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PUES YA LLEGÓ EL CAPITULO 4. AGRADESCO LA COLABORACIÓN DE MI AMIGO OMAR POR AYUDARME A CREAR PERSONAJES Y POR HECHARME PORRAS PARA QUE LE CONTINÚE ESCRIBIENDO. SIN TU APOYO ESTO SE HUBIERA ESTANCADO JEJEJE... OK AHORA SI.. YA VA LA HISTORIA... Capitulo 4... Tenía ante mi a aquel ser espectral, una propuesta de vida eterna, un adiós a mi vida presente, un hola hacia un mañana y el comienzo de un eterno anochecer... Quise correr. No niego que sentía miedo, pero a decir verdad la idea de convertirme en vampira me agradó. Tal vez fue el ambiente, o quizás los acontecimientos que han colmado mi paciencia. Pero estoy segura de que yo ya no vivía a gusto con lo que me rodeaba. — Ni lo pienses mucho, aunque te niegues, no tienes alternativa. Es vivir o morir. —Dijo este ser. — Si no puedo elegir....Entonces ¿Qué estas esperando? ¿Acaso quieres que te de mi permiso?. Eso ya lo obtuviste desde que te apareciste aquí. — — HAA. Jaja me encanta tu manera de enfrentamiento. Pero.... Aquí no te puedo abrazar. Tendré que llevarte a algún lugar secreto— — ¿Me llevarás al lugar en donde duermes? — Le pregunté — Después. Todo a su tiempo, si te llevara ahora morirías momentos después de ingresar, puesto que es un lugar no apto para mortales. Está construido así, puesto que si algún mortal llegara a descubrirlo, nuestra existencia se vería en peligro. Antes de llevarte ahí, debemos de ir a visitar a mi querido chiquillo, tienes que probar por ultima vez una buena copa de vino. — Terminando de decir eso me tomó de los brazos y me cargó en su hombro, me sentía como una muñeca de trapo, pero eso no me importó. Me sentía extrañamente feliz con el magnetismo misterioso que irradiaba esta persona. Subió al techo de mi casa de un pequeño brinco, no puso ningún esfuerzo, ni siquiera se sintió que fuera mucha la distancia del salto, pero si lo analizamos, es extraordinario que pueda saltar de esa manera. Me llevó a través de los techos de las grandes casas, y en una calle solitaria bajó el ritmo, ya que estaba corriendo velozmente. Recorrimos muchos kilómetros y yo no me había dado cuenta de eso. Para mi fue como un sueño. Al bajar de los techos me puso en el piso. Caminé con torpeza los primeros pasos, y después recobré mi coherencia. Una calle oscura, iluminada por un único farol, ya que las calles de Monterrey sueles oscurecerse de vez en cuando. Una puerta de madera semejaba ser una taberna de la época de las cruzadas. Parecía ser un bar muy privado. El vampiro llamó a la puerta y de ella salió el guardia que tenía aspecto de marinero (chequese... marinero en Monterrey, lugar donde Nooo hay mar.). Este parecía conocer bien a mi guía ya que le dio la bienvenida y nos dejó pasar sin problemas al establecimiento. Al entrar lo primero que se ve es una pequeña estancia oscura, una mesita con un florero curioso, a la derecha la entrada al bar cubierta con dos largas cortinas de terciopelo color rojo sangre. Al abrir las cortinas se llegaba a el maravilloso mundo del bar tenebroso. De fondo se escuchaba Música estilo Rock-Goth. A lo lejos, mucha gente bebiendo, pero tranquilamente, platicaban como si murmullaran. — Todo un lugar de mala muerte.— Pensé. A lo lejos bajo una luz muy tenue se encontraba una persona que llamaba la atención, por su vestimenta tétrica... Llevaba pantalón de vestir oscuro, chaqueta de cuero estilo saco, y lo mas sorprendente era que... ¡¡Se trataba del barman!!. Me quedé impactada por la presencia de esa persona. La manera en como su imagen se proyectaba con tanto estilo por el lugar, aun cuando apenas y se veía en medio de tantas sombras. — Acércate un poco mas.— Me dijo mi acompañante, que por cierto, no sabía ni cual era su nombre. Al llegar a la barra miré al barman, pensé que era una persona común y corriente, pero me equivoque. — ¿Y ahora a quien traes contigo, Fausto?.— Dijo el barman sin siquiera voltear a vernos, sin siquiera saber que nos habíamos acercado, y limpiando con un fino paño de seda una copa de cristal. — ¿Con que se llama Fausto?. — Pensé, mas no lo dije. — Traje a esta damita para que le des su última copa de vino. — Dijo Fausto. — ¿La piensas hacer para ti, y ni siquiera le habías dicho tu nombre?. — dijo el barman. — ¿Cómo supo que no me había dicho su nombre?. — Pensé. — ¡Ha!. Olvidaba que los vampiros podían escuchar los pensamientos de las personas... Entonces... Esa persona... Parada de el otro lado de la barra es... Un... — — Un Vampiro. Si... En efecto... ¡Qué lista! — Dijo el barman con un toque sarcástico. — Evan. Evan Richelle... Un bebedor se sangre que tuve la desdicha de haber creado.... ahora todo un barman... Con aspiraciones a ser alguien muy famoso— Dijo Fausto. El Barman volteó la cara y casi le golpea la cara al vampiro con la copa de cristal que sostenía en su mano... Con un movimiento ágil, pero solo usado para intimar a su creador. — Tu creaste al bebedor se sangre que soy... Mas no la personalidad que hace que sea tan irresistible para las damas— Diciendo esto le sirve vino tinto en la copa recién limpiada a la dama que se encontraba sentada a su derecha. — ¿Y no le piensas dar algo de beber a mi invitada?. — Dijo Fausto. — ¿Qué es lo que desea tomar? — Dijo Evan. — No. Gracias. No deseo nada. — Dije con modestia pues no estaba acostumbrada a tomar bebidas alcohólicas. — ¡Ha!. Patrañas. Bebe. Ahora que puedes. Porque mañana solo te alimentaras de sangre. — Dijo Fausto. Evan puso frente a mi la copa fina con el mejor vino tinto. — Cortesía de la casa — Dijo Evan. Bebí la copa como si fuera agua dulce. Jamás había probado semejante trago tan delicioso. Su sabor me hizo temblar. — Los humanos suelen recordar su ultimo trago, y lo suelen valorar mas cuando todo lo que pruebas es como ceniza, yo no recuerdo el mío, fue hace tanto...pero eso no se aplica a todos, yo disfruto de toda la belleza de la creación de los humanos...— Dijo Evan. — ¿Y donde piensas darle el abrazo?. — — ¡Aquí...! Por supuesto. Confío en que en este lugar estaremos seguros. — dijo Fausto. — ¡¿Qué?! ¿Estas demente?. ¡Aquí no puede ser!. —dijo Evan. — ¿Por qué no?. Es un lugar sombrío sin gente importante. — Evan mira con desprecio a Fausto. Como diciendo.”Yo soy importante”. Mientras Lorelai lame la copa de vino que ya se había terminado. — Está bien. Puedes llevarla a la bodega... Si empieza a agonizar aquí perderé la clientela—dijo Evan. Fausto se levantó de la silla y me tomó del brazo. A tropiezos me hizo entrar en la bodega. Una bodega sombría, como todo en ese bar. Me sentó en un viejo barril contenedor de vino. — Mi niña.... Aquí será donde mueras...Contempla el lugar, porque después de que te abrase lo verás diferente— Aquel lugar... Jamás olvidaré aquel lugar. Era exactamente como imaginaba a los lugares oscuros y tenebrosos.. aquellos lugares como los descritos en las historias de terror, de ficción y de suspenso... Edgar Alan Poe se hubiera muerto de la envidia si me viera en aquella situación... Tan digna de ser narrada en uno de sus cuentos. |


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