Capitulo 7


CHICOS Y CHICAS... UN SALUDILLO PARA MIS AMIGOS, PARA OMAR, PARA DAGGET QUE ESTA LEYENDO LA HISTORIA... PARA TODOS LOS QUE PLATICAN CONMIGO EN EL MSN, PARA LOS QUE ME IGNORAN EN EL MSN... EN FIN , PARA TODOS... ANDO MUY SALUDADORA ESTE DIA... SE CUIDAN Y QUE DISFRUTEN ESTE CAPITULO...



Capitulo 7



A la noche siguiente desperté muy confundida. Aun creía que estaba en mi antigua casa. Pero me asustó un poco la densa oscuridad dentro del féretro. Después recordé lo sucedido. Me di cuenta de que Fausto no estaba en el féretro y me dio miedo quedarme ahí encerrada y jamás poder salir. Abrí con esfuerzo la tapa, ya que estaba muy pesada. Al salir me encontré con que Evan estaba sentado tal y como lo había visto un día anterior en el mismo sillón de terciopelo guindo con brocados de oro. Ahí. En silencio. Mirándome. Esperando a que yo despertara.

— Por Fin despiertas. Fausto se fue hace horas. Yo te voy a guiar por la cuidad el día de hoy. —
— Fausto....¿a dónde fue Fausto? —
— Se fue por ahí...Quien sabe a donde. A el lugar donde le gusta estar solo y reflexionar sobre su miserable vida—
— Entonces.... ¿a dónde me vas a llevar?. —
— Iremos al bar. Aunque hoy es mi día de descanso, creo que es un magnifico lugar para que te relaciones con personas. —

Salimos del escondite rumbo al bar. En el camino yo miraba a Evan recordando el sueño que había tenido y tratando de entrar en su mente para poder saber si algo de eso le había pasado en serio. Evan, por supuesto, se dio cuenta de mis intenciones. Pero no me dijo nada... Así que decidí preguntar.

— Tuve un raro sueño.. en el que aparecías tu— dije.
— Lo se.... pero no hablemos de eso por ahora. ... hay que disfrutar la noche ahora que ese payaso se fue de caza a las afueras de la cuidad. —
— Payaso¿?.. no lo aprecias? —
— te doy un mes para que empieces a odiarlo—

Llegamos al bar y lo vi muy distinto esta vez. No se si porque ahora lo veo con ojos vampiricos, o por el sueño que acabo de tener. Al entrar todo parecía tan hermoso.

— mira.. comencemos a socializar— dijo Evan mientras se acercaba a una mesa.

En la mesa se encontraban unos clientes de Evan que iban muy seguido al bar. Ellos eran de confianza para Evan, así que pensó que seria una buena idea.

— mira.. comencemos a socializar— dijo Evan mientras se acercaba a una mesa. — señores.. les presento a Lorelai.. ella viene de visita , así que quiero que sean amables con ella.. —
— Mucho gusto preciosa. Siéntate con nosotros. —

Antes de sentarme Evan me dio recomendaciones al oido.

— Puedes besarlos cuanto quieras. Siempre y cuando les quites alguna porción de su sangre sin que se den cuenta, ten mucho cuidado de no morder de mas... siempre hazlo con delicadeza. Y lame la herida después para que se cierre. Nunca lo hagas en serio. Siempre dales a entender que solo juegas con ellos. Así de dejan llevar por el momento y no se dan cuenta de nada. —
— ¿Pero y si no puedo detenerme?. —
— O haces lo que te digo, o te abandono a tu suerte, niña, me comporto como un caballero trayéndote aquí, así que o haces lo que digo, o nos metemos en líos. —

Me senté con ellos y comencé a coquetear con un hombre muy bien parecido. Al poco tiempo me invitó a ir a un lugar mas “privado”. Me levanté y caminé rumbo a la bodega del lugar.

Aquel hombre comenzó a besarme y cada vez que se acercaba a mi cara yo solamente podía sentir, escuchar el latido de su corazón y oler su sangre, tan fresca.

Fue tanto mi deseo que no pude soportar mas. Lo tomé con fuerza y le mordí el cuello. Primero aquella persona pensó que solamente me estaba saliendo de los límites de la pasión. Pero después se fue debilitando hasta quedar inconsciente en el suelo de aquel lugar.

Mi sed quedó en ese lugar. Pues nuevamente había asesinado a alguien para mi propio placer sanguíneo. Evan no estaba cerca cuando sucedió, pero el olor a sangre le llegó hasta donde estaba.

Cuando vino a ver. Me encontró con las manos manchadas de sangre.

— ¡Muy mal, niña tonta, muy mal.! ¿Qué pasa contigo?. ¿Meterte en problemas te causa un mal sano placer? Debería dejarte aquí. A que te deshagas del cuerpo de ese pobre diablo como Dios te de a entender. Ahora nos van a descubrir por culpa tuya.—
— Perdóname. Es que fue demasiado soportar el latir de su corazón. —
— No podemos dejar esto aquí. Espérame afuera, sal por la puerta trasera, mientras me deshago de este tipo. Después hablaremos de esto. —

Evan se fue por la puerta trasera del lugar con aquel hombre cargado en hombros. Mientras yo aun estaba en éxtasis por la sangre de aquel hombre que corría dentro de mi. Estaba sentada en un callejón. Al rato de un tiempo llegó Evan muy molesto, e miraba con desprecio.

—¿En qué estabas pensando?... ¿como pudiste desobedecerme?, ¿qué acaso no te he enseñado lo que sé? ¿no te he guiado y te he puesto atención? Aun mas que Fausto. ¿Qué no te quiero yo aun mas que fausto.?. Ese es el resultado de amar a ese ser que no te aprecia. No se ni para que te trajo a este lado de las tinieblas. He aquí a un ser inhumano que no tiene mas sentimientos que el de destrozar las vidas inocentes de seres como tu o como yo. Ese... al que tu amas...No es mas que un bastardo sin pasado. Un error del tiempo, un error con el cual tropezó mi destino. Pero tu... en ese traje sentimental que te hace descontrolar nada mas haces que mi amor por ti me de nauseas. Haces que recapacite de cómo pensaba de ti. No eres mas que una vil marioneta de aquel payaso. Jamás debí de confiar en tus instintos, sabiendo que fuiste instruida principalmente por aquel. ¿Te dijo que lo hicieras para hacerme rabiar?. Si es así, dile que lo ha conseguido. Que ahora tiene en mi todo el sentimiento de desprecio. Aun mas grande que el que ya tenia todos estos años conviviendo con él. Espero.. solo espero... que algún día te des cuenta de que estas siendo controlada por las ideas de él. Que a pesar de tener una esclavitud en la oscuridad, y a pesar de que tu prisión sea solamente enriquecida con la sangre.. aun así eres libre de hacer lo que quieras, lo que pienses que es correcto, aun a nosotros nos sonríe Dios.—

— ¿Cual Dios, Evan?. Dijo Fausto mientras se acercaba sigilosamente bajo las sombras. —
— ¡¡Fausto!! Has vuelto... —Dije con una sonrisa en mi cara. Pues me sentía mal por lo que Evan me estaba diciendo de aquel ser al que yo amaba. No será tan maravilloso, ni tan excitante, pero era mi creador. Y sin lugar a dudas, yo lo amaba.
— Jamás te atrevas a regañar a Lorelai, tu no eres nadie para hacer eso. Es más, si traje a Lorelai conmigo es para poder soportar la idea de tu presencia. —
— Pues yo también pienso lo mismo. —Dijo Evan y después de eso dio media vuelta y se fue saltando por los tejados a un paso increíble.
— ¿a dónde va? — pregunté a Fausto.
— Espero que muy lejos. Vamos, regresemos a el museo, hay algo que quiero enseñarte. —

Regresamos a el escondite debajo del museo de historia mexicana. Ahí en la estancia se encontraba un hermoso espejo con marco de oro. Quizás Fausto lo buscó entre tus pertenencias, tan solo para que yo pudiera contemplarme. Ver en que ser me había convertido, extrañamente nunca me había encontrado un espejo mientras hacíamos los recorridos en las calles nocturnas.

— Este es el momento mi niña. Puedes ver lo que eres. —

Caminé unos cuantos pasos hasta quedar de pie junto a aquel gran espejo. Lo que primero vi fueron a mis ojos. Grandes, negros, con un brillo de inocencia escondido por una apariencia dura. No tan cambiados. Mi pelo seguía siendo igual de largo como lo tenia, relativamente corto, a la altura del cuello. Pero ahora tenía una apariencia mas hermosa. Un color negro intenso, cuando antes lo tenía muy apagado. Mis labios se veían mas blancos de cómo yo los tenía cuando era mortal. Por la sangre que recién había bebido se encontraban con un bello tono rosa. Mi cuerpo seguía siendo estéticamente bello, delgado, con brazos y piernas torneados y flexibles. Aunque mis manos se vieran mas esqueléticas que como las tenía antes. Aun así no me quejé. Ya no me veía tan apagada como siempre, a pesar de que mi cuerpo estaba totalmente muerto, la reanimación que me daba la sangre hacia que yo luzca con un aire de princesa europea que a decir verdad, despertó en mi una vanidad inigualable, como yo nunca antes había sentido en mi vida, porque yo jamás había puesto atención a las cosas físicas. Pero ahora... que físicamente diferente en cuanto a composición. Que por mis venas corre no solo mi sangre, si no la sangre de apenas tres pobres personas que murieron a mis pies. Y sobre todo corría la sangre de mi amado Fausto.

— Mi niña, ¿Porqué Evan te regañaba con tanta furia? — Me preguntó Fausto.
— Porque maté a la persona de quien me alimentaba en el bar. — Respondí con vergüenza. Ya que para mi eso me había dado una lección.

Fausto no dijo nada, pero sé que se sintió un tanto arrepentido por haber dudado de Evan mas que de Lorelai, al fin y al cabo Evan me estaba enseñando el arte de beber sangre sin matar a mi presa.

Era casi el amanecer y Evan no regresaba a la guarida. Yo estaba ahora en mi propio Féretro que Fausto me había puesto. Con una colcha negra que tanto me había gustado. Dentro del féretro había puesto una flor silvestre que había recogido de algún parque. Cada detalle que tenía para mi me hacia pensar aun mas en que en verdad quisiera vivir mi No-vida con él. Para siempre... Solo para mi. Por siempre.

Estaba dentro del féretro pensando, empecé a preocuparme por Evan cuando sentía que faltaban tan solo minutos para la salida del sol. Evan..... No quiero que desaparezcas..

Cando de pronto Evan llegó a la guarida. Pensé que era maravilloso, y comencé a dormir. Evan se dio cuenta de el nuevo féretro en la estancia. Lo abrió y se metió en él.








 

 

\/ ‡ Ð € £    Å † |-| ë N å

 

 

 

 

 

 


Volver a mi espacio \/‡Ð€£ ņ|-| ëNå

Disculpa las molestias, pero la pagina aun se encuentra en construccion, asi que hay links que posiblemente no funcionen, no desesperes, que pronto la tendremos lista para que la puedas disfrutar mejor n_n
Atte: Keka

 

 

Para más información, preguntas o sugerencias, escríbeme a raquelmiroslava@hotmail.com

Prometo responder, si quieres alguna imagen, solo pídemela, y con gusto te la mando.

1