Moisés García

En un intento desesperado
Por conservar tu imagen
Cerré los ojos
Para que no escaparas.
Ni esta ni cualquier otra noche.
Los labios sin embargo
Me acusaron, saboteando mi deseo.
Pidiendo a gritos liberarte.

Pero,
Ni esta ni cualquier otra noche
Podrá la luna dibujarte como yo.

Aunque yo,
No te dibuje por temor.
Aunque yo,
Enfermo, casi muerto,
No te dibuje por terror.

Un puente nos separa.
Un  espacio vacío aparenta
Cubrir con lagrimas secas
La prisión que me invente para esconderte.

Por eso tu nombre es impronunciable en mi sueño.
En la preocupación  solitaria
De mis tardes lluviosas y frías en el sepulcro.

por eso hay veces que intento llorar,
pero la luz me falla y como otras veces lo único que se escapa
es del viento
un silbido que te recuerda.

en otras me desgarro la piel
temblando, la sangre se ausenta
ya no hay remedio,
mis ojos intentan guardarte y no pueden.

siempre amanezco en las noches
sembrando en mis venas
un agradable quejido que refresque
la aridez de mi garganta.
pero nada es igual
desde entonces nada.

tengo miedo a que ese día en que me faltes
no pueda cerrar mis ojos y recrearte, mirarte como lo hago ahora
que escapas aunque no lo quiera,
Ahora que serás mañana.

Lo días pasan lentos y caminan
En su lento caminar avanzan.

Las horas y los minutos se yerguen
Ante sí mismos etéreos.
El segundo se estampa en cada segundo por segundo que muere.
Uno es el instante, este
Otro es el aquí, el ambiguo perpetuo,
La distancia entre los puntos es el tiempo
En su rutinario y pertinaz encanto
Que juega.
Hilvana reacciones en cadenas de hoy y de mañana.
El tiempo que pasa lento
Sobre la pared que viaja muerta
Y esta silla en la que estoy sentado sin otro tema que el tiempo.

Los libros no dicen nada, nadie.
La demora de los años
Castigados en días y multiplicados por fracciones menores
Despedazan el instante
Lo desplazan cotidiano y abrumante.
Ansioso.

Los días pasan.
Asesinan a la muerte.
La muerte acecha el camino del hombre ocioso
Que mira el repentino hacinamiento del mundo
En 24 horas
Sin exclamar una sola palabra.

Necios e impertinentes
Los días pasan intolerables.

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