II
Sí, nadie más que tú lo sabe.
Tú que has aprendido del desierto y de la noche muchas cosas.
Tú que tejes y destejes la noche en esta ciudad infame. Tú ignorante bien lo sabes:
Servir el vino y la cerveza, en los bares, es de diosas.
Sí. Tú que has vivido sabe dios dónde las historias aquí cantadas, noche a noche, sabes que el Bar seiscientos sesenta y seis es el inicio de un mar inquieto; que nosotros somos rocas que las olas golpean, laceran y desgastan.
Pero dime, Sonia --- ¿Por qué cuando me miras, en tus ojos, yo soy vapor de niebla?.
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