Milagros
Ejercicio de los Siete Lunes
dedicado al
SEÑOR CRUCIFICADO
SEÑOR DE LAS MISERICORDIAS
Venerado en la Parroquia de las Misericordias, Capital de Guatemala,
en la Basílica de Esquipulas, Guatemala, y en cada templo, capilla y hogar donde se venere
al Cristo Crucificado.
Tres años ha, una señora tuvo la inspiración de pedir remedio de una necesidad, al Señor Crucificado que se venera en la capilla donde se depositan los cadáveres de las personas que mueren en el Hospital General, de esta ciudad. Oró con tal fe y confianza, que su pena halló el remedio que solicitaba, estimándolo ella beneficio tan grande, cuanto ineficaces habían sido los medios humanos puestos antes en práctica para conseguirlo.
Esta señora comunicó tal beneficio a una afligida esposa, cuyo marido se hallaba preso año y medio hacía, sin que pudiera obtener su libertad, y le indicó que solamente el Señor -que la favorecida llamó "de las misericordias"-, podía favorecerla. En efecto, pasó la nueva peticionaria a la Capilla, y siendo ese día lunes, ofreció visitar al Señor otros seis, suplicándole no se concluyera ese plazo sin ver libre a su esposo. El tercer lunes, al regresar de su devota visita, llegó el prisionero a su hogar, sin haberse empleado otros trámites. El suceso fue para la esposa tan patente favor, que lo contó a otras personas que tenían igual pena, haciendo éstas la misma petición y el mismo ofrecimiento. Una de ellas, el primer lunes obtuvo la libertad de uno de sus familiares; otras al cuarto y otras más, al concluir el septenario de lunes.
Propagada así la devoción entre estas personas y sus amistades, recurrieron muchas al Señor de la Capilla, con súplicas de otra naturaleza, ya en demanda de salud, ya de empleos, del retorno feliz de viajes, ya de remedios de otras muchas necesidades; algunas de las cuales parecían imposibles.
Poco tiempo ha, un joven fue atropellado por un carro,
siendo tan gravemente lesionado que el facultativo juzgó necesario
amputarle al siguiente día la mano o por lo menos un dedo
que había sido dañado.
La familia hizo una visita aquel día al Señor,
rogándole no fuese necesaria tal operación, ofreciéndole hacer las visitas
de los siete lunes, si el médico podía encontrar otros medios de curar al enfermo.
Así fue, al examinar al joven al día siguiente, halló el doctor fuera de peligro la mano y en vía de pronta curación.
Largo sería enumerar los favores que del Señor Crucificado han obtenido sus devotos y que, sin previa autorización de los agraciados nos abstenemos de publicarlos. Sólo podemos agregar que, no hay quien pida con firme fe y entera confianza, que no consiga ver remediadas sus aflicciones. Mas, si alguno no logra lo que desea, crea que no le conviene esto para su santificación, que es el único verdadero bien que debemos desear y pedir, pero que, en cambio, conseguirá otros y aún mayores beneficios de Aquél que no deja sin recompensa ni un vaso de agua dado en su nombre y por su amor.
Y para que con mayor seguridad se obtengan las gracias que pedimos, hagamos algunos obsequios en honor de tan amoroso Padre, que mucho le agradarán: ya sea el perdón de las ofensas, ya limosnas según nuestras circunstancias, ya la oración por los pecadores o difuntos; etcétera, pero ante todo, limpiemos nuestro corazón de las culpas para que, estando en estado de gracia, podamos alcanzar estos favores que solicitamos.
Para facilitar dichos actos u obsequios, los hemos distribuido en cada lunes.
Sea todo para mayor gloria de Dios.
Año de 1914 (fecha de edición original)
ACCION DE GRACIAS AL HABER SIDO CONCEDIDO EL MILAGRO QUE PEDISTE