ADVERTENCIA

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Este fic contiene gran cantidad de spoilers, es decir que si lo lees y no has leído los libros te echará a perder la emoción. Te recomiendo primero leer los libros escritos por Rowling y después leer los fics, pero si no te importa saber lo que sucedió en anteriores libros sigue, pero yo te lo advertí primero.

Un lamento en una noche fría

por Tenshi Nie

     Era casi medianoche, un chico delgado se encontraba recostado boca arriba sobre su cama. A pesar de que todo el cuarto se encontraba envuelto en sombras el chico seguía despierto, no era extraño que no pudiera dormir ya que no era un chico común y corriente, Harry Potter era un mago y no sólo eso, en los últimos años había salido con mínimas heridas de varios encuentros con Lord Voldemort... el mago tenebroso más temido de los últimos 100 años; muchos magos hasta temían decir su nombre y se referían a él como quien-tu-sabes.

Harry levantó la mano hacia su frente y tocó la delgada cicatriz en forma de rayo, la tenía desde que Voldemort mató a sus padres: Lily & James Potter. Apenas tenía un año de edad cuando aquello sucedió.

Se había enterado de tantas cosas en los últimos cuatro años, primero había descubierto que era un mago y que sus padres no habían muerto a causa de un  accidente, en su primer año en Hogwarts (el colegio de magia y hechicería al que asisten los magos) se enfrentó cara  a cara con el asesino de sus padres, así como en su segundo año, aunque sólo fuera un simple recuerdo. Además de eso tenía un padrino, Sirius Black a quien acusaron injustamente por la muerte de muchos muggles (personas no magas) y Peter Petigrew quien traicionó a los padres de Harry entregándoselos a Lord Voldemort. Y para colmo en el curso pasado tuvo que participar en un torneo en el cual estuvo a punto de perder la vida en diversas ocasiones, aunado a eso al final del torneo un traslador le había llevado a presenciar el regreso de Voldemort.

Harry frunció el ceño y presionó ligeramente la cicatriz, acababa de recordar lo que había tatado de olvidar durante las vacaciones (aparte de los Dursley). La noche del renacimiento de Voldemort Cedric Diggory fue asesinado frente a sus ojos y había visto a los fantasmas de sus padres quienes lo habían ayudado a huir... Harry sintió un nudo en la garganta, si tan solo hubiera evitado el renacimiento de Voldemort o tan siquiera no hubiera pedido a Cedric que tomaran juntos la copa Cho Chang no hubiese llorado, Cho...

 

Unos picotazos en la ventana sacaron a Harry de sus pensamientos, se levantó rápidamente y abrió la ventana. Una pequeña mancha gris pasó rozándole la cabeza, apenas la esquivó, sabía que se trataba de “Pig” (la pequeña lechuza de Ron Weasley, su mejor amigo) a causa del escándalo que estaba haciendo dando vueltas en la habitación de Harry que se alivió un poco de que Hedwig (su propia lechuza blanca) no se encontrara en ese momento (a Hedwig le molestaba lo escandaloso e inexperto que era Pig); había enviado a Hedwig con una carta para Sirius pero no había regresado aún. Pig dejó caer la carta de Ron y Harry la abrió leyendo el contenido:

 

Harry:

¡Buenas noticias! Mi madre me ha dicho que Dumbledore te ha dejado venir, pronto sabrás cuándo iremos por ti... bueno, no puedo decírtelo pero ten por seguro que no será como la última vez.

 

El verano pasado los Weasley recogieron a Harry en la casa de los Dursley para llevarlo a los mundiales de quidditch (el deporte mágico más famoso entre los magos y el cuál era el favorito de Harry) pero todo se volvió un desastre a causa de la chimenea falsa de los Dursley (las chimeneas son un medio de transporte común entre los magos), esta se destrozó empolvando la sala y el mejor traje de tío Vernon, Harry sonrió un poco al recordar que Dudley su primo (quien lo molestaba desde que Harry puede recordar y con un sobrepeso que no era normal en niño de su edad) comió un caramelo que los hermanos de Ron, George y Fred habían fabricado, su lengua creció más de siete metros.

Ya menos angustiado Harry siguió leyendo al carta de Ron:

 

Por cierto, ¡Felíz cumpleaños! Te envío algo que me he ganado en el último torneo de Ajedrez Mágico, espero que te guste (y que te llegue en estos días). George y Fred te mandan una semilla extraña... no la toques, de seguro y es otro de sus inventos.

Te mandan muchos saludos mis padres y Ginny.

Ron

P.D. No le digas a Hermione que te he escrito.

 

Harry dejó a un lado la carta de Ron e inspeccionó el sobre, dentro había un trozo de pergamino en el cual estaba escrito en letras doradas:

 

“ Felicitaciones, has ganado una suscripción por un año a “Snidget Vivo” la información más completa acerca del mundo del quidditch y más. Para hacer válido tu premio deberás presionar en la snitch que está debajo hasta que cambie de color, una lechuza oficial llegará en las siguentes horas  y te entregará el número más reciente.

Nota: Se deberá firmar el pergamino que llevará la lechuza.”

 

Harry localizó la snitch grabada en el pergamino y la presionó con el dedo pulgar, cambió de dorada a azul índigo y con un “gracias Ron” guardó el pergamino en el sobre sin tocar la semilla de George y Fred.

Aunque la carta de Ron le había distraído en ese momento, Harry se seguía preguntando:

¿Por qué no podía decirle Ron cuándo iban a ir por él?, ¿acaso era por medida de seguridad?, y ¿por qué no quería que le dijera a Hermione que le había escrito?.

 

Muchos pensamientos pasaban por la cabeza de Harry que empezaba a creer que debería conseguirse un pensadero como el que tenía Albus Dumbledore, director de Hogwarts.

Pig alzó el vuelo y salió velozmente por la ventana con un pedazo de pergamino que Harry le había escrito a Ron dándole las gracias por la suscripción gratuita a Snidget Vivo.

 

La luz de la luna resaltaba el verde en los ojos de Harry, Pig se había perdido de vista y Harry creyó que volvía cuando vislumbró una lechuza, pero esta era de color negro y mucho más grande. Con un vuelo muy elegante (nada comparado al de Pig) dejó en manos de Harry un paquete y se alejó en la oscuridad, imaginándose que era un paquete de Sirius lo abrió con entusiasmo. Era una lámpara de gas, verde y con un dragón en la parte exterior y a lo largo de ésta, la cabeza del dragón estaba encorvada para sacar la flama desde el hocico, buscó por la envoltura por si había una dedicatoria pero no encontró nada; la puso en la mesa y la miró preguntándose si realmente provenía de Sirius... en el tercer curso en Hogwarts su padrino le envió anónimamente una saeta de fuego, la escoba más moderna que existía en ese momento para el quidditch, y ¿por qué no le enviaría esta vez algo anónimamente?.

Pero algo no dejaba tranquilo a Harry, él mismo había enviado a Hedwig con una carta y Sirius no tenía por que enviarle otra lechuza, a menos que no hubiese recibido la carta. Harry empezaba a preocuparse más... además el regalo era algo extraño, ¿para qué iba a querer él una lámpara de gas?, el único que le había dado algo que realmente no servía mucho era tío Vernon... y Hagrid le daba, aunque con muy buena intención pastelillos duros como una piedra... ¿Hagrid? Eso era! Hagrid era quien le podía haber enviado la lámpara, aunque estaba muy lejos en ese momento por un encargo que Dumbledore le había encargado, además le gustaban los dragones y tal vez estaba tan ocupado que olvidó poner su firma.

Si, debía ser eso.

Harry encendió la lámpara de gas y una flamita apareció en el hocico del dragón, de pronto le pareció oír un lamento, muy lejano, se sintió solo por un momento y se sobresaltó cuando escuchó gritar a su primo Dudley. De inmediato pies apresurados se dirigieron a la habitación de Dudley.

 

-¡¿Qué te ocurre cariño, te encuentras bien?! - preguntaba alarmada la voz de tía Petunia.

Harry apagó la lámpara y se echó en la cama, no era la primera vez que sucedía, Dudley no había dejado de tener pesadillas desde aquél incidente del caramelo.

 

-Anda mi vida, tómate tus pastillas - decía cariñosamente a su hijo tía Petunia.

Harry puso los ojos en blanco, él se había salvado de cosas peores y no tenía una madre viva que le auxiliara. Harry se dispuso a dormir, olvidando el frío que sentía en ese momento y recordando a las personas que le habían brindado apoyo en los tiempos difíciles.

Y como le había dicho Hagrid, lo que tuviera que llegar, llegaría, y ya habría tiempo de ponerle la cara.

Aunque el también quisiera tener una madre que le auxiliara y le consintiera cuando tenía pesadillas.

 

Continuará...

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Notas de Nie: El nombre de la revista de quidditch “Snidget Vivo” lo he inventado (puedes usarlo si quieres sólo avisame por favor), pero la palabra Snidget viene de “Criaturas Mágicas y dónde encontrarlas”. El Snidget era un pájaro que fue usado como la snitch dorada en el quidditch antiguo, por eso casi está extinto.

Todos (bueno, la mayoría) los personajes y objetos aquí nombrados son propiedad de JK Rowling, WBros. y el copyrigth en los libros de Harry Potter.

 

En próximos capítulos:

¿Por qué Harry tiene que pasar todos los veranos en Privet Drive?

¿Quién es Arabella Figg?

Harry se sorprende

¿Y que ha pasado con Sirius y Lupin?

La marca tenebrosa aparece...

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