|
|
|
|
Hace muchos años recuerdo que cuando era muy niña siempre admiré a mis padres. A mi madre, una mujer realmente hermosísima y eternamente preocupada por nosotros. Mi padre, un gran hombre; nos regaló desde la más temprana edad el más especial cariño; Me acuerdo que él se iba a su trabajo el día lunes y volvía el viernes; yo y mis hermanos esperábamos con ansias el regreso del papá. De niña quise ser como ellos; tratar así a mis hijos, con cariño y amor. A pesar del paso de los años, ese sentimiento y el recuerdo valórico imborrable inculcado por mis padres se mantienen plenamente vigentes en mí(como si hubiese sido ayer). Por eso quiero muchísimo a mis padres y ojalá sigan conmigo toda la vida...
La ganjah(marihuana) es una hierba santa para la religión Rasta y como a mí me interesa mucho... como yo igual fumo y como algunos amigos también fuman ganjah... me importa lo que hablen de ella... a mí me han pasado muchas cosas... cuando tenía 15 años empecé a fumar ganjah... porque como yo veía que todos fumaban quise probarla... y me gustó... pero muchas personas hablaban acerca de montones de daños que hacía la ganjah... y en mi familia también comentaban lo malo de la marihuana. Así que empecé a meterme más a fondo en el tema, y conocí sobre la religión Rasta... así como ellos, seguí fumando ganjah... pero con otra mente, leí libros, vi documentales; en otros países la ganjah la usan con propósitos medicinales, y los Rastas fuman para meditar sobre Dios y la música Reegae. En mi casa todavía no sabían que fumaba.... pero yo les explicaba que no era tan mala como mucha gente decía... porque ellos creían que la ganjah era como la pasta base o la cocaína y no es así... Yo soy Rasta, escucho la música Reegae y creo mucho en esta religión; la ganjah es muy buena para nosotros y como el propio Bob Marley dijo:" La ganjah es la salud de la nación, como el alcohol es la destrucción de la humanidad..."
Hace dos meses iba caminando por el centro de la ciudad de Copiapó, cuando en una esquina vi a un ancianito que conmovió mi vida. Era un señor alto, moreno y muy delgado. Su ropa estaba sucia y desgastada; su cabello, blanqueado por los años y el sufrimiento. Pedía con mucha tristeza una limosna a las personas que pasaban indiferentes por su lado... Ahí estaba él con su mano estirada pidiendo misericordia. Al pasar por su lado vi en sus ojos la sabiduría de alguien que ha vivido mucho. Me dijo con humildad:- Señora, por favor¿ me puede dar una monedita? Y le respondí:- Claro que sí,¿ cómo está usted, se siente bien? Después de unos segundos me respondió con sus ojos llenos de lágrimas...- Sabe, hace mucho tiempo que nadie me pregunta que cómo estoy... gracias a Dios estoy vivo y eso es lo que importa. Así comenzó una linda amistad. Me contó que con el dinero que juntaba durante el día compraba algo para almorzar y que en la noche dormía en la calle envuelto en diarios. Un día el mendigo me dijo con harta pena:" Yo siempre tuve una buena situación económica, incluso tenía una esposa y tres hijos. Pero mi esposa murió y mis hijos crecieron y me abandonaron... Las deudas aumentaron... me sentía muy triste y no me concentraba en el trabajo... y me echaron... me quitaron la casa por deudas... No tengo a nadie... sabe señora... hoy día... más que una moneda... más que comida... necesito conversar con alguien... que me pregunte cómo estoy... porque necesito sentirme persona... sentirme vivo y querido y que alguien se preocupe por mí..." A veces me pongo a pensar... que mientras dormimos en nuestra cama cómodamente, existen miles que como mi amigo vagan sin rumbo en una completa soledad. Por eso cuando veo su rostro me acuerdo lo que un día Jesús dijo:" Tuve hambre y no me diste de comer, tuve sed y no me diste de beber". Sinceramente yo cuento que Dios permite que existan los mendigos para sensibilizarnos y hacernos más solidarios con el sufrimiento del prójimo. Por eso estoy tratando de ayudar aunque sea a uno, a mi amigo mendigo...
Yo cuento que una de las más hondas necesidades del corazón humano es la de ser apreciado. Todo ser humano desea que lo valoren. No se trata de que todos nos tengan por seres maravillosos. Pero podríamos decir que toda persona quiere ser amada. Toda persona ansía vivamente que los demás la acepten, y que la acepten verdaderamente por lo que ella es. Nada hay en la vida humana que tenga efectos tan fatales y duraderos como la experiencia de no ser aceptado plenamente. Cuando no se me acepta, algo queda roto dentro de mí. Una vida sin aceptación es una vida en la que deja de satisfacerse una de las necesidades más primordiales. Ser aceptado quiere decir que las personas con quienes vivo me hacen sentir que realmente valgo y soy digno de respeto. Ser aceptado significa que me permitan ser como soy. No tengo, pues, que pasar por alguien que no soy. Y que no me tienen fichado por lo que he hecho en el pasado; que me dejan campo libre para desplegar mi personalidad, para enmendar mis errores pasados y progresar. Sólo cuando soy amado, en ese sentido profundo de la plena aceptación, puedo llegar a ser realmente yo mismo. Queda claro que necesito de la aceptación de los demás para alcanzar la plenitud de mi personalidad. Un hombre aceptado es un hombre feliz. Podemos decir que aceptar a una persona es, no darle motivo nunca para que se sienta poca cosa. No esperar nada de alguien es como matarlo o hacerlo estéril...
|
. |
|