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En este páramo muerto, sin palabras ni historia, es una hoja inerte que nada tiene sino la soledad, un silencio insepulto y un presente de fuego enterrado en el vientre, hasta la empuñadura. La rosa de los vientos deshojada, su mar no es navegable, es la escollera de todos los naufragios y el punto cardinal donde los huesos se calcinan.
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