿¡¿Estás loca?!? ¡Es peligroso! ¡Tú sabes bien que en este momento este es el lugar más seguro del mundo.

Aimée se apartó el cabello de la cara con un gesto fatigado.

-No hay lugares seguros... y necesito llevar a Artemisa a casa. Si los otros se dan cuenta de que trabajo con ellos, pero he enviado a la niña a otro sitio, sospecharán y todo lo que he logrado se vendrá abajo...

-¿Vas a poner a tu hija en peligro por una misión?

-No. Y tampoco voy a correr el riesgo de dejarla huérfana antes de tiempo. Ella estará a salvo en tanto pueda mantener mi fachada –Aimée extendió el brazo izquierdo, mostrándole la parte interior del antebrazo, donde el vendaje lentamente iba manchándose de sangre-. ¿Sabes lo que es esto?

Lily la miró espantada. Aimée sonrió de nuevo.

-He entrado al círculo interior, pronto lo sabré todo. Pero necesito mantener la fachada. ¿Entiendes? Esto podría significar el fin de Voldemort. Vamos, Peter.

-Sí.

Aimée salió sin mirar atrás. Peter se detuvo un instante en la puerta.

-No olvides saludar a James de mi parte.

-Claro... ¿Peter?

-¿Sí?

-No dejes que esa loca se meta en líos.

Peter se encogió de hombros con aire de indefensión absoluta.

-¡Como si le hiciera caso a alguien! Haré lo que pueda, pero no prometo milagros. Feliz Halloween, Lily.

-Igualmente, Peter.

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Artemisa miró de reojo a Percy cuando terminó de relatarle la escena. Ambos estaban en el cementerio cercano a Olive Grove, frente a la lápida en la que estaba escrito el nombre de Aimée Rose Gautier y una sola fecha, 1 de noviembre de 1981.

-No era la más bonita de la escuela, ni la más inteligente, no era lo que se dice “una dama” y no tenía talentos especiales, no era buena jugando quidditch ni tenía un don para las plantas o los animales. Era una chica común y corriente, aficionada a los libros de misterio y que no podía pasar cerca de un espejo sin detenerse a confirmar si estaba bien peinada.

“Tenía amigos en las cuatro Casas y sus amigos no siempre se llevaban bien entre ellos, pero procuraban no atacarse demasiado por atención a ella.

“Trabajó en el Ministerio de Magia como auror. No era la mejor ni la más valiente, pero era muy especial. El único don que tenía era el de saber si la gente decía o no la verdad. Y lo usó lo mejor que pudo. Trató de salvar a tantos magos y muggles como le fue posible. Eso es todo lo que sé.

-No lo entiendo –dijo Percy, acomodándose los anteojos-, si su madre sabía si alguien le mentía o no... ¿Por qué no previno a los Potter sobre la tración de Black? ¿Y por qué estaba con él cuando murieron aquellos muggles?

Artemisa se apartó el cabello de la cara con un gesto que Lily Potter habría reconocido de inmediato como una copia del que era habitual en Aimée.

-Esa, mi estimado Weasley, es una pregunta realmente interesante.

-¿Era o no era una Death Eater realmente? –insistió Percy.

Artemisa apartó la mirada.

-Supongo que tendré que averiguarlo.

Fin

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