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La monstruosa secta conocida como el Sabbat es la archienemiga de la
Camarilla. Considerado como un grupo de irreflexivos salvajes y demonios
sanguinarios por la Camarilla y los clanes independientes, el Sabbat tiene muy
mala reputación en la sociedad de los Condenados, y con buenos motivos. Pero no
por las razones que alegan otros Vástagos. Mientras los vampiros de la Camarilla
abogan por ocultarse entre los mortales y mantener los ruinosos vestigios de su
Humanidad, el Sabbat favorece una filosofía distinta. No satisfechos con
ocultarse como perros apaleados de los humanos, ni con actuar como peones en los
planes de sus mayores, los vampiros del Sabbat prefieren recrearse en su
naturaleza no muerta.
Tal y como razona el Sabbat, los vampiros están por encima de los mortales, que
son simple comida o diversión. ¿No es la vitae de los Vástagos más poderosa que
la sangre mortal? ¿No tienen los vampiros poderes que los sitúan por encima de
las masas bovinas? ¿Quién necesita la mezquina moral humana cuando es un
monstruo inmortal bebedor de sangre? Pero el Sabbat es mucho más que una mera
carta blanca para portarse tan abominablemente como se desee. Los vampiros del
Sabbat son ante todo ajenos a la humanidad, y su comportamiento lo refleja.
Los miembros del Sabbat no buscan un lugar entre los humanos o los que pretenden
serlo. Desprecian a la humanidad salvo como fuente de alimento, y son incapaces
de relacionarse con vampiros que no puedan aceptar sus naturalezas. Se rebelan
incluso contra sus propias no-vidas solitarias, viajando en salvajes manadas
nómadas en lugar de llevar existencias aisladas y secretas. Por esta razón, las
tensiones son frecuentes en la secta, y su entorno suele sufrir por ello. Las
ciudades controladas por el Sabbat son algunos de los lugares más violentos que
existen, un dudoso honor sólo disputado por las ciudades donde Sabbat y
Camarilla compiten por la supremacía. Ciudad de México, Detroit, Miami y
Montreal están bajo el control del Sabbat. Algunas ciudades en disputa son Nueva
York, Washington DC, Buffalo y Atlanta. Una ciudad controlada o conquistada por
el Sabbat es un lugar inestable y explosivo; los asesinatos se suceden cada
noche, y hay robos y violaciones por todas partes. En el Mundo de Tinieblas,
estas ciudades han ido creciendo de forma cada vez más alejada de lo humano
abandonadas a las depredaciones de los monstruos que acechan en sus callejones.
El Sabbat amenaza a todas las ciudades que toca, arrastrándose como un cáncer en
comunidades que permanecen en la ignorancia hasta que las manadas de guerra
empiezan a arrasarlas. Aunque podría decirse que no es más "malo" que los
degenerados antiguos de la Camarilla, el Sabbat es casi universalmente más
conspicuo, aterrorizando al ganado con sus insidiosos juegos y su tendencia a la
destrucción.
Ahora más que nunca, el Sabbat tiene a la Camarilla contra las cuerdas. Muchos
neonatos de la Camarilla, frustrados por el inalcanzable poder y la estancada
ineficacia de sus antiguos, se han unido a la secta rival. Numerosas ciudades
que fueron antes baluartes de la Camarilla se encuentran ahora en un atolladero.
Los príncipes de la Camarilla temen la marea Sabbat, y hacen bien: sus no-vidas
y las de los Vástagos de sus ciudades están en el punto de mira. En
consecuencia, los miembros del Sabbat infiltrados en una ciudad de la Camarilla
no pueden esperar piedad si son atrapados, pues los príncipes y primogénitos
aplastan sin miramientos a los agentes de la secta infernal. Muchos neonatos,
todavía deseosos de complacer a sus sires y hacerse un lugar en la Camarilla,
ayudan a sus mayores a perseguir al Sabbat. Parece que prefieren lo malo
conocido a la secta de la que han oído tantas historias de horror.
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