Cuauhtemoc Rodríguez Puente

El estanque de sílice
(selección)

Y la vida es apenas
un milagroso reposar de barcas
en la banca quietud de las arenas.
José Gorostiza, dibujos sobre un puerto.

Amaneces arena, inmensa, yerta
en los taludes de un sol nuevo,
enferma de anonimia
en esta parte olvidada de la tierra.
Aquí, donde mi oscura pasión
se puede desnudar para quererte,
sin amor, sin ritual, sin ceremonias,
irresponsablemente, como un tumulto
queda el consuelo de una hoja de obsidiana
a la vuelta de una esquina vigilada
por las fuerzas del orden
en una ciudad muerta.

La cascabel resbala por los taludes
con su vientre de escamas: traza la línea
de un horizonte móvil, va, regresa,
se pierde en el meandro de los túneles
y escribe con la sonaja de su cola
la leyenda del desierto.

Mira esa gente con los pies descalzos
Observa su recato del medio día y advierte como
Se extiende por todos los rincones
Sombreados de la tarde. Gente de pocas palabras,
Gente de piedra, huidiza, que prefiere escucharte
Con la sabia paciencia del que sabe
Que cada ves que abres la boca te vas muriendo,
Te vas aniquilando, te vas haciendo un terrón seco,
Un adobe estibable, un muro silencioso...

La luz cae a chorros
y mete por la ventana y por la  puerta
su rostro de doncella encandilada.
En la mañana de los deslumbramientos,
voy a seguir durmiendo,
voy a girar contra la cuenta de la siesta,
aunque no tenga fondos.
La calle polvosa de allá fuera
es igual a la calle polvosa de acá adentro.
la gente pasa con el sol mordiéndoles la espalda
y sé que acabarán, como yo debajo de este techo,
deshidratados como carne seca.
Más vale sosegar la prisa,
matarla de sueño,
meterla en un cajón
y sepultarla antes de que se pudra.

Por este rumbo cunden las zonas áridas,
El agua que transpira por aquí la piel de la tierra
Como que sube al cielo y ya no vuelve.
Esta tierra cuarteada por el sol infame ya no conoce
La lluvia, puedes preguntarle ¿qué es el relámpago?
Y ten la seguridad  de que el barro seco
Se va a quedar callado, mudo, en medio
De su vergel de cadenilla y de gobernadora.

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