ADVERTENCIA
Este fic contiene gran cantidad de spoilers,
es decir que si lo lees y no has leído los libros te echará a perder la
emoción. Te recomiendo primero leer los libros escritos por Rowling y después
leer los fics, pero si no te importa saber lo que sucedió en anteriores libros
sigue, pero yo te lo advertí primero.
por Daga
Lily Potter se
sorprendió bastante cuando escuchó que alguien llamaba a la puerta. ¿Peter?
Sí, era Peter,
pero no llegaba solo. Aimée estaba con él. Más que la sorpresa de la visita, lo
que hizo retroceder un poco a Lily fue el aspecto que ofrecía la auror.
Aimée Gautier era
por lo general esa clase de persona que nunca aparece en público sin estar
perfectamente maquillada, bien vestida y con los zapatos relucientes, aunque
haya un volcán haciendo erupción, así que no podía ser menos que inquietante el
verla sucia, con la ropa desgarrada y una expresión sombría. Tenía el brazo
izquierdo vendado de cualquier manera, con lo que daba la impresión de que lo
había hecho ella misma, mientras que el brazo derecho exhibía una quemadura
reciente que aún no había recibido atención.
-Aimée... ¿pero
qué te ha pasado? –exclamó Lily, buscando su varita para empezar con los
hechizos curativos.
-Nada, son chispas
del oficio –repuso Aimée.
-¡¿Nada?! ¡Pero
estás lastimada! ¿Qué fue lo que pasó, Peter?
Peter pareció
encogerse un poco, como siempre que alguien elevaba demasiado la voz estando
cerca de él.
-Así fue como la
encontré. Tampoco ha querido decirme nada.
-Pero...
-¿Dónde está
Artemisa? –interrumpió Aimée.
Harry estaba en su
cuna, de donde hacía bastante rato que estaba tratando de escaparse, sin mucho
éxito gracias a los hechizos preventivos de Lily. Afuera de la cuna, una niña
de dos años lo entretenía mostrándole algunos juguetes.
-¡Mira, “Hari”, un
“perito”!
-¡Guau-guau!
-No, no es un
“guau-guau” es un “perito”. Dilo: “pe-ri-to”.
-¡Guau-guau!
-Artemisa.
-¡Mamáaaa!
Aimée sonrió por
primera vez cuando su hija la saludó.
-¿Se ha portado
bien mi pequeño terremoto, Lily?
-Ha sido un ángel,
sólo ha roto cinco o seis adornos y un par de vasos, sigue estando muy por
debajo del récord de Sirius y Remus.
-Bien.
Aimée se las
arregló para alzar a la niña con el brazo derecho, como si el izquierdo le
doliera más que la quemadura que tenía en el otro brazo.
-¿Qué estás
haciendo?
-Nos vamos. Muchas
gracias por todo, Lily. Saluda a James de mi parte.
-Pero... pero...
¿¡¿Estás loca?!? ¡Es peligroso! ¡Tú sabes bien que en este momento este es el
lugar más seguro del mundo.
Aimée se apartó el
cabello de la cara con un gesto fatigado.
-No hay lugares
seguros... y necesito llevar a Artemisa a casa. Si los otros se dan cuenta de
que trabajo con ellos, pero he enviado a la niña a otro sitio, sospecharán y
todo lo que he logrado se vendrá abajo...
-¿Vas a poner a tu
hija en peligro por una misión?
-No. Y tampoco voy
a correr el riesgo de dejarla huérfana antes de tiempo. Ella estará a salvo en
tanto pueda mantener mi fachada –Aimée extendió el brazo izquierdo, mostrándole
la parte interior del antebrazo, donde el vendaje lentamente iba manchándose de
sangre-. ¿Sabes lo que es esto?
Lily la miró
espantada. Aimée sonrió de nuevo.
-He entrado al
círculo interior, pronto lo sabré todo. Pero necesito mantener la fachada.
¿Entiendes? Esto podría significar el fin de Voldemort. Vamos, Peter.
-Sí.
Aimée salió sin
mirar atrás. Peter se detuvo un instante en la puerta.
-No olvides
saludar a James de mi parte.
-Claro... ¿Peter?
-¿Sí?
-No dejes que esa
loca se meta en líos.
Peter se encogió
de hombros con aire de indefensión absoluta.
-¡Como si le
hiciera caso a alguien! Haré lo que pueda, pero no prometo milagros. Feliz
Halloween, Lily.
-Igualmente,
Peter.
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Artemisa miró de
reojo a Percy cuando terminó de relatarle la escena. Ambos estaban en el
cementerio cercano a Olive Grove, frente a la lápida en la que estaba escrito
el nombre de Aimée Rose Gautier y una sola fecha, 1 de noviembre de 1981.
-No era la más
bonita de la escuela, ni la más inteligente, no era lo que se dice “una dama” y
no tenía talentos especiales, no era buena jugando quidditch ni tenía un don
para las plantas o los animales. Era una chica común y corriente, aficionada a
los libros de misterio y que no podía pasar cerca de un espejo sin detenerse a
confirmar si estaba bien peinada.
“Tenía amigos en
las cuatro Casas y sus amigos no siempre se llevaban bien entre ellos, pero
procuraban no atacarse demasiado por atención a ella.
“Trabajó en el
Ministerio de Magia como auror. No era la mejor ni la más valiente, pero era
muy especial. El único don que tenía era el de saber si la gente decía o no la
verdad. Y lo usó lo mejor que pudo. Trató de salvar a tantos magos y muggles
como le fue posible. Eso es todo lo que sé.
-No lo entiendo
–dijo Percy, acomodándose los anteojos-, si su madre sabía si alguien le mentía
o no... ¿Por qué no previno a los Potter sobre la tración de Black? ¿Y por qué
estaba con él cuando murieron aquellos muggles?
Artemisa se apartó
el cabello de la cara con un gesto que Lily Potter habría reconocido de
inmediato como una copia del que era habitual en Aimée.
-Esa, mi estimado
Weasley, es una pregunta realmente interesante.
-¿Era o no era una
Death Eater realmente? –insistió Percy.
Artemisa apartó la mirada.
-Supongo que
tendré que averiguarlo.
Fin