FANARTS + FANFICS + TRASLADORES + LA MADRIGUERA

 

ADVERTENCIA

Este fic contiene gran cantidad de spoilers, es decir que si lo lees y no has leído los libros te echará a perder la emoción. Te recomiendo primero leer los libros escritos por Rowling y después leer los fics, pero si no te importa saber lo que sucedió en anteriores libros sigue, pero yo te lo advertí primero.

Dino

por Tenshi Nie

 

          Harry se encontró en el suelo de la sala de Arabella, le dolía el brazo como si se lo hubiesen jalado con mucha fuerza, Arabella aún le sostenía la muñeca. En ese instante Harry se dio cuenta de que había sido transportado a la sala de la casa de Arabella y una furia creció dentro de él, ¿cómo podía ser Arabella tan egoísta?. Los dos se pusieron de pie lentamente.

 

-         Ya estás a salvo - dijo ella jadeando.

-         ¡¿Por qué?! – gritó Harry furioso. Él no era de esa manera pero el hecho de que Arabella se lo llevara sin su consentimiento abandonando con esa criatura a sus amigos le daba mucho coraje. Intentó zafar su muñeca de la mano de Arabella, al hacerlo descubrió que ella no estaba sujetando su muñeca, ella se sostenía de la muñeca de Harry. Arabella cayó al suelo.

 

Harry quedó estupefacto, Arabella se había desmayado, reaccionó y verificó si Arabella respiraba, miró un poco a su izquierda y vio una herida en el brazo derecho de ella: sangraba y algo viscoso-azul se encontraba alrededor de la herida, Harry supuso que era la baba del gusano y que Arabella se había herido cuando intentó protegerle.

Algo llamó la atención de Harry, la espada de Arabella: Tenía un rubí incrustado y la vaina era verde oscuro con hilos dorados y plateados; Harry la miró y sintió como si algo dentro de sí le dijera:

– “Tómala... toma la espada...” – era como si alguien le estuviera haciendo un imperius, sabía que no debía y trató de desviar la mirada pero no podía, algo era más fuerte que él... Harry estaba a punto de tocar la espada de Arabella cuando un ladrido hizo que se sobresaltara, al fin pudo desviar la mirada. Volteó a su izquierda y vio a un perro de ojos azules transformarse en un hombre de cabello largo y negro, era Sirius.

 

- Espera, Harry... – dijo Sirius acercándose – no la toques -. Harry no sabía si se refería a Arabella o la espada. Sirius prosiguió - ¿Qué fue lo que ocurrió?.

 

- Ah... yo.. la .. Ron y .. la señorita Figg... – Harry no sabía por dónde empezar, quería contarle todo a Sirius pero como él le entendía menos con la “semi-explicación” optó por contarle primero sobre la herida de Arabella.

 

- Así que fue un gusano púrpura... – dijo Sirius con preocupación. La recostó en el sofá, le quitó la capa y desabrochó unos botones del cuello de Arabella, luego sacó la varita y transformó un florero en una palangana la cuál llenó con agua fría, después dio una toallita a Harry.

 

-         Sirius... ¿cómo supiste que estábamos aquí? – preguntó Harry.

 

-         Yo ya estaba aquí cuando Bella fue a buscarte – dijo mientras encendía la chimenea – Harry, quiero que cuides de Arabella, tiene fiebre.-

 

-         ¿A dónde vas? –

 

-         Por el antídoto, si no se aplica a tiempo el veneno es mortal – Sirius tomó polvos flú y murmuró unas palabras, mientras desaparecía entre las llamas Harry le escuchó decir: “Voy a tener que hacer una visita muy desagradable”.

 

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Harry mojó la toallita y la colocó en la frente de Arabella, ella respiraba con dificultad. Se sentía culpable, Arabella se encontraba mal por protegerle y peor aún: el veneno del gusano era mortal si no se aplicaba a tiempo. ¿Qué pasaría si el gusano no sólo hubiese mordido a Arabella?, ¿y si había mordido a alguien más en la Madriguera? Y ¿Qué o quién sería “Escarcha”?.

 

Pasaron varias horas, estaba oscureciendo y Sirius no llegaba.

Harry estaba muy preocupado, no había recibido ninguna noticia de sus amigos y justo cuando pensaba que el gusano se los había comido a todos Hedwig entró por la ventana, Harry casi salta del gusto al ver que se encontraba a salvo y que aparte le traía una carta de Ron, antes de leer escuchó que Arabella murmuraba algo, Harry se acercó.

 

-         Mor...   aeg..  gaur!...agar... firn! – Harry no entendía nada de lo que Arabella decía, “está delirando, ó quizá tenga una pesadilla” pensó y vio que Arabella abrió un poco los ojos.

 

-         ¿Di..no? – dijo ella mientras veía a Harry - ...D...Dino – Arabella estiró el brazo intentando tocar a Harry - Per..dóname...-.

 

-         No hable, tiene fiebre – dijo Harry pero Arabella parecía no escucharle - Señorita... Figg?...- Arabella abrazó a Harry, parecía que ella lloraba.

 

Harry se dejó llevar por el abrazo y cerró los ojos, muy pocas veces alguien le había abrazado de esa manera. Entonces las flamas de la chimenea ardieron y escuchó una voz que conocía muy bien:

 

-         ¡Potter! – Si... las flamas lamían su piel cetrina y hacían que su rostro se viera más arrugado de lo normal pero iba con su imagen, era Severus Snape. Ahora había comprendido las palabras de Sirius.

 

Snape salía de la chimenea mientras Harry se separaba un poco de Arabella, Harry esperaba que Sirius saliera de la chimenea también pero con un movimiento rápido de varita Snape la apagó.

 

Antes de que Harry pudiera hablar Snape dijo – Black ya no tiene nada que hacer aquí, es por eso que he apagado la chimenea, si eso es lo que te estabas preguntando -. Harry no dijo nada, hablar con Snape era lo que menos deseaba en ese momento.

Snape se acercó a Arabella, quien seguía murmurando cosas – Sostén esto Potter...– Harry sostuvo una especie de termo dorado, supuso que era el antídoto – la llevaré a la habitación –dijo Snape mientras tómaba a Arabella en brazos.

 

Ya en la habitación Snape recostaba en cama a Arabella quien a su vez miraba a Snape y sorprendentemente sonreía mientras decía:

        Severus...“Mel”... - ¿? O Harry estaba más miope o Snape se estaba sonrojando...

Snape miró a Harry  y escondiendo bajo el cabello grasiento su rostro dijo – Deja el antídoto en el buró Potter, yo me encargaré de lo demás esta noche.– Harry no se movió, estaba preocupado por Arabella.

 

- ¡Ya vete Potter, no me la voy a comer! – Seguía siendo el mismo Severus Snape después de todo, Harry dejó el antídoto y se dirigió hacia la puerta – ¡Potter! – Harry dio media vuelta – Cierra la puerta -. Claro que Harry deseaba decirle “Ciérrela usted” pero nunca era conveniente contestarle a Snape; mientras Harry cerraba la puerta alcanzó a ver que Snape le cerraba los botones del cuello a la ropa de Arabella.

 

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Harry regresó a la sala y vio a Hedwig, con todo lo demás había olvidado que iba a leer la carta de Ron, con rapidez leyó el contenido:

 

Harry:

 

¿Te encuentras bien?, esperamos que si.

Todos nosotros estamos bien, cuando desapareciste nos preocupamos mucho pero el señor Mundungus Fletcher nos dijo que Arabella te había transportado para ponerte a salvo.

Te has de preguntar qué sucedió, bueno hubiera sido mejor que lo vieras pero justo cuando desapareciste apareció la mascota del señor Fletcher y ¡Acabó con el gusano!...

Quisiera tener una mascota así.

¿Crees que te dejen venir aún a mi casa?

Esperamos tu respuesta.

 

Ron

 

Harry escribió a Ron diciéndole lo sucedido y que no iba a regresar a La Madriguera, comprendía que lo que los había atacado deseaba matarlo a él y no deseaba poner en peligro a sus amigos.

Harry envió a Hedwig con la respuesta.

 

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     Estaba a punto de amanecer, Harry apenas había conciliado el sueño (en el sofá).

 

-         Potter...- Alguien lo llamaba – Potter... – ahora lo zarandeaban - ¡Potter, levántate! – esa voz, entonces sus recuerdos regresaron tan rápido como un traslador: Snape estaba allí, con una mano en el hombro de Harry, quien se puso sus lentes.

 

-         Tengo que irme, tú cuidarás a Bella el resto del día - ¿Bella?, la había llamado igual que Sirius – quiero que continúes dándole el antídoto, he dejado instrucciones encima de la mesa – Harry asintió con la cabeza y fue cuando se dio cuenta de la mano de Snape en su hombro, éste último la quitó rápidamente y de inmediato encendió la chimenea agregando – Y no se te ocurra salir de aquí -. Snape se marchó.

 

Miró su reloj, la neblina azul no se dispersaba y no pudo ver la hora. Entró a la habitación de Arabella y leyó las instrucciones del antídoto, no era tan difícil como había creído.

Durante dos días Harry cuidó de Arabella, Snape llegaba en las noches y se marchaba antes del amanecer.

El tercer día Harry despertó en la habitación de Arabella, se había quedado dormido junto a la cama de ella, abrió los ojos y vio que ella se encontraba despierta y miraba hacia la ventana.

Harry le explicó lo que le había ocurrido, ya que ella sólo recordaba hasta que el gusano púrpura atacó a Harry.

 

-         ¿Severus estuvo aquí? – preguntó.

 

-         Si, el fue quien hizo el antídoto para usted. Aunque sólo venía en las noches. – dijo Harry.

 

-         Entonces tú me cuidaste durante el día... Harry, te pareces mucho a Lily.-

 

-         ¿Usted conoció a mi madre? –

 

-         La conocí en Hogwarts, aunque fuéramos en casas diferentes ella era una gran amiga.- volvió a mirar hacia la ventana – tu madre era muy especial, no le gustaba que la gente sufriera y siempre emprendía tareas humildes. – Harry vio que Arabella cerraba los ojos mientras decía – Cuando el que no debe de ser nombrado comenzó a aterrorizar al mundo mágico y muggle tu madre sufrió mucho, ella odiaba tanta crueldad, sobre todo en... – Arabella abrió los ojos, Harry quería que continuara hablando pero ella no siguió.

 

Arabella salió de la cama y antes de que Harry pudiera hacer algo ella sacó de una caja un objeto pequeño y con forma de un cofrecito, era de color dorado, aunque percudido con el paso del tiempo, por alguna extraña razón Harry creía haberlo visto antes. Arabella extendió el objeto hacia Harry – Esto es por haberme cuidado – dijo ella.

 

-         Pero no tiene que darme nada, yo tuve la culp... –

 

-         Era de Lily, – dijo ella dejando el cofrecito en la mano de Harry – no es un objeto mágico, es una simple cajita musical. – Al oír esto Harry abrió la tapa y una melodía hermosa pero triste resonó en sus oídos, sus ojos se reflejaban en el espejo de la cajita mientras recordaba el rostro del fantasma que salió de la varita de Voldemort, el rostro de su madre.

 

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Varios días pasaron en los cuales Harry siguió en la casa de Arabella, ella parecía muy felíz de que Harry se quedara allí. Los Weasley le enviaron sus cosas, junto con una tarta de la señora Weasley para Arabella.

Snape ya no se había presentado ni tampoco Sirius, aunque cuando llegó El Profeta Harry supo lo que le había ocurrido:

En la sección de noticias Express había la foto en movimiento de un perro negro que se tambaleaba como un borracho al salir de una chimenea, la noticia decía:

“Tremenda mareada se dio este perro al haberse quedado atrapado en la Red Flu, no se supo del mago irresponsable que abandonó a su perro mientras viajaban, se intentaba encontrar al dueño del perro pero éste desapareció”.

Harry suponía quien debería de ser el “mago irresponsable”, se imaginó a Snape carcajeándose mientras leía El Profeta, una escena incluso tétrica.

 

Mientras desayunaban, Harry preguntó a Arabella dos cosas que le rondaban por la cabeza desde que Arabella se enfermó.

 

-         Umm, señorita Figg... ¿Qué significa “mel”? –

Arabella dejó el pan que estaba comiendo - ¿mel?, no sé,– dijo en tono nervioso - ¿por qué lo preguntas? –

 

-         Es que ... usted lo dijo mientras deliraba, cuando llegó el profesor Snape –

 

-         no tiene un significado en particular, no que yo sepa.

 

-         también... me llamó “Dino” – esta vez Arabella dejó caer la taza de café, Harry instintivamente se disculpó mientras recogían los pedazos de la taza.

 

-         Disculpe, no debería entrometerme... yo... –

 

-         No tienes por qué disculparte, lo que sucede es que Dino es el nombre de mi hermano menor – dijo ella mirando a Harry a los ojos – tú me lo recuerdas mucho. –

 

-         ¿Y dónde está él? –

 

El rostro de Arabella se llenó de tristeza – él murió -.

Continuará...

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En Próximos capítulos:

Un hombre-tigre.

Adiós a la saeta de fuego.

Ataque al expreso de Hogwarts...

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