DOMINGO 18 DE JULIO DE 1999

Las diferencias de detalles, o cómo se consume el tiempo en el CGH

Los paristas mantienen su disposición al diálogo

Los estudiantes paristas sostienen, en la mayoría de las escuelas, su disposición al diálogo. Mas, como están las cosas, la inquietud es el signo. En particular han aumentado las presiones "sicológicas" contra los paristas de bachillerato. En sus resolutivos presentados anoche en el Consejo General de Huelga, las preparatorias 1 y 4, el CCH Azcapotzalco y la ENEP Iztacala solicitaron la solidaridad del Sindicato Mexicano de Electricistas para hacer frente a los sabotajes y apagones que han sufrido en días recientes.

Luego de llamar a la unidad, la prepa 4 mandó decir: "Las prepas no negocian por migajas, no se venden y sí le chingan".

Hay un ambiente de asedio a la huelga universitaria, reforzado con la demanda por despojo presentada por un grupo de abogados, los duros de Derecho. El Comité de Huelga de la misma facultad dio a conocer un documento donde afirma que "sólo los doctrinarios de la fuerza y la represión institucionalizada son capaces de solicitar el uso de la violencia sin importar las consecuencias". Los irreverentes estudiantes atribuyen a la "decrepitud de un par de viejos seniles", las acciones penales en potencia que desataron los abogados Burgoa Orihuela y Carrancá y Rivas.

Pero las diferencias de detalles consumen la mayor parte del tiempo en el CGH. Algunas escuelas expresan críticas a esta dinámica. La Escuela Nacional de Música pinta "el difícil panorama de esta huelga" y considera que el CGH es un órgano "intolerante, donde se pierde el tiempo".

En un sentido similar, la Escuela Nacional de Artes Plásticas, entre otras, se pronunciaba por "no quitar votos a las escuelas".

Y es que una de las máximas causas de debate para el ala dura del CGH es quitarle sus cinco votos a posgrado. En eso están Políticas, Acatlán y Trabajo Social. Mientras que Ingeniería y Arquitectura, por ejemplo, están por que se castiguen los votos de Políticas y Acatlán.

Arquitectura aventuró posturas de riesgo al pronunciarse por otorgar poder resolutivo a la Comisión de los 120. Desató chiflidos cuando propuso "rescribir" algunos puntos del pliego petitorio.

"¡A dar un cheque en blanco a Barnés, güey!", gritaban arriba del auditorio al vocero de Arquitectura.

Veterinaria, CCH Oriente y los demás del ala dura retomaron la demanda de que renuncie el rector Barnés.

Mientras los de Políticas insisten en la descalificación moral de los contrarios, otras escuelas se pronuncian por la tolerancia, la pluralidad y el respeto. Muchas escuelas expresan interés en el precongreso, que ha quedado pendiente.

Una vez más, el debate entre qué va primero, el plan de acción o el proceso de encuentro, marca los ritmos de la asamblea. Hay escuelas que se pronuncian por "flexibilizar" las funciones de sus delegados y hasta la expresión de algunos documentos. Otras se mantienen en la postura de "amarrar" a los 120, y en el fondo expresan desconfianza y resistencia al proceso de encuentro y eventual diálogo. Distan de ser el sector mayoritario, pero logran imponer sus ritmos y sus tonos.

La sombra de las corrientes

En su informe de anoche, la Preparatoria Popular Tacuba lo decía de todo corazón: "Se equivocan quienes creen que esta es una huelga de grupos. Es un movimiento de masas, que sale de las más exacerbadas condiciones sociales". Y está bien que lo diga, para que los demás se acuerden, porque la dinámica de las sesiones del CGH, en sus torbellinos, llega a parecer con frecuencia el palenque donde nunca terminan de dirimir sus diferencias las corrientes. No siempre de manera abierta.

Por eso resultó saludable que la noche del viernes, en el mismo auditorio Che Guevara donde esta madrugada seguía sesionando el CGH, representantes de algunas de las corrientes identificadas sostuvieron un debate.

Ante un auditorio lleno, como en asamblea, pero con un ambiente mucho más tranquilo (no había puntos que votar ni claudicantes que expulsar), Higinio Muñoz, de la CEM, se ponía a medio camino entre el reproche y el halago al personal: "Si hay algo qué criticar al movimiento y al CGH es el ambiente de discusión. Un defecto que hay que corregir".

En un intento de sociodrama para ventilar las diferencias en la interpretación del tiempo transcurrido y la estrategia a seguir en el presente momento de trabazón, los ocho voceros que llenaron la mesa en el escenario del Che abanicaron las vertientes del movimiento.

Fernando Belaunzarán, del CEU, expresó: "Este es un momento crítico. Hay que decir las cosas como las vemos, aunque no sean las opiniones más populares". Contra la opinión de Alejandro Echevarría, El Mosh, Belaunzarán se refirió a la dificultad de este movimiento para reconocer un triunfo, como si hacerlo fuera "apagar la luz e irse". Se oyeron buuús, aplausos, y largos siseos, ssss, que se han vuelto un sonido común en los ratos álgidos. El público hace como que se asombra de los agarrones.

El Mosh, en un documento que leyó minutos antes, expresó las interpretaciones dominantes en la Facultad de Ciencias Políticas: "Enfrentamos un periodo de discusión interno, donde unos opinamos que no se ha ganado nada, y otros que es un triunfo histórico, que aceptemos las migajas de las autoridades. Caímos en su juego" para realizar "encuentros estériles", consideró el controvertido y hoy famoso estudiante de Políticas.

Y emitió la irresistible acusación contra el CEU y La Red, que "claudican más rápidamente".

De continuo se puso al PRD en la picota. No obstante, Belaunzarán insistió en sus puntos de vista, en sentido crítico: "El movimiento no ha sabido regresar la pelota. Mantenerse es ser firme, pero torpe. No reaccionamos a las nuevas circunstancias".

Los siseos y silbidos les ganaban a los aplausos, pues ni de lejos eran los fragones de un CGH.

El Mosh, y después Mario Benítez, de En Lucha, acusarían hasta el cansancio a los claudicantes. Este último se llevó los mayores aplausos, y fue evidente que, como en las asambleas, dijo a la gente lo que quería escuchar: "Desde el primer minuto se equivocaron las autoridades con este movimiento. Le apostaron al desgaste". Describió las acechanzas, la "guerra sicológica", la presunta negociación del PRD con Barnés (que Belaunzarán desmentiría), y dejó a la concurrencia convencida de que el movimiento va para adelante. Repitió su tesis de que son "las barricadas invisibles del pueblo" las que han impedido que se rompa la huelga por la fuerza pública.

Las versiones triunfales de El Mosh y Benítez toparon con los puntos de vista de Francisco Cruz Retama, del POS, quien sí ve "desgaste". Las condiciones "no son mejores ni son las mismas". Antes, unidos en un bloque, ahora ya no comparten su idea de lo que está bien y lo que es criticable.

Jorge Mendoza, de Psicología y de la Coordinadora Estudiantil, también veía desgaste "en las guardias, pero no en las movilizaciones".

Higinio Muñoz fue el más insistente en la unidad. "No podemos seguir en la dinámica del enfrentamiento. El mejor mensaje que le podemos enviar a Barnés es la unidad".
 
 

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