HABITAR LA TRANSPARENCIA
(Fragmento)

Por Carlos Reyes Ávila

XXIX



Dicen que mal aliento corrupción del alma. El hígado se ensancha al pronunciar la palabra amor. De tanto querer uno revienta. Uno puede llegar hasta negarse a si mismo. Si quieren, hombres y mujeres, pueden comerse las frutas del jardín toda una noche, pero de pronto la vista se desmaya y es de otros la tarea no terminada. Con los años la carne se afloja, se aguanga, pero mientras el tesón siga firme y el hígado no se raje, el mal aliento y el alma seguirán bebiendo de la misma copa.

XXXI

a Paquito
que sabe habitar la lujuria



DULCE LA LIBACIÓN AGUAMIEL cuando son de Irumari los labios que le tupen. Adrenalina al corazón cuando la posición se invierte. Arriba amor que se ve venir la sangre. Háblame quedo pero no te separes. Vas bien ya casi. Cariñitos al pelón. Respiración de boca a boca. Hazlo vivir. Que escupa toda el agua que tragó. Un dos tres respira. Dale, dale, no dejes que se muera. Cuidado que se pone tieso. Que se empieza a hinchar. Creo que se te está yendo. Olvídalo reina. El pelón no tiene nada. Nomás se está haciendo para saber si todavía lo quieres.

XXXIII


SE DESATAN LAS LENGUAS llenas de sensualidad.
El abismo es mudo entre tanta rabia.
Náufragos insulares / solitarios de cantina
se enumeran como testigos en el mar.
Jalo un párpado de la transparencia.
Me asomo un rato para ver de cerca el esplendor,
para husmear en el talle de la soltura.
Bailo una pieza con la Suripanta.
Le muerdo un pezón a mi coraje hasta que chilla,
hasta que escupe su perdón.
Pido la última copa.
Atravieso las paredes.
De regreso a casa
La mañana abre sus párpados.

XXXVI


CON EL DINERO QUE GUARDO bien podría pagarla renta,
El agua, la luz o comprar aceite de oliva para el hígado cansado.
Podría hacer esto, tal vez
Pero a quién le importa la inversión cuando es el corazón
El que sangra y grita
El que no nos deja y todavía nos pide más.
Yo podría ser bueno y hasta inteligente
Pero cómo diablos
Si  el único dinero que tengo
Sólo se medirlo en litros de mezcal.

Carlos Alberto Reyes Ávila nació en Torreón, Coahuila  (México) en 1976. Tiene Publicado el libro "Luna de cáncer" y ha participado en diversas revistas, periódicos y antologías del país. Actualmente radica en Torreón, Coahuila.

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