Batalla de Inglaterra (Julio 1940)
Tras la caída de Francia en junio de 1940, Gran Bretaña se quedó sola ante las fuerzas de Hitler y su única defensa posible se basó en sus fuerzas aéreas comandadas por el teniente general sir Hugh Dowding. Con sus tropas de tierra detenidas en el canal de la Mancha, Hitler inició un primer intento de conquistar Gran Bretaña mediante bombardeos aéreos: si esto no resultaba, tenía proyectado invadir la isla por mar, mediante la denominada operación León Marino. Las fuerzas que utilizó en la masiva batalla aérea que se produjo a continuación fueron desproporcionadas. A las órdenes de Hermann Wilhelm Goering, la Luftwaffe operaba principalmente desde los aeródromos de Bélgica y Francia y disponía en total de unos 2.670 aviones (Junkers, Dorniers, Heinkels, Stukas, Focke-Wulfs y Messerschmitts), mientras que Dowding contaba únicamente con unos 650 Spitfires y Hurricanes, repartidos en 52 escuadrones, y la ventaja logística, proporcionada por una serie de estaciones de radar que permitían determinar el número y el curso de posibles formaciones enemigas para interceptarlas, así como una mayor facilidad para repostar en combate.
El ataque aéreo sobre Gran Bretaña se inició el 10 de julio de 1940 y estuvo dirigido contra los barcos y los puertos del sur de Inglaterra. Esta fase llegó a su punto culminante el 15 de agosto, cuando 76 bombarderos fueron derribados, perdiéndose 34 cazas de la RAF. La segunda fase de la ofensiva del mariscal Hermann W. Goering, dirigida contra las defensas aéreas británicas, se desarrolló entre el 24 de agosto y el 6 de septiembre y estuvo a punto de suponer la definitiva derrota británica, pero el 7 de septiembre Hitler y Goering cambiaron repentinamente el objetivo de los ataques de la Luftwaffe, dirigiéndose contra Londres en respuesta a un bombardeo británico sobre Berlín. El ataque aéreo (conocido como el Blitz) que se produjo a continuación causó la muerte de 45.000 civiles británicos pero dio tiempo a la RAF para reparar sus aeródromos y concentrar sus esfuerzos en la defensa efectiva.
En sus bombardeos sobre Londres la Luftwaffe sufrió tales pérdidas que Goering se vio obligado a efectuar ataques nocturnos, lo que suponía un reconocimiento claro de la pérdida de la supremacía aérea de la Luftwaffe durante las horas de luz solar. Cuando los días 14 y 15 de septiembre la RAF logró destruir un elevado número de barcazas de invasión que los alemanes habían dispuesto durante su travesía por el canal de la Mancha, Hitler suspendió la operación León Marino. El último ataque alemán diurno tuvo lugar el 30 de septiembre: la Luftwaffe siguió varios meses bombardeando ciudades británicas durante la noche, pero había perdido definitivamente la lucha por el control del espacio aéreo de las islas Británicas.