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Los vampiros son homicidas nocturnos y los mayores son los asesinos Assamitas.
Llamados normalmente como arcontes por los Justicars y sicarios por los
Príncipes, son el clan más temido por los Vástagos. Reservados y taciturnos,
viajarán a cualquier parte en busca de sus objetivos, aceptando en pago la
sangre de sus patrones.
Los Assamitas pasan gran parte de su tiempo en las mismas búsquedas solitarias
que los demás Vástagos, pero su renombre se debe a su habilidad como asesinos a
sueldo. A cambio de usar sus talentos contra los enemigos de príncipes o de
anarquistas, los Assamitas exigen parte de la vitae de sus patrones. No aceptan
cualquier solicitud, pero una vez han aceptado un contrato, su honor les obliga
a ejecutarlo al pie de la letra.
El clan se fundó hace más de un milenio en las montañas de Turquía y siempre ha
protegido su no-vida ferozmente. Los Assamitas son fundamentalistas de una fe
que es una mezcolanza de muchas religiones de Oriente Próximo y mitología
vampírica. Creen que la única forma de que los vampiros alcancen el paraíso es
acercarse a Caín, para lo que el único medio es reducir la propia generación.
Durante la antigüedad del clan, cometieron diablerie, buscando acercarse a Él.
Se convirtieron en los asesinos más temidos de la Estirpe. Según leyendas del
clan, su fundador dio muerte con sus propias manos a dos poderosos Cainitas de
segunda generación.
Desgraciadamente para los Assamitas, ya no pueden hacer diablerie. En la Baja
Edad Media (en la época del levantamiento del Sabbat), los Assamitas cazaban con
facilidad. Mataron a tantos antiguos que la Camarilla declaró una Caza de Sangre
contra todo el clan. Tras siete años, Alamut, la antigua fortaleza-santuario del
clan, estuvo a punto de ser descubierta. Por primera vez en su historia, el clan
pidió paz y negoció un complejo tratado. Los Assamitas renunciaron a dar caza a
otros Vástagos por su sangre y, a cambio, se suspendió la Caza de Sangre contra
ellos. El clan tuvo que permitir que el Consejo de los Siete de los Tremere
ejecutara sobre todos los Assamitas un gran ritual, que impedía que bebieran la
sangre de otros Vástagos.
Sin embargo, los Assamitas adaptaron algunos de los ritos de su clan para
convertirlos en una versión de la diablerie. La sangre que toman en pago de sus
patrones se recolecta y luego se usa en un ritual de creación. En las reuniones
quinquenales del clan en Alamut, sus miembros pueden destilar pociones usando la
sangre reunida de esta manera. Estas pociones pueden reducir a efectos prácticos
la generación de un miembro del clan. Para bajar de generación, un Assamita debe
reunir 200 Puntos de Sangre de vampiros no Assamitas de generación igual o
menos; se suelen tardar décadas en reunir tanta sangre. Cada Assamita le da a su
sire la décima parte de la sangre que recaude. Aunque ningún Vínculo de Sangre o
Dominación obliga a los Assamitas a seguir las tradiciones de su clan, su
lealtad es fanática.
Apodo:
Asesinos
Apariencia:
La mayoría de los Assamitas son de herencia Asiatica, por lo que presentan
características de fisionomía oriental, tipo árabe, cabello negro, rasgos
aquilinos, piel aceituna. Con el tiempo su piel se vuelven cada vez mas oscura,
hasta alcanzar el color del ébano oscuro.
Refugio:
Los antiguos Assamitas viven en Alamut, una fortaleza localizada en lo alto de
alguna montaña de Asia Menor. Mientras no están con el Clan, los neonatos eligen
los lugares mas inaccesibles y privados como sus refugios.
Trasfondo:
Normalmente, el clan observa a un humano mucho tiempo para saber si el sujeto
pudiera ser un iniciado. Si ontiene el permiso de los Ancianos en el Almut, el
mortal deberá servir a su Siré durante siete años, y sólo, si este sirve muy
bien, Será Abrazado (de otra forma, le matan). Si es aceptado, se le considera
un fidais y seguirá aprendiendo durante otros siete años, y es en este período,
cuando será introducido en los misterios del clan y el uso de las técnicas del
asesinato. Se le exigirá completa fidelidad al clan y a su Siré mientras esté a
prueba.
Creación de personaje:
Conceptos de soldado, exploradores e investigadores o criminales. Naturalezas y
Conductas parecidas pero nunca las mismas. Cualquier Atributo puede ser
Primario, aunque el atributo Físico nunca deberá ser el menos significativo. La
Habilidad Primaria son las Técnicas, y entre ellas el combate con Armas y el
manejo de Armas (ya sea Arquería o Armas de Fuego). Los Trasfondos típicos son
Mentor y Prestigio (en el Clan), en el Mentor puede haber tantos puntos como se
desee, pero deberá estar con el personaje en todo momento, durante los primeros
7 años, en los que le explicará todo acerca del clan y sus tradiciones.
Disciplinas:
Celeridad,
Ofuscación y
Extinción.
Debilidades:
Los Assamitas tienen dos desventajas relacionadas con la sangre. La primera, no
pueden beber de la sangre de otro vástago. Cada punto de sangre de otro cainita
que entra al sistema de un Assamita le inflinge un nivel de salud no agravado,
antes de que sea gastado. La segunda, deben otorgarle el 10% de se la sangre
recolectada a sus Sirés, aunque pueden no hacerlo, un Siré que no recibe su
diezmo, puede enfadarse en alto grado con su chiquillo.
Organización: Este grupo mantiene una organización muy rígida, los más
Ancianos del clan se encuentran en el Almut, una fortaleza escondida por magia
Assamita muy poderosa en alguna montaña del medio Oriente. Los Neonatos son
meticulosamente adiestrados en las técnicas asesinas y en las antiguas
tradiciones Assamitas, deberán visitar alguna vez en toda su no-vida, el Almut y
ofrecer una espectacular ofrenda a los ancianos, que deberá ser de Sangre de
Cainitas. Los miembros de este clan, trabajan como sicarios, prestan sus
servicios a Vástagos que pagan con una cantidad de su propia sangre, ya que un
Assamita que consigue 200 puntos de sangre, reduce su generación en un punto, y
su objetivo en la no-vida, es estar cada vez más cerca a Caín, es decir,
conseguir ser de 1a generación. Los Assamitas pagan un tributo conocido como el
Diezmo a sus Sirés, que será del 10% de toda la sangre que consigan en
cumplimiento de su trabajo. Los Sirés son muy exigentes en el cumplimiento de
este tributo, pues los acerca más a su preciada meta.
Cita: "¿Que necesidad tenemos de gobernar a una ridícula masa de
sicofantes en disputa cuando ya estamos en el camino verdadero? No hay nadie que
no tiemble al más leve signo de nuestra presencia y eso deja en mi boca un sabor
más dulce que el de la sangre."